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Cultura | 23 may 2024

Obras del Cubano José Martí

Cinco obras literarias que debes leer del cubano José Martí

José Martí Pérez (1853-1895), ilustre revolucionario preciado como el Héroe Nacional de Cuba. Desde edades tempranas entabló sus inquietudes sociales, patrióticas e independentistas.


Por: Redacción Central

José Martí abogó por combatir en defensa de su tierra natal, no solo lo reflejó en discursos, cartas y materiales periodísticos, sino que trabajó para lograr la reorganización de la guerra por la independencia de Cuba. | Foto: EFE

José Martí Pérez (1853-1895), ilustre revolucionario preciado como el Héroe Nacional de Cuba. Desde edades tempranas entabló sus inquietudes sociales, patrióticas e independentistas.

Cuando se rememoran 129 años de la caída en combate del Héroe Nacional de Cuba, José Martí Pérez (1853-1895), el pueblo cubano y los países de Latinoamérica recuerdan sus obras literarias.

José Martí, ilustre revolucionario preciado como el Héroe Nacional de Cuba, desde edades tempranas entabló sus inquietudes sociales, patrióticas e independentistas, que provocaron que a los 16 años de edad fuera sentenciado a seis años de presidio y trabajos forzados.

José Martí, desde el período de su juventud, abogó por combatir en defensa de su tierra natal, no solo lo reflejó en discursos, cartas y materiales periodísticos, sino que trabajó para lograr la reorganización de la guerra por la independencia de Cuba.

A continuación, se expone un listado con cinco obras de José Martí que usted debe leer para conocer más sobre este escritor latinoamericano.

1-"El presidio político en Cuba".

Siendo aún joven, Martí fue desterrado a España. A su llegada a Madrid publica su ensayo, el cual constituye una fundamentada denuncia de las atrocidades del régimen colonial y relata magistralmente la experiencia experimentada en las canteras de San Lázaro durante el período en que él estuvo preso, que fue forzado a trabajar en condiciones infrahumanas.

Esta obra se convirtió en el primer manifiesto autobiográfico de los valores y condiciones de Martí. El eje rector de esta obra es el amor, que comprende además al régimen español. Su propósito es congregar al lector al cambio y transforma los elementos de opresión en instrumentos de liberación.

La obra pretendía dos propósitos, informar y conmover al pueblo español de lo que sucede en Cuba, de la crueldad de una institución española y movilizar para que no fuera permitida la crueldad.

2-“Abdala”

Obra que escribió cuando tenía 15 años y se publicó el 23 de enero de 1869 en el primer y único número del periódico La Patria Libre que él creara, y que fuera impreso en la imprenta y librería “El Iris” en Obispo 20 y 22, en La Habana.

Constituye un anticipado reflejo de su vida, ya que con el paso del tiempo él se enfrentó a las contradicciones que surgieron en el seno familiar, por su decisión de darle prioridad absoluta a todo lo referido al desarrollo de la lucha por la independencia de su tierra natal.

3-“Epistolario Martiano”

José Martí escribe en los últimos años de su vida más de 450 cartas. Exclusivamente en los cinco meses de 1895 redacta 156 cartas, más de una diaria.

El epistolario es amplio: cartas con contenido político (Máximo Gómez, Serafín Sánchez, Juan Gualberto Gómez, Gonzalo de Quesada), cartas a íntimos amigos (Manuel Mercado, Fermín Valdés Domínguez), las que escribió a su madre o la correspondencia con destacados intelectuales y periodistas (José María Vargas Vila y Joseph Pulitzer).

No obstante, subrayar las Cartas a María Mantilla, la niña querida que dejó en Nueva York para ir a México, en viaje preparatorio de su partida final a Cuba. Martí encabezó las cartas a María llamándola: «María mía», «Maricusa mía», «Mi niña querida».

En este libro Martí instruye, aconseja, advierte y recomienda a lo largo de estas breves misivas. En ellas combina lo ético y lo estético con una finalidad didáctica y formativa, pero siempre desde la ternura.

4 -“Versos sencillos”

Se considera la obra poética de madurez, pues se constituyen en su testamento poético. No solo se halla el arte más depurado de Martí, sino las conclusiones últimas a que llegó su pensamiento.

Los Versos Sencillos se publicaron en octubre de 1891 en Nueva York y es el resultado de una actividad tangencial. Fue escrito en ocasión de la llamada Conferencia Panamericana de 1889 en que se reunieron, como dice él, bajo el águila temible de Washington nuestros pueblos americanos, y fue fruto de la angustia, como refiere Martí en el prólogo, de saber que detrás de los propósitos de la Conferencia estaba la proposición, hecha por el ministro Palmer a España de comprar a Cuba, de que da cuenta en carta a su amigo Enrique Estrázulas y a la que, por fortuna, España no accedió.

La alusión a dicho evento en el prólogo y a las ambiciones de Estados Unidos por aquella época es esencial en el poemario, aunque no se repita a lo largo de él, pues el poeta convierte todo aquello que tiene que ver con el texto y no lo es en contexto, y viceversa, y crea un peculiar engranaje.

Siendo el 13 de diciembre de 1890, en una noche de poesía y amistad, leyó sus versos en su casa, y de dicha velada nació la idea de publicarlos, superando la oposición de Martí de hacer de la poesía un objeto de mercado.

5 –“Los pinos nuevos y el hombre nuevo”

La frase surgió en el Liceo de Tampa donde José Martí acudió el 27 de noviembre de 1891 a rendir tributo a los ocho estudiantes de Medicina asesinados por el colonialismo español.

“En lo alto de las nubes desgarradas, un pino desafiando la tempestad, erguía entero su copa”, y agregó: “Rompió de pronto el sol sobre un claro del bosque, y allí al centelleo de la luz súbita, vi por sobre la yerba amarillenta erguirse, en torno al tronco negro de los pinos caídos, los racimos gozosos de los pinos nuevos: ¡Eso somos nosotros: pinos nuevos!”.

La historia toda de Cuba está llena de ejemplos de cómo la juventud se ha erguido como continuadora de las luchas de su pueblo para demostrar que nunca las causas justas se pueden dar por perdidas, por adversas que puedan resultar las circunstancias.

Cuando pronunció Los Pinos Nuevos ante compatriotas de diversas edades, él, con sus treinta y ocho años y una madurez, como quien dice, de siempre, no era por cierto un jovencito: en la época, a su edad se era un adulto respetable. Al decir "Eso somos nosotros: pinos nuevos!", hablaba en nombre de todos los que abrazaran o habrán abrazado ya un proyecto renovador, que se erguía por entre las cenizas de las derrotas, las traiciones, la desunión y otras calamidades sufridas por la Patria.

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