lunes 19 de enero de 2026 - Edición Nº2602

Internacionales | 19 ene 2026

Implicancia de Gobierno de Ultra derecha

La caja de pandora del futuro gobierno de ultraderecha

08:23 |Las ideologías de derecha han conseguido su mayor victoria desde la recuperación de la democracia en 1989, liderando la gestión gubernamental 2026 – 2030 con un presidente que actualmente milita en un partido de extrema derecha conservadora (Partido Republicano).


Por: Fuente: Agencia Pressenza

Gabriel Boric, Actual Presidente y Antonio Kast. Presidente electo. Chile.

Las implicancias de un gobierno de ultraderecha.

Las ideologías de derecha han conseguido su mayor victoria desde la recuperación de la democracia en 1989, liderando la gestión gubernamental 2026 – 2030 con un presidente que actualmente milita en un partido de extrema derecha conservadora (Partido Republicano) y un congreso con senadores y diputados mayoritariamente de la misma línea política, cuestión que deja muchas incógnitas en cuanto a lo que sucederá en estos cuatro años venideros.

Estas interrogantes se agudizan aún más ante la inexistencia de una propuesta programática real, más allá de eslóganes; la ausencia de una hoja de ruta clara en diversas materias; la amenaza explícita de un recorte de aproximadamente seis mil millones de dólares al gasto estatal y los continuos discursos que apuntan a la posibilidad de retrocesos en derechos civiles y sociales para migrantes, sectores de oposición política, feministas, defensores de derechos humanos o la comunidad LGTBIQ+; como asimismo, la anunciada excarcelación de criminales de la dictadura. (Dado la ideología de ultraderecha y el fanatismo religioso de Kast)

El triunfo obtenido por Kast en la segunda vuelta presidencial, representa sin duda un cambio importante en el rumbo del país. Un gobierno de ultraderecha, lleva implícito políticas conservadoras y liberales en lo económico reduciendo impuestos y priorizando mercados libres para crecer por medio del libre mercado, menor gasto público limitando la intervención del Estado y el gasto en programas sociales, políticas de mano dura en inmigración y seguridad, con aumento de presupuestos policiales y penalizaciones más severas, priorización de valores tradicionales y posturas conservadoras en temas valóricos como aborto, matrimonio igualitarios y derechos de minorías, impulso de leyes que fomentan la competencia, la propiedad privada y limiten el poder sindical y otras más que sólo dan cuenta de una visión de economía y sociedad centrada en el individuo, la propiedad y la libertad económica (para beneplácito de la elite), con una intervención estatal reducida al mínimo.

En palabras del periodista Daniel Matamala: “Y es que la pregunta importante no es ¿quién es Kast?, sino ¿cómo será el presidente Kast?; ¿Cuál es el Kast que gobernará Chile desde marzo próximo entonces?”, ¿El que, como candidato, decía que Chile se caía a pedazos?, ¿O el que, como presidente electo, proclama que “somos el mejor país del mundo” ?; ¿El que hostilizaba a periodistas y enviaba a sus hordas digitales contra ellos, o el que defiende el rol crítico de la prensa ante sus partidarios?; ¿El que, antes, repetía que Daniela Vega “es un hombre” o el que, ahora, acepta que una persona defina su identidad de género?; ¿El que siempre denunció los acuerdos con fuertes epítetos morales, o el que, la noche de su elección, llama a un gran acuerdo nacional?. La única respuesta honesta es que no lo sabemos.”

Qué requiere hacer la oposición durante el próximo ejecutivo de La Moneda.

Una profunda y valiente reflexión sobre la dirección política, redefiniendo las alianzas de poder, y proceder a la remoción de todas las personas que han conducido el Estado, los partidos y movimientos políticos, en contra de los intereses y necesidades de las mayorías asalariadas, desocupadas, jubiladas y estudiantiles; decantando siempre, por angas y por mangas, por los intereses y privilegios de la elite. Se pueden preguntar, con la mayor honestidad de la que sean capaces, por qué las y los electores preferirían un sucedáneo, una mala copia, pudiendo contar con los capitalistas, individualistas y mercaderes originales, si es lo único que se representa en el escenario del show cultural y político de los opinólogos del poder, difundido hasta el hartazgo por los medios de difusión.
Reconocer lo imperativo que es: No más partidos de dirigencias personalistas que priorizan el acomodarse en sus privilegios y sueldos onerosos; no más sistema político que opere de espaldas a la gente; no más estructuras administrativas sin compromiso social; no más validación de programas falseados que jamás serán cumplidos, no más discursos sobre una democracia representativa y un voto periódico que no cuenta con poder alguno.

En ese contexto de evaluación sincera, abocarse a construir un nuevo paradigma sustentado en facilitar que los colectivos, y la ciudadanía en general, avance hacia la toma del poder real, en una democracia participativa, con definiciones constantes de las cuestiones relevantes, en espacios de reflexión y deliberación, dirimidas en consultas vinculantes, que permitan un proyecto país compartido, que coloque en prioridad los temas de salud y educación pública, la recuperación de los ingresos generados por los proyectos extractivistas, y utilizar dichas ganancias en la construcción de una economía real, industrializando el entorno de los minerales, y proyectando el avance tecnológico en las producciones de energías menos contaminantes. Un proyecto país de la gente, con la gente y para el bienestar de la gente.

Posición de la Federación de PH internacional (extracto, La pobreza: ignominia de la humanidad).

Desde el origen de los partidos humanistas inspirados en la corriente de pensamiento del Nuevo Humanismo o Humanismo Universalista, también conocida como Movimiento Humanista, sostenemos que la humanidad está en condiciones de solucionar en corto plazo, los problemas en todo el planeta ligados a la alimentación, salubridad, vestimenta, vivienda digna y educación. Si este escenario de crueldad y desigualdad en el que vive la humanidad no ha sido superado, es sencillamente por los antivalores de la cultura materialista que se irradia desde las cúpulas del poder real, que tiene en su centro la especulación monstruosa del gran capital que lo sigue impidiendo. Es evidente que no serán las cúpulas opresoras de los poderes actuales las que van a lograr cambiar el estado de cosas, porque son las que sostienen la relación de opresión riqueza- pobreza.

Las y los humanistas sostenemos que los pueblos ya han trabajado lo suficiente para eliminar la pobreza y que el sistema financiero internacional y la cultura materialista impulsada desde las cúpulas del poder real, constituyen los obstáculos mayores para superar la infamia de la pobreza.

Somos las grandes mayorías oprimidas las que tenemos que rebelarnos ante la violencia instalada, poniendo en cuestión los argumentos que sostienen al Capitalismo. Los sostenedores de este sistema inhumano se preguntan siempre de dónde saldrán los recursos y cómo aumentará la productividad, dando a entender que los recursos salen de los préstamos bancarios y no del trabajo de los pueblos.

Superar la pobreza necesariamente ha de implicar profundas transformaciones en el modo de producción, en la reorientación de los recursos, y en las relaciones sociales. Lo mismo ha de ocurrir con el orden jurídico y el rol del aparato estatal que ha de ponerse al servicio y beneficio de toda la sociedad.

Una vez más los humanistas afirmamos que para superar la pobreza, es necesario lo mismo que para superar tantas otras expresiones del violento sistema actual. Necesitamos, en el sentido más amplio de la palabra, la unidad en la acción de todas y todos las y los humanistas del mundo.

Redacción colaborativa:
M. Angélica Alvear Montecinos, Guillermo Garcés Parada, Sandra Arriola Oporto.
Comisión de Opinión Pública
Partido Humanista

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