Por: M. Angélica Alvear Montecinos, Guillermo Garcés Parada, Sandra Arriola Oporto; Ricardo Lisboa Hernández
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(Imagen de Rafael Edwards)
El avance de las ultraderechas en distintos lugares geográficos del mundo, dan marco y contenido a lo ocurrido dentro de nuestras fronteras con la elección de Kast, un ultraderechista, confeso ferviente adherente de Pinochet, defensor de los psicópatas y criminales violadores de derechos humanos, y fanático religioso. Es preocupante, trae además consigo como apéndices los Neofascismos que, a cara descubierta con una inusitada violencia, al igual que en otras épocas actúan contra todo aquello que consideren ajeno, diferente, distinto o que atente contra sus intereses.
La violencia es expresada de la manera más grosera en todas sus formas y ámbitos, tratando de frenar, hacer retroceder o eliminar los logros en los que el ser humano ha crecido y avanzado en el campo de las libertades y derechos personales y colectivos. Esta conquista de derechos, por los que miles han marchado en las calles del mundo, exigiendo el “triple 8” (8 hrs para trabajar, 8 hrs para recrear y 8 hrs para dormir), salud, educación y vivienda como derechos, el voto femenino y universal, el matrimonio igualitario, identidad de género, aborto en tres causales, derechos de la naturaleza, la tierra, el agua y los animales; más un largo etc.
“Cuando Chile enfrenta momentos así, no necesita excusas ni diagnósticos eternos, necesita decisión y un gobierno que actúe con prontitud. Por eso les presento un gabinete para un gobierno de emergencia, convocado para terminar con la inercia y comenzar a recuperar a Chile”, afirmó Kast.
Con esta alocución Kast presenta los 24 nombres de las y los integrantes de su gabinete, mayoritariamente sin militancia partidista, pero para nada neutrales, pues sus trayectorias, redes y vínculos develan sus posiciones políticas y económicas.
De este modo, Kast presenta a un gabinete compuesto por personas provenientes del mundo privado y de la élite empresarial (tal como hizo Piñera uno), aduciendo capacidad de gestión y conocimiento acabado en las áreas en que se han desempeñado. Una apuesta a la eficiencia gerencial y gobernanza corporativa entre ideológicos, técnicos gerenciales ejecutivos y enlaces políticos. No obstante, esta es una muestra más de cómo el capitalismo se instala en el gobierno con sus agentes directos, dejando a los políticos profesionales sólo en los roles de enlace con los demás organismos del Estado.
Particularmente inquietante es la reinstalación del pinochetismo en posiciones de poder gubernamental. Algo impensado luego del largo periodo de proscripción dado el develamiento de la violencia política, económica, moral y las gravísimas violaciones a los derechos humanos ejercidas por la dictadura cívico-militar, que llegó a condenarse en el gobierno de Piñera bajo la denominación de “cómplices pasivos”.
Una abierta provocación al mundo político y a parte de la ciudadanía, lo que ha generado diversos debates y cuestionamientos ideológicos y éticos, son los nombres asignados a algunas carteras importantes como Jorge Quiroz en Hacienda, ingeniero comercial y doctor en economía, vinculado a casos emblemáticos de colusión donde tuvo un rol fundamental en la asesoría y defensa de varias empresas condenadas (caso pollos, farmacias, navieras, asfalto y lobby con las pesqueras que derivaron en la ley Longueira) y un convencido del exceso de regulación estatal y de que el crecimiento económico depende de la libertad de moverse sin amarras normativas; Judith Marín en Mujer y Equidad de Género, profesora de castellano y filosofía, militante del Partido Social Cristiano, evangélica, ultraconservadora, opositora al aborto, a la diversidad sexual, la eutanasia, el matrimonio igualitario y a la existencia del mismo ministerio que estará a su cargo; Fernando Rabat en Justicia y Derechos Humanos, abogado especialista en derecho civil, asociado a la derecha más dura del mundo jurídico, integrante de la oficina Rodríguez, Vergara y Compañía (fundada por Pablo Rodríguez Grez del Frente Nacionalista Patria y Libertad) y parte de la defensa de Augusto Pinochet y señora en múltiples procesos judiciales de causas de derechos humanos, las millonarias cuentas bancarias secretas (caso Riggs) y el decomiso de millones de dólares y propiedades; M. Paz Arzola en Educación, ingeniera comercial con mención en economía, actual coordinadora del programa social de Libertad y Desarrollo, impulsora de reponer la selección en los colegios y de frenar la extensión de la gratuidad educativa que ha dejado de manifiesto en sus continuas críticas al FES (Financiamiento público para la Educación Superior); Francisco Pérez Mackenna en Relaciones Exteriores, ingeniero comercial, empresario, académico, consultor, alto ejecutivo del grupo Luksic y ex presidente de la Asociación de AFP y con una postura proclive a favorecer los intereses de grandes conglomerados económicos y de gobiernos de derecha; o el nombre, entre otros más, de Natalia Ducó en Deporte, psicóloga, reconocida atleta chilena con diversos triunfos deportivos a su haber pero en la palestra pública por la sanción de cuatro años recibida por doping positivo en el año 2018.
