Por: Noticias ONU
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UNFPA Ukraine/Isaac Hurskin. Dos mujeres embarazadas acuden a un hospital en la capital ucraniana, Kiev. (archivo)
Los países en guerra o marcados por la inestabilidad solo representan 1 de cada 10 nacidos en el mundo y, sin embargo, seis de cada diez muertes materno-infantiles se producen en ellos.
Casi dos tercios de las muertes maternas se producen en países marcados por conflictos o fragilidad, según un informe publicado el martes por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y sus socios.
El riesgo de que una mujer que vive en un país afectado por un conflicto muera por causas maternas es aproximadamente cinco veces mayor por cada embarazo que tiene en comparación con sus pares en países estables, según las nuevas conclusiones del informe de la Organización Mundial de la Salud* (OMS).
Solo en 2023, se estima que 160.000 mujeres murieron por causas maternas evitables en entornos frágiles y afectados por conflictos, lo que supone seis de cada diez muertes maternas en todo el mundo, a pesar de que estos países solo representan alrededor de uno de cada diez nacidos vivos a nivel mundial.
El nuevo informe técnico ofrece un análisis de las razones por las que las mujeres embarazadas que viven en determinados países tienen más probabilidades de morir durante el parto y confirma lo que muchos profesionales observan sobre el terreno: las crisis crean condiciones en las que los sistemas de salud no pueden prestar de forma sistemática una atención materna que salve vidas.
De hecho, la intersección entre género, etnia, edad y situación migratoria puede aumentar el riesgo al que se enfrentan las mujeres y las niñas que están embarazadas y viven en contextos frágiles, según el informe elaborado.
La disparidad de riesgos es enorme. Una niña de 15 años que vivía en un país o territorio afectado por un conflicto en 2023 tenía una probabilidad entre 51 de morir por causas maternas a lo largo de su vida, en comparación con una probabilidad entre 79 en un país o territorio afectado por la fragilidad institucional y social, y una entre 593 para una niña de 15 años que vivía en un país relativamente estable.
El informe compara las últimas estimaciones de la tasa de mortalidad materna con el hecho de que un país esté afectado por un conflicto o se considere frágil.
Los países clasificados como afectados por conflictos tenían una tasa de mortalidad materna estimada de 504 muertes por cada 100.000 nacidos vivos, mientras que en los países considerados institucional y socialmente frágiles era de 368. Por el contrario, los países que no entraban en ninguna de estas dos categorías registraban una tasa mucho más baja, de 99.
Estos hallazgos profundizan en el panorama que ofrecían las estimaciones de mortalidad materna del año pasado para el periodo 2000-2023, que mostraban que el avance mundial se ha estancado y la mortalidad materna sigue siendo alarmantemente alta en entornos de bajos ingresos y afectados por crisis.
La publicación también ofrece estudios de casos sobre cómo los equipos de primera línea se esfuerzan por mantener los servicios de salud materna en medio de la inestabilidad, con soluciones como la adaptación de los servicios a las necesidades culturales, el restablecimiento de los servicios interrumpidos, la reorganización de los hospitales bajo amenazas de seguridad y otros los mecanismos de coordinación que están evolucionando para garantizar la continuidad de la atención.
*El informe también ha participado un grupo interinstitucional que incluye el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Fondo de Población (UNFPA), UNICEF y el Banco Mundial.