Por: Agencia InnContext
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Designado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2024, el Año Internacional pretende poner de relieve las realidades a las que se enfrentan las agricultoras e impulsar reformas en las políticas e inversiones para avanzar en la igualdad de género, empoderar a las mujeres y crear sistemas agroalimentarios más resilientes. La FAO, junto con los otros organismos de las Naciones Unidas con sede en Roma —el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA)— coordinará las actividades a lo largo de 2026.
Las mujeres constituyen una parte importante de la fuerza de trabajo agrícola mundial, son indispensables en todas las cadenas de valor agroalimentarias —desde la producción y elaboración hasta la distribución y el comercio— y desempeñan un papel central en la seguridad alimentaria y la nutrición de los hogares. En 2021, los sistemas agroalimentarios empleaban al 40 % de las mujeres trabajadoras de todo el mundo, un porcentaje muy similar al de los hombres.
A pesar de ello, la contribución de las mujeres sigue estando infravalorada y sus condiciones laborales suelen ser más precarias: empleos irregulares, informales, a tiempo parcial, con salarios bajos, condiciones de mano de obra intensiva y gran vulnerabilidad. Además, siguen enfrentándose a obstáculos sistémicos, como el acceso limitado a la tierra, la financiación, las tecnologías, la educación, los servicios de extensión y la participación en la toma de decisiones a todos los niveles.
Las agricultoras desempeñan diversas funciones en los sistemas agroalimentarios y proceden de todos los ámbitos: mujeres jóvenes y mayores, mujeres Indígenas, mujeres de comunidades locales, mujeres con discapacidad y mujeres refugiadas y desplazadas. Son pequeñas agricultoras, campesinas, trabajadoras agrícolas, pescadoras, apicultoras, pastoras, elaboradoras, comerciantes, mujeres dedicadas a las ciencias agrícolas, empresarias rurales, poseedoras de conocimientos tradicionales, etc., que se ocupan ya sea en empleos formales o informales, con o sin propiedad de la tierra.
Los recientes informes de la FAO La situación de las mujeres en los sistemas agroalimentarios y El clima injusto (resumen en español) subrayan la magnitud de la desigualdad de género y los riesgos climáticos desproporcionados a los que se enfrentan las mujeres. En su conjunto, los informes destacan las barreras estructurales que limitan la productividad, los ingresos, el acceso a los recursos y la resiliencia de las mujeres.
Entre las principales conclusiones figuran las siguientes: