martes 20 de enero de 2026 - Edición Nº2603

Derechos Humanos | 19 ene 2026

ONU; Año Internacional de las Mujeres Agricul

2026: el año Internacional de la Agricultora para acelerar la igualdad de género

Designado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2024, el Año Internacional pretende poner de relieve las realidades a las que se enfrentan las agricultoras e impulsar reformas en las políticas e inversiones para avanzar en la igualdad de género, empoderar a las mujeres y crear sistemas agroalimentarios más resilientes.


Por: Agencia InnContext

Designado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2024, el Año Internacional pretende poner de relieve las realidades a las que se enfrentan las agricultoras e impulsar reformas en las políticas e inversiones para avanzar en la igualdad de género, empoderar a las mujeres y crear sistemas agroalimentarios más resilientes. La FAO, junto con los otros organismos de las Naciones Unidas con sede en Roma —el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA)— coordinará las actividades a lo largo de 2026.

Las mujeres constituyen una parte importante de la fuerza de trabajo agrícola mundial, son indispensables en todas las cadenas de valor agroalimentarias —desde la producción y elaboración hasta la distribución y el comercio— y desempeñan un papel central en la seguridad alimentaria y la nutrición de los hogares. En 2021, los sistemas agroalimentarios empleaban al 40 % de las mujeres trabajadoras de todo el mundo, un porcentaje muy similar al de los hombres. 

A pesar de ello, la contribución de las mujeres sigue estando infravalorada y sus condiciones laborales suelen ser más precarias: empleos irregulares, informales, a tiempo parcial, con salarios bajos, condiciones de mano de obra intensiva y gran vulnerabilidad. Además, siguen enfrentándose a obstáculos sistémicos, como el acceso limitado a la tierra, la financiación, las tecnologías, la educación, los servicios de extensión y la participación en la toma de decisiones a todos los niveles.

Las agricultoras desempeñan diversas funciones en los sistemas agroalimentarios y proceden de todos los ámbitos: mujeres jóvenes y mayores, mujeres Indígenas, mujeres de comunidades locales, mujeres con discapacidad y mujeres refugiadas y desplazadas. Son pequeñas agricultoras, campesinas, trabajadoras agrícolas, pescadoras, apicultoras, pastoras, elaboradoras, comerciantes, mujeres dedicadas a las ciencias agrícolas, empresarias rurales, poseedoras de conocimientos tradicionales, etc., que se ocupan ya sea en empleos formales o informales, con o sin propiedad de la tierra.

Los recientes informes de la FAO La situación de las mujeres en los sistemas agroalimentarios y El clima injusto (resumen en español) subrayan la magnitud de la desigualdad de género y los riesgos climáticos desproporcionados a los que se enfrentan las mujeres. En su conjunto, los informes destacan las barreras estructurales que limitan la productividad, los ingresos, el acceso a los recursos y la resiliencia de las mujeres.

Entre las principales conclusiones figuran las siguientes:

  • Las agricultoras suelen trabajar en parcelas de tierra más pequeñas que los hombres. Incluso cuando gestionan explotaciones del mismo tamaño, la brecha de género en la productividad de la tierra es del 24 %.
  • Cada día de temperaturas extremas reduce el valor total de los cultivos producidos por agricultoras en un 3 % en comparación con los hombres.
  • Un aumento de 1 °C en las temperaturas medias a largo plazo se asocia con una reducción del 34 % en los ingresos totales de los hogares encabezados por mujeres, respecto a los hogares encabezados por hombres.
  • Las mujeres con un empleo asalariado en los sistemas agroalimentarios ganan 78 centavos por cada dólar de los Estados Unidos que ganan los hombres.
  • Las tareas de cuidado no remuneradas realizadas por las mujeres y las niñas contribuyen con al menos 10,8 billones de USD anuales a la economía mundial.
  • Reducir las disparidades de género en el empleo, la educación y los ingresos podría eliminar el 52 % de la brecha de la inseguridad alimentaria, que es sistemáticamente mayor entre las mujeres.
  • Empoderar a las mujeres rurales mediante intervenciones de desarrollo específicas podría aumentar los ingresos de 58 millones de personas más y reforzaría la resiliencia de otros 235 millones. 
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