viernes 16 de enero de 2026 - Edición Nº2599

Actualidad | 16 ene 2026

Acuerdo de Devastación Ambiental.

Acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur: extractivismo y mayor dependencia

08:39 |Los gobiernos cipayos de Paraguay y Argentina presentan como el mayor logro de sus administraciones la firma y ratificación del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y el Mercosur, ocultando lo que en verdad significa para nuestros pueblos: devastación ambiental, desempleo y mayor desigualdad.


Por: https://henoi.org.py

Los gobiernos cipayos de Paraguay y Argentina presentan como el mayor logro de sus administraciones la firma y ratificación del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y el Mercosur, ocultando lo que en verdad significa para nuestros pueblos: devastación ambiental, desempleo y mayor desigualdad.

El acuerdo UE-Mercosur consolida un patrón de intercambio desigual en donde la UE exportará bienes industriales y tecnología atrasada, mientras el Mercosur profundizará su rol como proveedor de materias primas agropecuarias y mineras. Para países como Brasil y Argentina, esto es verdaderamente catastrófico porque significará el desmantelamiento del tejido industrial y la destrucción de miles de puestos de trabajo que en el caso argentino ya es alarmante, con una caída de la producción industrial del 9,5% en 2024. Siendo la caída más profunda desde la crisis del 2001, resultado de las políticas del gobierno de Javier Milei.

El acuerdo propiciará:

  • La expansión de la frontera agroexportadora que, en el caso de Paraguay, el país con la peor distribución de la tierra a nivel global significará el empeoramiento de los niveles de concentración de la tierra y en consecuencia intensificará los conflictos rurales amparados en una ley que criminaliza la lucha por la tierra.
  • La deforestación acelerada como consecuencia de la presión de la demanda europea de materias primas agropecuarias como la soja y la carne, impulsando la contaminación y destrucción ambiental del ecosistema chaqueño y lo que queda de parches boscosos en la región oriental con serias implicancias en la salud y el bienestar de las poblaciones rurales, campesinas e indígenas.
  • La destrucción del Chaco paraguayo y el desplazamiento de la población indígena, este acuerdo habilita la incursión de capitales europeos para la extracción de minerales estratégicos para la transición energética europea como es la explotación del litio en la Cuenca del Chaco, mineral clave para la industria tecnológica, además de las tierras raras y el uranio. El Acuerdo UE-Mercosur pone a disposición de capitales extranjeros todos los recursos minerales y energéticos de los que dispone el país dibujando un nuevo patrón exportador de especialización productiva con base en la minería. El desarrollo de esta actividad pone en peligro a comunidades indígenas, algunas de ellas en aislamiento voluntario que habitan en el Chaco que se verán desplazadas por la expansión del extractivismo.
  • El desmantelamiento del sector industrial y manufacturero, la apertura de los mercados locales a las importaciones europeas desmantelará el escaso tejido industrial desarrollado por los países que integran el bloque, particularmente de Brasil y Argentina, desmantelando de manera progresiva la industria, afectando directamente la capacidad para generar empleos productivos y propiciando la destrucción de miles de puestos de trabajo en sectores relevantes para el desarrollo nacional.
  • El aumento de la vulnerabilidad externa de nuestras economías, la apertura comercial propiciará mayor vulnerabilidad de nuestras economías a las fluctuaciones que experimenten los precios de las materias primas en el mercado financiero internacional generando mayor volatilidad económica y financiera.
  • La pérdida de soberanía alimentaria y energética, el acuerdo concentrará los beneficios del intercambio comercial en el sector primario exportador ampliando y profundizando las desigualdades estructurales que imperan en el Mercosur.

El Acuerdo UE-Mercosur parte de condiciones desiguales de negociación, lo que se refleja en que, mientras la UE mantiene un proteccionismo selectivo como los subsidios al sector agrícola, la persistencia de barreras no arancelarias para proteger al sector agropecuario y cláusulas de “desarrollo sostenible” no vinculantes, el Mercosur ofrece en bandeja de plata la apertura total de sus mercados y sus recursos naturales y energéticos estratégicos a los capitales europeos para su explotación en detrimento de la destrucción socioambiental en nuestros territorios.

La ratificación del acuerdo ocurre además en un contexto internacional de profundización de la disputa global por el acceso a recursos naturales críticos como los minerales estratégicos para la transición energética y el sector tecnológico (litio y tierras raras), así como a materias primas agroalimentarias que permitan asegurar el control sobre la cadena global de suministros para garantizar la seguridad alimentaria y energética europea en detrimento de la de los pueblos del sur.

En pocas palabras, con este acuerdo la UE garantiza el acceso a materias primas que necesita mientras externaliza su huella ecológica y los costos socioambientales de un acuerdo que impone estándares asimétricos y condena a nuestros pueblos a vivir en la precariedad.
El Acuerdo UE-Mercosur no beneficia a los trabajadores del sur, consolida la especialización en sectores de baja productividad y alto impacto socioambiental, a la vez que concentra riquezas en élites exportadoras que precarizan los empleos y la vida de los trabajadores, reforzando un modelo extractivista que es social y ambientalmente insostenible, excluyente y empobrecedor.

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