Por: Mariano Quiroga. Agencia Pressenza
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Imagen. Marcos Sierra.
Cientos de miles de argentinos y argentinas se movilizaron este martes 24 de marzo reforzando el proceso de Memoria, Verdad y Justicia, que impulsado por los organismos de Derechos Humanos se ha convertido en una política de estado y en un sentimiento enraizado en la cultura argentina.
Las masivas movilizaciones que tuvieron lugar en múltiples ciudades a lo ancho y a lo largo del país dan cuenta del trazado de una línea roja. Un mensaje claro a este y a todos los gobiernos, de que el Nunca más sigue presente y vigente en el corazón de las mayorías.
Se podía recorrer las calles céntricas de Buenos Aires, repletas, sumergido en esa marea humana que se movía acompasada y donde el tono era alto, cálido. Muchas familias, niños de todas las edades, estudiantes, jóvenes que se expresaban en pancartas improvisadas, pero también jubilados, personas mayores que pese al calor y las aglomeraciones, no podían estar ausentes.
Organizaciones políticas, sindicales, culturales y de toda índole se entrecruzaban y compartían sus intervenciones urbanas. A 50 años del golpe florecieron la inspiración, las luchas y las convicciones.
El documento leído en la plaza hablaba del trasvasamiento generacional “Hoy están presentes en esta plaza y queremos que las nuevas generaciones y toda la sociedad conozcan quiénes eran, cómo pensaban, cómo vivían, qué sueños tenían y por qué luchaban las y los 30.000. Por eso hoy estamos marchando con sus fotos. Porque estamos aquí para recordar a esas generaciones que a mediados del siglo pasado comenzaron a organizarse, para luchar contra quienes, como hoy, querían convertir la Argentina en colonia del imperialismo yanki y europeo”.
El símbolo del pañuelo de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo estaba presente en cada columna de manifestantes y se han convertido en una suerte de faro moral y ético para la sociedad argentina.
También el manifiesto fue explícito a la hora de definir las intenciones de la dictadura cívico militar, en tiempos en los que el oficialismo busca contar la historia de otra manera. “El golpe de Estado de 1976 instauró en la Argentina un nuevo modelo económico basado en la valorización financiera del capital, la desindustrialización y la primarización de la economía, acompañado por una apertura indiscriminada de las importaciones. La dictadura desató un genocidio recurriendo al terrorismo de Estado, cuyo objetivo fue desarticular el alto nivel de organización, participación política y conciencia social que amplios sectores del pueblo argentino habían alcanzado en las décadas previas”, recordaron.
“Los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles, y la desaparición forzada es un delito que se sigue cometiendo hasta tanto se sepa la suerte de cada desaparecido. Por ello la desaparición forzada no es tema del pasado, sino del presente, prueba de ello son los 12 compañeros asesinados en La Perla e identificados recientemente por el Equipo Argentino de Antropología Forense. QUE DIGAN DÓNDE ESTÁN y decimos BASTA de demoras judiciales, BASTA de privilegios y prisiones domiciliarias” fue el reclamo central en este cincuenta aniversario del 24 de marzo de 1976.
El manifiesto también denunció la detención por cuestiones políticas de Cristina Fernández, Milagro Sala, Facundo Jones Huala, entre otros y reclamaron contra la impunidad de las víctimas por la violencia del estado en democracia como las de Santiago Maldonado, Luciano Arruga, Carlos Fuentealba o Rafael Nahuel.
El documento se solidarizó con todos los sectores que están siendo atacados por el gobierno de Javier Milei: discapacitados, docentes, jubilados, niños y adolescentes, trabajadores de prensa y todos los trabajadores a quienes se les cercenaron derechos con la aprobación de una reforma laboral que destruye conquistas de más de un siglo de organización sindical.
Tras denunciar el bloqueo a Cuba y otros reclamos internacionales, desde los micrófonos del escenario de la Plaza de Mayo se dijo que “Milei está alineado con el sionismo genocida. Nos pronunciamos por una Palestina libre repudiamos el genocidio en Gaza y la agresión de EEUU e Israel contra el pueblo de Irán. Decimos NO al Genocidio, NO a la Guerra”.
El acto concluyó con las históricas consignas de “Ni olvido, ni perdón, ni reconciliación” y la invocación de los 30 mil frente a la casa de gobierno “a ese Poder del Estado que no los busca, mientras los niega”. “Porque somos el país del Nunca Más y el pañuelo blanco. Porque seguiremos, como sostuvo Paco Urondo, hasta que todo sea como lo soñamos y también como lo luchamos” concluyeron.