lunes 09 de marzo de 2026 - Edición Nº2651

Internacionales | 9 mar 2026

Reflexión sobre el Feminismo Hoy.

Feminismo hoy: memoria, territorios y nuevas generaciones en debate

13:43 |Siendo el Día Internacional de la Mujer, la antropóloga y activista Francisca Fernández Droguett reflexiona sobre los sentidos del feminismo en la actualidad, su vínculo con otras luchas sociales y el diálogo, no siempre simple, con las nuevas generaciones.


Por: Esteban Medina. Fuente: Agencia Pressenza

(Imagen de Esteban Medina)

Siendo el Día Internacional de la Mujer, la antropóloga y activista Francisca Fernández Droguett reflexiona sobre los sentidos del feminismo en la actualidad, su vínculo con otras luchas sociales y el diálogo, no siempre simple, con las nuevas generaciones.

Hoy 8 de marzo, el debate sobre el feminismo y la lucha por la dignidad de la mujer vuelve a instalarse en la conversación pública. Más allá de las consignas que suelen acompañar la fecha, también aparecen preguntas sobre su sentido actual, su relación con otras luchas sociales y el lugar que ocupan hoy las nuevas generaciones.

Sobre esos temas reflexiona la antropóloga y activista Francisca Fernández Droguett.

Para Fernández, hablar de feminismo implica partir de un punto común: reconocer la violencia histórica que han vivido las mujeres. No se trata solo de los casos más visibles de violencia física o de los femicidios que periódicamente sacuden la discusión pública.

También existe una trama más profunda que atraviesa la vida cotidiana: desigualdades en el trabajo, sobrecarga en las tareas de cuidado, discriminación en los espacios políticos y culturales. A ello se suma una historia larga en la que las voces de las mujeres han sido sistemáticamente relegadas, explicó.

Pero esa reflexión, advierte, no se vive igual en todos los lugares ni desde todas las experiencias.

Las formas que adopta el feminismo, y las prioridades que levanta, cambian según los territorios, las condiciones sociales y las historias de organización que existen en cada comunidad.

Feminismo territorial y memoria de las luchas

En el caso de la antropóloga, se reconoce dentro de un feminismo comunitario, campesino, popular y territorial. Una mirada que, explicó, se ha ido construyendo con fuerza en América Latina durante las últimas décadas, muchas veces en diálogo con pueblos indígenas, organizaciones campesinas y movimientos socioambientales.

En ese espacio, el feminismo no aparece como una lucha separada de otros conflictos sociales. Por el contrario, se entrelaza con debates como la defensa del agua, de la tierra, de las formas de vida comunitarias o de los bienes comunes.

Desde esa perspectiva, sostuvo la activista, la emancipación de las mujeres no puede pensarse aislada de las estructuras económicas, coloniales y raciales que también organizan la desigualdad en la región. Su mirada dialoga con corrientes del feminismo que, en los últimos años, han buscado ampliar la comprensión del movimiento más allá de los espacios institucionales. Es decir, no limitar la discusión únicamente a leyes, políticas públicas o representación política, sino también mirar las formas de organización que surgen en la vida cotidiana: colectivos territoriales, redes comunitarias, luchas socioambientales o experiencias de cuidado y apoyo mutuo entre mujeres.

En ese marco, reconoce el valor de tradiciones que impulsaron derechos fundamentales, como el sufragio femenino o la ampliación de derechos civiles, pero dice sentirse más cercana a otra genealogía política y cultural.

Se trata de una historia menos institucionalizada y muchas veces invisibilizada por los relatos oficiales. Una memoria que se fue construyendo desde la vida cotidiana de mujeres organizadas en barrios, sindicatos o comunidades.

Para la antropóloga, esa memoria permite comprender que las luchas por la igualdad no nacieron únicamente en las instituciones o en los espacios académicos. También surgieron desde experiencias colectivas marcadas por la necesidad de sobrevivir, resistir y transformar las condiciones de vida.

En ese recorrido ella mencionó distintas experiencias históricas: obreras que sostuvieron sindicatos en contextos donde el trabajo femenino era precarizado o directamente negado; pobladoras que organizaron ollas comunes durante momentos de crisis económica o represión política; o mujeres que defendieron sus territorios frente a proyectos extractivos que amenazaron sus comunidades.

Muchas de ellas, recordó Fernández, ni siquiera utilizaban la palabra feminismo para nombrar lo que hacían. Sin embargo, sus prácticas, la organización cotidiana, el cuidado colectivo y la defensa de derechos también formaron parte de esa historia de luchas que hoy el feminismo intenta reconocer y recuperar.

8M en la Alameda de Santiago de Chile

Generaciones que dialogan desde experiencias distintas

Las miradas de las generaciones más jóvenes dialogan con varios de estos planteamientos, aunque parten desde experiencias distintas.

Mientras Fernández sitúa el feminismo dentro de procesos históricos y sociales más amplios, las jóvenes entrevistadas suelen describirlo desde vivencias más cercanas: la búsqueda de igualdad de oportunidades, la superación de estereotipos de género o la necesidad de enfrentar desigualdades que aún se perciben en espacios de estudio y trabajo.

Aun así, aparece un punto en común entre todas: la idea de que el feminismo sigue siendo necesario para cuestionar brechas que todavía atraviesan la vida social.

También coinciden en reconocer la fuerza que tuvieron las movilizaciones feministas de los últimos años. Recuerdan el ciclo de protestas que tuvo uno de sus momentos más visibles en 2018, especialmente en universidades y espacios estudiantiles, como un punto de inflexión para instalar estos debates en la agenda pública.

Esa lectura dialoga con lo que plantea Fernández, quien entiende estos procesos como parte de una historia más larga de organización de mujeres, donde cada generación va aportando nuevas formas de expresión y participación.

Las diferencias aparecen sobre todo en la manera de interpretar el alcance del feminismo.

Fernández lo vincula con corrientes latinoamericanas que ponen énfasis en lo comunitario, los territorios y las luchas sociales más amplias. Las jóvenes, en cambio, tienden a definirlo desde una perspectiva más directa, centrada en la igualdad de derechos y en la superación de discriminaciones concretas.

Sin ser una oposición, estas miradas generacionales forman parte de un mismo proceso en movimiento. Distintas trayectorias, experiencias y contextos siguen alimentando un debate que, lejos de cerrarse, continúa transformándose con el tiempo.

Esas conversaciones vuelven a encontrarse en el espacio público este 8 de marzo. Entre memorias, territorios, luchas sociales y nuevas voces, el feminismo sigue buscándose y reinventándose en el presente, uno que no está lejos de nuevos desafíos y detractores.

OPINÁ, DEJÁ TU COMENTARIO:
Más Noticias

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias