Por: Margarita Labarca Goddard. Fuente: Agencia Pressenza
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Donald Trump. (Imagen de Xinhua)
A Donald Trump todo el mundo lo califica muy mal. No voy a repetir esos adjetivos porque todos los conocen y la mayoría los comparte. Sólo quiero destacar un aspecto evidente pero poco desarrollado.
El hombre ama el poder y por lo tanto el dinero, porque sabe que la riqueza le dará poder cuando no sea Presidente. Entonces, se dedica a ganar dinero a manos llenas mientras puede. Y es fácil. El hecho de que un día diga una cosa y al otro día la contraria, ha sido vista como un signo de enajenación mental. Pues no, es una muestra de inteligencia financiera, de excelente destreza para especular en la Bolsa de Valores.
Un día compra acciones de petróleo o de lo que proceda, e inmediatamente declara que el cierre del estrecho de Ormuz está provocando un desastre mundial: el petróleo se va a las nubes. Al día siguiente dice que el estrecho de Ormuz lo van a abrir de inmediato sus tropas, y el precio del petróleo se viene abajo. Compra acciones cuando están bajas y vende cuando subieron. Y el único que sabe lo que va a decir es él. A su familia sólo le dice: “Compren, vendan, vendan, compren…”
Y así sigue con muchas otras cosas que sólo podemos imaginar.
La prueba de que se dedica a ganar dinero, es que según Forbes (famosa plataforma que señala a los ricos de este mundo) su fortuna y la de su familia ha tenido un incremento de entre 1.400 y 4.000 millones de dólares en apenas un año: su patrimonio alcanzó los 6.500 millones de dólares en marzo de 2026.
Además de Forbes, lo han calculado Bloomberg en su Bloomberg Billionaires Index y otros informantes especializados.
Lo que no todos saben, es que cuando joven Trump no era un millonario importante pero fingía serlo, pues para él tener dinero es cuestión de honor.
La riqueza desmedida adquirida en sus dos periodos presidenciales, es algo inusitado en el mundo. Por ejemplo, en Brasil procesaron y condenaron a Lula supuestamente por haber comprado una vivienda. Una cantidad irrisoria, y la condena fue anulada finalmente.
Ahora en Francia han condenado al ex presidente Sarkozy por financiación ilegal de su campaña de 2007, en lo que se manejan cantidades insignificantes.
Nada de esto es comparable con el enriquecimiento de Trump ¿Podrían enjuiciarlo por enriquecimiento indebido? Es posible, pero hasta ahora no hay nada. Ya veremos.