La designación de este gabinete no puede verse como un accionar casual, sino como una clara intención política: privilegiar perfiles técnicos e independientes que allanen el control y la gestión de toma de decisiones y su ejecución rápida por sobre negociaciones partidistas, además de posicionar a los independientes como un factor de mayor gobernabilidad, dejando la representación de colectividades políticas acotada a carteras ministeriales claves que faciliten la relación con el congreso. Para Mario Herrera, analista político de la Universidad de Talca, con este gabinete “el eje que intenta empujar es política versus emergencia, más que izquierda versus derecha”, análisis cuestionable pues algunos nombres dan muestra de que Kast ha optado por posicionar su línea ideológica, empresarial y conservadora por sobre la experiencia social, el diálogo transversal y la amplitud política. Y a pesar de que se quiere dar a conocer como un gabinete tecnocrático, ya varios analistas han enfatizado la unidad ideológica del grupo pues varios de las y los nombrados se identifican con Jaime Guzmán, uno de los ideólogos de la derecha chilena conservadora y activo colaborador del pinochetismo.
El claro fortalecimiento de carteras que se alinean con lo privado y empresarial, la mercantilización de los derechos sociales, la defensa de lo patronal en lo laboral y el endurecimiento de lo represivo en lo legal y valórico, van en directa contradicción a las conquistas sociales conseguidas por medio de la organización y movilización social, en un contexto donde las élites buscan resolver los temas, pero con altos costos para la mayoría ciudadana. El rumbo es claro, lo que queda en duda es si la sociedad chilena está dispuesta a recorrer este camino sin resistencia.
¿Y qué esperar de los grupos políticos que van saliendo del actual ejecutivo, para ejercer su rol de grupos de oposición, en la lógica del actual modelo de democracia formal? Por sus acciones y emplazamientos en los cuatro años en el gobierno, no se puede esperar nada relevante, desde la perspectiva de los intereses populares.
El sub grupo autodenominado socialismo democrático (PS, PR, PL, PPD) y la eventual reincorporación de la DC, vienen reforzando su posición “Concertacionista” de sus gobernanzas realizadas desde 1990 hasta 2018 (con el intervalo de Piñera uno 2010-2014); con una gran autocomplacencia por sus políticas alineadas con el modelo económico pinochetista, las mismas que finalmente reventaron en el estallido social de 2019 (“No son 30 pesos, sino 30 años”). Con ellos, la expectativa murió hace mucho tiempo.
Por su parte, el FA, que levantó expectativas, basadas principalmente por la juventud de su compositiva, sucumbió en su priorización cupular, y su rechazo creciente a las organizaciones de base, lo que en la práctica los dejó cada vez más solos, facilitando la entrega de la dirección política en La Moneda al grupo socialismo democrático (es cosa de ver cómo fue quedando la composición del equipo político del ejecutivo).
Esto explica en gran medida, no sólo el incumplimiento del programa comprometido con el electorado, sino que la adopción de medidas y prioridades, en una agenda innegablemente de derecha (TPP 11; militarización del Wallmapu y las fronteras del norte; multiplicación de los fondos de pensiones de las y los trabajadores entregadas a las AFP y su actividad especulativa en manos de la élite; la flexibilidad laboral; la persecución y degradación de migrantes; el apoyo financiero vía publicidad estatal a las grandes empresas editoriales de las derechas, y cero apoyo real a los medios de periodismo independiente; empeoramiento de los ya ridículos financiamientos a la cultura y las artes, idéntico lo ocurrido con las ciencias; generación de leyes de impunidad para las estructuras policiales, y un largo etc.).
Su vacío ideológico y su errático pragmatismo, les imposibilita la construcción de una dirección política; salvo la meramente electoral (allí validan mentirle al electorado, con programas que jamás cumplirán).
Y claro, tenemos la penosa decepción con los grupos “de izquierdas” que se incorporaron al gobierno.
AH abandona el propósito central de su ideario: “orientar el conflicto hacia el seno del poder establecido.”
El PC, y su candidata presidencial, manifiestan la tendencia de esta corriente en occidente, donde mutó hacia una socialdemocracia. La postura de Jara, un marxismo que abandona a Venezuela y Cuba, validando el relato de las derechas, sin atender que no se puede aplicar una evaluación de normalidad, como dijo Rafael Correa en entrevistas recientes, medir aciertos y errores en estos países, que están bajo un acoso brutal y asesino del imperialismo por décadas, y una degradación concertada en la editorial mundial permanente de los medios masivos de difusión, en manos de las derechas; es decir, definitivamente no están en una “situación normal”.
Estas izquierdas, optaron por silencio frente a las deslealtades del gobierno con la ciudadanía, peor aún, dando un apoyo incondicional a Boric y un relato público imposible de distinguir del discurso PPD. Además, un abandono del trabajo en la base social, dejando allí el campo electoral disponible a la ultraderecha.
Parece pretencioso, por decir lo menos, querer plasmar en este pequeño texto una aparente “única mirada humanista del momento actual”. No es ni será nuestra intención. Sin embargo, nos parece fundamental poner de manifiesto la postura del Humanismo Universalista, como respuesta urgente y necesaria ante el antihumanismo reinante.
Por siglos el humanismo histórico se enfrentó al oscurantismo (miedo, censura y la muerte) que detuvo el avance y desarrollo del ser humano.
Hoy el oscurantismo de la mano de las ultraderechas, reviviendo ideologías neo-fascistas, está cubriendo con su sombra de desesperanza, retrocesos y muerte (del ser humano y su hábitat) utilizando el mismo método con distintas pero conocidas “nuevas formas”.
El Humanismo Universalista, en su Documento Humanista, plantea cómo enfrentar en época de crisis con la justa resistencia Noviolenta, entregando las bases doctrinarias e ideológicas, además de éticas y moral de esta corriente.
“Los humanistas plantean el problema de fondo: saber si se quiere vivir y decidir en qué condiciones hacerlo”. (SILO)
Redacción colaborativa:
M. Angélica Alvear Montecinos, Guillermo Garcés Parada, Sandra Arriola Oporto; Ricardo Lisboa Hernández
Comisión de Opinión Pública
Partido Humanista