Por: Redacción Central. Fuente: https://lapoliticaonline.com
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El presidente Santiago Peña aceptó la invitación de Lula da Silva para participar de una cumbre sobre medioambiente que se realizará el 22 de marzo en Campo Grande. La confirmación se dio en el marco de la Asamblea de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que se celebra en Asunción, donde los cancilleres de los dos países, Rubén Ramírez Lezcano y Mauro Vieira, mantuvieron una reunión que sirvió para destrabar canales de diálogo que venían mostrando signos de desgaste.
El encuentro sobre especies y tratamiento ambiental será el puntapié de una agenda que continuará entre el 23 y 26 de marzo con reuniones de los ministerios de ambiente de ambos países.
Vieira y Ramírez Lezcano desgranaron una nutrida agenda que incluyó temas sensibles para la relación bilateral. El brasileño contó que hablaron de tecnología, Itaipú, comercio, cooperación, Mercosur, crimen transnacional y cuotas de integración. Se trata de una serie de asuntos sensibles que, en algunos casos, quedaron en un limbo por el caso de espionaje y el distanciamiento entre Peña y Lula tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.
Por su parte, Ramírez Lezcano destacó que Brasil se mantiene como el principal inversor extranjero en Paraguay. Los cancilleres también abordaron cuestiones de logística, hidrovía, el funcionamiento de los puentes binacionales y la construcción de los accesos a Carmelo Peralta y Puerto Moutinho. Ambos dieron un especial énfasis en la navegación.
Mientras Ramírez Lezcano y Vieira se reunían a puertas cerradas, Peña mantenía un encuentro con Sérgio Longen, titular de la Federación de Industriales del estado de Mato Grosso del Sur (FIEMS), con la esperanza de atraer a empresarios brasileños, un punto que genera rispideces con el gobierno de Lula.
En materia de seguridad, Ramírez Lezcano mencionó que trataron la posibilidad de operaciones conjuntas entre las fuerzas aéreas para avanzar en la lucha contra el crimen organizado. Además, conversaron específicamente sobre el contrabando y los controles en la Triple Frontera, un punto neurálgico que suele despertar fricciones mutuas. El canciller paraguayo también subrayó la alianza estratégica, en un intento por bajar el tono a las diferencias públicas de los últimos meses.
Peña, que por la mañana participó de las actividades del BID y tiene previsto regresar esta noche al hotel Bourbon, aprovechó su presencia para reunirse con el presidente del organismo, Ilan Goldfajn. En ese marco, el mandatario paraguayo celebró la relación del Mercosur con la Unión Europea, revitalizada tras la firma del acuerdo de libre comercio.
Previamente al encuentro con su par paraguayo, Vieira se reunió con el canciller de Uruguay, Mario Lubetkin, quien se encuentra también en Asunción por la asamblea del BID. Lubetkin publicó en su cuenta de X que evaluaron "los próximos eventos internacionales como CELAC y la Conferencia del Atlántico Sur, así como los futuros pasos en relación al Mercosur". La movida brasileña con Uruguay no es menor: Brasil mantiene su propio tablero de diálogo en la región mientras administra la relación más compleja con Paraguay.
El gesto de Peña de aceptar la cumbre ambiental con Lula busca destrabar una relación que acumula varios frentes de tensión. La falta de coordinación para la habilitación del Puente de la Integración, que terminó con inauguraciones separadas y hasta excusas de agenda cruzadas, dejó un mal sabor en diciembre. A eso se suma la decisión paraguaya de permitir el ingreso de militares estadounidenses en el marco de un acuerdo de cooperación que Brasil observa con recelo por la presencia de tropas de EEUU en la Triple Frontera.
Otro frente fue abierto por las diferencias de criterio sobre la tarifa eléctrica que aplica la ANDE y la cesión de energía al mercado brasileño mantienen a las negociaciones del Anexo C de Itaipú en espera, pese a que los cancilleres anunciaron el año pasado un cronograma de reuniones para destrabar el tema.