Por: Kester Kenn Klomegah. Fuente: Agencia Pressenza
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(Imagen de Depositphotos)
Buena parte de las inversiones de China en África se han dirigido al sector agrícola, con el objetivo de reforzar la seguridad alimentaria de un continente cuya población, en rápido crecimiento, ronda ya los 1.500 millones de personas. África dispone de enormes extensiones de tierra cultivable y de recursos aún poco explotados, y la inversión china en agricultura, centrada en aumentar la producción local, ha mostrado resultados realmente apreciables.
Brasil ha adoptado una estrategia similar en su política hacia los países africanos. Sus inversiones se han dirigido a varios Estados, especialmente a aquellos ricos en recursos naturales. Estas iniciativas han contribuido al crecimiento económico de varios países africanos, facilitando el acceso a maquinaria asequible, insumos industriales y procesos que permiten transformar materias primas en productos con mayor valor añadido (los bienes de consumo). De este modo, África puede reducir la importación de productos que podrían producirse localmente.
El proyecto China and Brazil in African Agriculture ha publicado recientemente en línea una serie de estudios sobre el apoyo chino y brasileño al sector agrícola africano. Los trabajos aparecerán en un próximo número de la revista World Development. A continuación, se enumeran los seis artículos centrados en China:
Asociaciones estratégicas y perspectivas futuras
Para avanzar en esa dirección, los dirigentes africanos deberán no solo adoptar, sino reforzar las políticas de sustitución de importaciones y reorientar los recursos financieros hacia la producción interna. El objetivo debe ser alcanzar y sostener la autosuficiencia alimentaria, reduciendo así la dependencia del exterior y garantizando el suministro de alimentos a su población.
Maximizar el impacto de la movilización de recursos requiere la colaboración entre los gobiernos, los principales socios externos, las agencias de promoción de inversiones, las instituciones financieras y el sector privado. Estas alianzas deben alinearse con las prioridades nacionales de desarrollo, de modo que impulsen la creación de cadenas de valor añadido, apoyen la industrialización y profundicen la integración regional y continental.