A solo una semana de las Elecciones Generales 2026, en que se elegirán al presidente de la República, 60 senadores, 130 diputados y 05 parlamentarios andinos, los peruanos nos preparamos para enfrentar una de las elecciones “más difíciles de nuestra historia». Nuestro derecho a un buen gobierno está en juego.
El nivel de dificultad empieza por el número de listas de candidatos, 35 partidos -pese a que aproximadamente 15 de estos no pasen la valla electoral del 5% de votos válidos-, pero que de manera útil dispersan el voto, beneficiando a los partidos tradicionales coaliados, que hoy detentan el poder y han llevado a la crisis institucional que vive el país.
De otro lado, más de 250 candidatos presentan sentencias condenatorias por delitos como corrupción política, violencia familiar, hurto agravado, peculado, difamación, estafa genérica, venta ilícita de mercadería y falsedad ideológica, entre otros. En este caso, de nuevo está presente la coalición dominante de partidos como Podemos, Fuerza Popular, Perú Libre, Alianza para el Progreso, Partido Aprista y otros. En el colmo de la audacia, la candidata Keiko Fujimori, llegó a decir que sus (15) candidatos con sentencias penales “se han rehabilitado”.
Asimismo, el país vive una crisis institucional, con un gobierno ejercido por el Congreso de la República (con 87% de rechazo a nivel nacional) y la figura presidencial debilitada por los breves mandatos en la última década (ocho presidentes en 10 años). La captura del poder incluye importantes modificaciones a la Constitución Política que violan la autonomía de instituciones tutelares como el Tribunal Constitucional, la Fiscalía de la Nación, la Defensoría del Pueblo; generando impunidad y afectando el Estado de Derecho.
En este contexto, el peruano de a pie no puede protestar mediante el voto viciado o nulo, por la falta de representantes idóneos (y se entendería por la “calidad” de candidatos). Hoy tiene la responsabilidad de elegir entre el abanico de candidatos actuales, que para colmo de males, promocionan propuestas radicales y sin fundamento como: la salida del Pacto de San José, la pena de muerte, eliminar programas con enfoque de género, etc.
Y no abordan problemáticas latentes como la minería ilegal, la extorsión y el sicariato; la reparación a las víctimas de la violencia política, sanción a los corruptos, entre otras demandas populares.
Ante esta situación, los peruanos nos organizamos de manera resiliente, para enfrentar estas elecciones y obtener un resultado que asegure mayor estabilidad política y que represente una respuesta viable para las principales demandas.
#PorEstosNo
Con la iniciativa de la periodista Rosa María Palacios, se creó inicialmente, la campaña online #PorEstosNo para castigar al “pacto mafioso” conformado por todos los partidos políticos que hoy detentan el poder y que han llevado al país a la crisis en que se encuentra. Estos partidos hoy están en carrera, aduciendo que “se han rehabilitado”: Fuerza Popular (candidata Keiko Fujimori), Renovación Popular (Rafael López Aliaga), Alianza para el Progreso (César Acuña), Perú Libre (Vladimir Cerrón), partido Podemos, Juntos por el Perú, Somos Perú, Avanza País y FREPAP. Se espera que no pasen la valla electoral, como sucedió en las elecciones del 2020, donde se “castigó” al APRA (este obtuvo solo 2.6% de votos).
Condiciones democráticas para un buen gobierno
Asimismo, diversas organizaciones de la sociedad civil organizada, encabezadas por el Acuerdo Histórico Ciudadano (AHC), demandaron la firma de los partidos políticos para asumir compromisos democráticos que garanticen un buen gobierno.
Muchos candidatos incorporaron en sus planes de gobierno las condiciones para la lucha anticorrupción, la derogatoria de las leyes pro crimen, cadena perpetua para funcionarios corruptos, reformas educativas para un desarrollo eco-industrial, obras sin corrupción, entre otras. Sin embargo, a la fecha, solo cinco de 35 partidos firmaron el acuerdo histórico, que propone propuestas legislativas tangibles.
Candidatura de unidad
Otra iniciativa es la “candidatura de unidad” que invoca a los candidatos presidenciales Jorge Nieto (Partido del Buen Gobierno), Alfonso López (Ahora Nación), Marisol Pérez Tello (Primero la gente) y Mesías Guevara (Partido Morado) para un “acuerdo político claro que garantice la defensa de la institucionalidad democrática, la lucha frontal contra la corrupción y la recuperación de la confianza ciudadana”.
Filtros y estrategias
A nivel institucional, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) planteó tres filtros para identificar candidatos idóneos, como: la revisión de candidaturas, revisión de hojas de vida (que busca omisiones de información), y la revisión de planes de gobierno. Además, llevó a cabo los debates presidenciales donde se expuso las propuestas de cada candidato.
Mientras que, la ciudadanía propone otras estrategias más para asegurar un buen gobierno: en estas elecciones solo votos válidos, no votar por partidos del “pacto mafioso”, no votar ni en blanco ni viciado, votar por el mismo partido para tener condiciones de gobierno.
Cabe señalar que, en la última encuesta (marzo, 2026) del prestigioso Instituto de Estudios Peruanos (IEP) se halló que, ningún candidato supera el 10% de intención de voto y el 30.1% de encuestados se muestra aún indeciso (17% “no precisa”, 9% “ninguno”, 2.8% “blanco/nulo” y el 1.3% “no irá a votar”).
En el contexto actual, es importante recordar que los ciudadanos tenemos derecho a un buen gobierno, siendo el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 16 «Paz, justicia e instituciones sólidas» de las Naciones Unidas, que busca garantizar el estado de derecho y combatir la corrupción y la delincuencia. Y que, en su defensa, la actuación de la ciudadanía no debe ser estigmatizada ni perseguida.
Recordarles también a los futuros “padres de la patria” que el voto otorgado no es una carta en blanco y que el cargo implica fiscalización, tanto de las instituciones como de la ciudadanía.
Es momento de rescatar, con orgullo, nuestro sistema político ancestral, basado en el ayllu (con los principios de reciprocidad y redistribución), y rescatar el país de las mafias que pretenden enquistarse nuevamente en las esferas de nuestro poder.