martes 23 de julio de 2024 - Edición Nº2057

Medio Ambiente | 8 jul 2024

Libro sobre la Soberanía Alimentaria.

Un libro para la huerta, la soberanía alimentaria y para otra forma de habitar la tierra

“El libro de la Huerta”, compilado por Guillermo Schnitman, va de lo local a lo global y viceversa. Se trata de una guía práctica-teórica para hacer, pensar y fortalecer un modelo agropecuario en base a la agroecología, con cuidado del ambiente y que prioriza la vida. Con la participación de una decena de escritores e ilustradores, es un material de La Marca Editora.


Por: Agencia Pressenza.

“El libro de la Huerta”, compilado por Guillermo Schnitman, va de lo local a lo global y viceversa. Se trata de una guía práctica-teórica para hacer, pensar y fortalecer un modelo agropecuario en base a la agroecología, con cuidado del ambiente y que prioriza la vida. Con la participación de una decena de escritores e ilustradores, es un material de La Marca Editora.

Fundador de las primeras organizaciones de agricultura ecológica en Argentina, el médico veterinario Guillermo Schnitman, de 69 años, presenta su segundo libro abordando la problemática de la producción de alimentos desde un paradigma agroecológico, “el único capaz de disputarle la hegemonía al actual sistema petrodependiente de producción y consumo”.

Lo que a primera vista parece un manual exhaustivo para aprender a trabajar la tierra en forma orgánica, parte del hecho de que los sistemas agroindustriales actuales son en gran parte responsables del cambio climático y la crisis socioambiental, y las agriculturas ecológicas —en todas sus variantes— pueden ayudar a revertir, o al menos mitigar, esa situación.

Quien mejor sintetiza la esencia de este libro es la activista Vandana Shiva, autora de uno de los prólogos: “El sistema dominante de producción de alimentos conduce a la catástrofe climática y a la extinción. En cambio cuando creamos huertas cultivamos soluciones para la crisis climática y la crisis de la biodiversidad”.

El escrito plantea que, en lugar de seguir creciendo más y más, como pregonan los economistas de cualquier color político, debemos aminorar la marcha y hacer que esa desaceleración, ese inexorable descenso energético no recaiga, como siempre, sobre los más vulnerables.

“Tanto la agricultura orgánica como la permacultura y la agroecología surgieron como una reacción a la Revolución Verde. Aquel gran salto tecnológico, desplegado en la segunda mitad del siglo XX, consistió en aumentar la productividad mediante fertilizantes y plaguicidas sintéticos, semillas modificadas genéticamente y una mecanización total de las labores de cultivo y cosecha. La Revolución Verde dio paso al desarrollo de un sistema agroalimentario altamente globalizado y petrodependiente. Aquel modelo ‘revolucionario’, que desde la década del 70 del siglo pasado fue introducido en nuestra región con el pretexto de solucionar la baja productividad, se fue transformando en el estándar de la agricultura”, señala Guillermo Schnitman.

Destaca que la llamada «revolución verde» y el agronegocio aceleraron el despoblamiento rural, la degradación de los suelos y la concentración hegemónica del negocio en pocas manos. El desmonte a gran escala se aceleró al máximo para sostener un modelo de crecimiento que contradecía los principios geofísicos más elementales, ya que no reconoce la finitud de los recursos del planeta.

Señala que Argentina, y el Cono Sur, todavía cuenta con vastos ambientes naturales, pero sufre las consecuencias del extractivismo, modelo de explotación que toma sin reponer, que degrada sin reparar. Alerta que la biodiversidad del planeta está disminuyendo a velocidad de extinción masiva.

Pero sostiene que la crisis de la biodiversidad es solo una parte del problema. Según la Organización Meteorológica Mundial, la década de 2011 a 2020 fue la más cálida desde que hay registros. Cada década supera en temperatura a la anterior, cada verano hace más calor que el verano precedente. La conjunción única de factores que hizo posible la agricultura durante los últimos 11.000 años está cambiando a gran velocidad. “Hoy enfrentamos el mayor desafío existencial de toda nuestra historia como civilización”, asegura.

En la introducción se plantea que todos somos testigos de cómo el cambio climático, combinado con un modelo de desarrollo insostenible, están haciendo fracasar las cosechas: la seguridad alimentaria del mundo está en riesgo.

El libro, de 464 páginas, fue concebido como una herramienta para la autonomía alimentaria, y para producir vegetales sin contaminar suelo, agua y alimentos fomentando la biodiversidad. “La Tierra ya no soporta más la carga que le impone nuestra forma de relacionarnos con ella. Es urgente que pasemos de explotar a regenerar. Por eso, este libro está orientado a dar vuelta la idea de explotación de los bienes comunes. Fue pensado como una guía que propone formas de producir vegetales sanos, sin insumos contaminantes, usando recursos al alcance de todos. Es necesario recuperar la antigua cosmovisión que antepone la vida, en todas sus formas, a la concentración de poder y riqueza. Para eso es preciso volver a darle valor al trabajo agrícola con una visión ecológica, y garantizar el acceso a la tierra para quienes la habitan y la cuidan”, plantea.

Publicado por La Marca Editora, además de Guillermo Schnitman, el libro cuenta con texto de Vandana Shiva, Miguel Altieri, Federico Baglietto, Gabriela Escrivá, Luciano Kordon, Gonzalo Parés, Francisco Pescio, Soledad Reinoso, Santiago Sarandón y Javier Souza Casadinho. Las ilustraciones son de Gabriel Ignacio Baloriani, Manuel Ignacio Copello, Paula Marcantoni, María Cristina Estivariz, María Isabel Spampinato.

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