jueves 15 de enero de 2026 - Edición Nº2598

Derechos Humanos | 15 ene 2026

Paraguay; Defender nuestra Dignidad!

Cuando EE.UU. entra al país y trae su propio SOFA: Paraguay y la ilusión de la soberanía.

18:30 |A días del “Feliz Año Nuevo”, el gobierno paraguayo de Santiago Peña y el Congreso Nacional tristemente autorizaron, una vez más, el arribo de militares estadounidenses y armamento a territorio paraguayo.


Por: Inocencia Ramírez.

 

A días del “Feliz Año Nuevo”, el gobierno paraguayo de Santiago Peña y el Congreso Nacional tristemente autorizaron, una vez más, el arribo de militares estadounidenses y armamento a territorio paraguayo. EE.UU se sienta en su SOFA, cómodamente mientras no deja de generar dolor, tristeza, muertes y miseria en varios países, sigue violando sistemáticamente  los Derechos Humanos y avasalla la autodeterminación y la soberanía de los países. Todo indica que con respecto a la política internacional no será para nada un año feliz ¿Debe el pueblo paraguayo aceptar todo agachando la cabeza y con la boca cerrada?

El sábado pasado un avión militar estadounidense aterrizó en Paraguay cargado de armamento y personal para entrenar a nuestras Fuerzas Armadas. Según los informes oficiales, todo cuenta con autorización del Congreso y se desarrolla dentro de un SOFA (son las siglas de Status of Forces Agreement). Es decir, un acuerdo legal que regula la presencia temporal de tropas extranjeras. Ya ha ocurrido en años anteriores. Sin embargo, más allá de la formalidad jurídica, el hecho plantea preguntas que la ciudadanía y nuestros líderes no pueden ignorar.

Este instrumento de “cooperación” no reemplaza a la Constitución ni garantiza por sí solo el respeto a la soberanía. La política internacional no se reduce a papeles firmados. Cuando EE.UU entra al living y trae su propio SOFA, también trae un historial de abusos y violaciones a la soberanía ajena. Y ahí surge la pregunta: ¿quién realmente manda en la casa? Yo confío en mi pueblo.

Existen bases factuales (desde hace cientos de años) y denunciadas internacionalmente para poner seriamente en duda que Estados Unidos, a través de sus políticas, actúe en coherencia con el respeto a la soberanía de otros Estados o con los estándares humanitarios que dice defender. 

Entonces, la pregunta que en realidad debemos responder es: ¿Debería Paraguay seguir aliado a EE.UU en este contexto?

La respuesta no puede basarse solo en la letra de un acuerdo. Debe evaluarse en términos de coherencia ética, soberanía nacional y ¡por favor! Un poco de decencia humana básica. 

  • No podemos ignorar la complicidad de EE.UU. en Gaza.
    No podemos cerrar los ojos ante intervenciones en Venezuela.

  • No podemos justificar políticas migratorias discriminatorias ni otras operaciones encubiertas que afectan a países soberanos.

Si la cooperación militar no se acompaña de líneas rojas claras y vigilancia constante, la soberanía paraguaya se convierte en ilusión, y la presencia estadounidense deja de ser entrenamiento para transformarse en control disfrazado.

Las garantías reales no vienen de EEUU sino de su SOFA, ni de las promesas de cooperación. Vienen de Paraguay: de un Congreso activo (que en su mayoría es servil a intereses norteamericanos y aliados), de una institucionalidad firme (que evidentemente no tenemos). 

Ante este patético escenario, es tarea del pueblo paraguayo defender su dignidad. La ciudadanía debe exigir el respeto a nuestra soberanía y defender los Derechos Humanos. La consigna es defender nuestra dignidad; incluso ante la superpotencia más poderosa del mundo, como lo hemos hecho tantas otras veces en nuestra historia.

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