Por: Agencia InnContext
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La resiliencia climática y la seguridad frente a los impactos de la crisis ambiental comenzaron a ocupar un lugar central en la agenda de los principales sindicatos del sector salud en Ghana. A partir del proyecto “Supporting Health and Care Workers for Climate Resilience in Ghana”, impulsado por Public Services International (PSI) junto con la Health Services Workers’ Union (HSWU) y la Ghana Registered Nurses and Midwives Association (GRNMA), se puso en marcha una Colaborativa de Aprendizaje que articula a dirigentes sindicales y trabajadores de primera línea.
El proceso, que cuenta con el apoyo de Fundación Avina, introdujo la metodología de Aprendizaje Basado en la Acción (ABL), a través de la cual el personal sanitario identificó riesgos como el estrés térmico, las inundaciones, las fallas eléctricas y el aumento de enfermedades sensibles al clima, y desarrolló planes concretos para enfrentarlos. Entre septiembre y octubre de 2025 se realizaron sesiones en distintos establecimientos que derivaron en medidas como mejoras en ventilación, creación de comités de salud y seguridad y estrategias de incidencia sindical.
Según explicó Jesse Saidu, consultor de comunicaciones de Public Services International (PSI) para África y países árabes, “El cambio climático ya no es algo abstracto en el sector de la salud en Ghana; así lo están diciendo los propios trabajadores”.
Los relevamientos realizados en centros de salud evidencian que el calor extremo afecta las condiciones de trabajo y la calidad de atención, al dificultar el control de infecciones y generar situaciones de riesgo durante procedimientos clínicos. A esto se suman inundaciones recurrentes que dañan la infraestructura, interrumpen servicios y aumentan la demanda por enfermedades como malaria y cólera.
Además, estos eventos generan impactos emocionales y físicos en el personal sanitario, que enfrenta estrés, incertidumbre y situaciones de peligro directo en sus lugares de trabajo, incluyendo la presencia de animales en las instalaciones tras las inundaciones. El documento elaborado en el marco del diálogo nacional multisectorial advierte que el cambio climático ya es una realidad cotidiana que afecta la prestación de servicios, la seguridad laboral y la salud mental del personal .
Uno de los principales avances del proceso fue el cambio de enfoque dentro del movimiento sindical. “Un resultado clave es que los riesgos relacionados con el clima ahora se están abordando como cuestiones de salud y seguridad ocupacional, y no solo como preocupaciones ambientales”, señaló Saidu.
Este giro comenzó a traducirse en acciones concretas, como la incorporación progresiva de demandas vinculadas al clima en los convenios colectivos y el impulso de instancias de diálogo con autoridades nacionales para integrar estas problemáticas en las políticas públicas.
Entre los aprendizajes que deja la experiencia, Saidu destacó el valor de la evidencia generada desde los propios trabajadores: “Cuando los trabajadores documentan de manera sistemática sus realidades y experiencias, ganan capacidad para interpelar a quienes toman decisiones, lo que hace más difícil que sus demandas sean ignoradas”.
Saidu subrayó la necesidad de redefinir el problema en términos laborales: “El cambio climático debe ser entendido como una cuestión laboral”, lo que permite habilitar mecanismos de protección, negociación y rendición de cuentas.
La experiencia de Ghana muestra cómo la articulación entre sindicatos, cooperación internacional y metodologías participativas puede incidir tanto en las condiciones laborales como en la agenda pública, posicionando la resiliencia climática como un eje estratégico del sector salud.