viernes 03 de abril de 2026 - Edición Nº2676

Derechos Humanos | 3 abr 2026

Trabajos del Cuidado.

El cambio climático recarga el trabajo de cuidados y expone una deuda en las políticas públicas

09:23 |El avance del cambio climático no solo impacta en el ambiente y la economía, sino que está intensificando de forma directa y desigual el trabajo de cuidados, una dimensión aún poco considerada en las políticas climáticas.


Por: Agencia InnContext

El avance del cambio climático no solo impacta en el ambiente y la economía, sino que está intensificando de forma directa y desigual el trabajo de cuidados, una dimensión aún poco considerada en las políticas climáticas. Así lo advierte María Gracia Aguilar, gerente de clima de Fundación Avina, quien señala que los eventos extremos están ampliando tanto la demanda como la complejidad de estas tareas.

“El incremento de enfermedades y vectores relacionados con el calor, problemas respiratorios, deshidratación y otras afecciones a consecuencia del cambio climático está generando una mayor necesidad de cuidados dentro de los hogares y en los sistemas formales de salud”, explicó. Esta presión adicional recae, principalmente, sobre mujeres y niñas, quienes ya concentran la mayor parte del trabajo de cuidado no remunerado.

A la vez, fenómenos como inundaciones, tormentas o sequías están debilitando la infraestructura clave. “Los eventos climáticos extremos dañan la infraestructura de centros de salud, escuelas y guarderías, debilitando aún más sistemas de cuidado ya frágiles”, sostuvo. En ese contexto, las mujeres deben asumir tareas adicionales, reforzando un esquema que depende del trabajo doméstico no pago.

La situación se agrava con la migración climática y la ruptura de redes comunitarias. “Al fracturarse las redes, quienes permanecen en los territorios afectados enfrentan una sobrecarga aún mayor de cuidados”, señaló Aguilar.

Además del aumento en la carga de trabajo, emergen riesgos específicos. “Tras desastres naturales, la desorganización social y el colapso de servicios elevan el riesgo de violencia sexual y de género”, advirtió, un vínculo que, según indicó, sigue sin ser suficientemente reconocido en las políticas públicas.

Otro de los impactos se vincula con el acceso a recursos básicos. “Las sequías prolongadas obligan a caminar distancias mayores para recoger agua, mientras que los desastres obligan a limpiar, reconstruir y reorganizar hogares enteros”, describió. Estas tareas reducen el tiempo disponible para el empleo, la educación o el descanso, afectando la autonomía económica de las mujeres.

Pese a esta evidencia, el cuidado continúa fuera del centro de la acción climática. “Los sistemas de cuidado siguen sin ser considerados infraestructura esencial en las políticas climáticas”, afirmó. Según explicó, esto responde a una visión que prioriza sectores considerados “productivos”, mientras relega el cuidado a un plano secundario.

Para Aguilar, revertir esta situación implicaría un cambio estructural. “Reconocer el cuidado como infraestructura para la resiliencia climática supone invertir en servicios de cuidado como parte de las estrategias de adaptación y garantizar que la transición no aumente la carga sobre las mujeres”, sostuvo.

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