sábado 18 de abril de 2026 - Edición Nº2691

Medio Ambiente | 18 abr 2026

Reforma de la Ley de Glaciares.

El saqueo institucionalizado: reforma a la Ley de Glaciares

16:26 |Mauricio Cornaglia, Integrante de Propuesta Sur, de la Multisectorial Paren de Fumigarnos-Santa Fe, Miembro de PACHAS (Mov. Ecopolítico por el Buen Vivir), responde nuestras preguntas alrededor de este nuevo saqueo extractivista que el poder intenta cubrir con un ridículo disfraz de progreso y desarrollo.


Por: Mauricio Cornaglia. Fuente: https://desinformemonos.org/

Mauricio Cornaglia, Integrante de Propuesta Sur, de la Multisectorial Paren de Fumigarnos-Santa Fe, Miembro de PACHAS (Mov. Ecopolítico por el Buen Vivir), responde nuestras preguntas alrededor de este nuevo saqueo extractivista que el poder intenta cubrir con un ridículo disfraz de progreso y desarrollo.

Desde la red de solidaridad con Chiapas, creemos importante conocer esta reforma, ya que pone en riesgo las fuentes de agua de más de siete millones de personas permitiendo el desarrollo de la minería tanto en glaciares como en el ambiente periglacial. Se vulnera así otro Derecho Humano reconocido internacionalmente, como es el acceso al agua potable.

Aquí, su palabra:

Modifican la ley de Glaciares. De bienes comunes a recursos disponibles.

Las palabras de “Mingo” de Jáchal, paridas desde las tripas y el corazón, dicen absolutamente todo.

“El agüita cordillerana que da vida a mi valle nace lejos, muy alto, allá arriba donde se ve la parte blanca de la cordillera, justo ahí, en los glaciares. Y desde ahí escurre y va bajando, primero como una lágrima de alegría, o un suspiro de agua, después como un hilito casi invisible, luego como un bracito, después se junta con otros y se hacen riacho que se junta con otros iguales y forman el río. El agua también se infiltra al interior de la montaña y aparece como arroyo, vergel maravilloso que canta. Y, a veces, el agua también se acuna bajo tierra y se reserva en cuencos para que la vida la descubra. Y, de ahí, se hace canal y acequia, que hicieron mis ancestros capayán, para que rieguen nuestras huertas y maduren muestras almas”.

El miércoles 8 de abril, como lo hicieran semanas atrás los senadores y senadoras, un número muy importante de diputados/as (137) votaron a favor de destruir los principales ecosistemas montañosos, y de entregar a las empresas mineras las reservas de agua dulce. Votaron la modificación de la Ley N° 26.639. Votaron desproteger glaciares y ambiente peri-glacial, violando todo tipo de reglas, y pasando por encima de la voluntad de la inmensa mayoría del pueblo. Desoyendo sus voces, pisoteando sus historias de vida, sus pensares y sentires.

Un par de semanas antes, más de 100 mil personas de todo el país, estaban dispuestas a dar su opinión (en contra de esta modificación) en el marco de la audiencia pública impulsada desde la cámara de diputados. Resultando una verdadera farsa, dado que solo permitieron expresarse a un número muy pequeño, alrededor del 0,5% de todos los inscriptos.

La ley N° 26.639 de Presupuestos Mínimos para la Protección de los Glaciares y del Ambiente Peri-glacial fue sancionada en el año 2010.

La misma había sido votada por unanimidad en el congreso nacional en 2008, pero vetada por la presidenta Cristina Fernández. Más adelante durante el gobierno de Mauricio Macri, también se intentó modificar.

Demostrando muy claramente, que en materia de extractivismos no hay, ni hubo “grieta”.

Sin glaciares no hay agua, sin agua no hay vida”, repiten desde las comunidades, las organizaciones socioambientales y la “ciencia digna”. Al tiempo que aseguran que una vez destruido un glaciar, no hay forma de recomponerlo. En consecuencia, esa destrucción es irreversible.

Entre otros males, la modificación generaría el desabastecimiento de agua a más de una treintena de cuencas que nutren ríos que recorren gran parte de las provincias del país, afectando de manera directa a cerca de 8 millones de personas.

Actualmente, el Inventario Nacional de Glaciares define las áreas protegidas, por lo tanto, automáticamente quedan establecidas las prohibiciones. Lo protegido, está inventariado.

En la reforma se le transfiere a las provincias la potestad de definir qué cuerpos tienen “función hídrica”, estableciendo de esta forma la protección y los límites de la misma.

Permitiría, de esta manera, que un puñado de funcionarios de las provincias, establezcan qué ambiente puede ser saqueado, pudiendo otorgar permisos a un grupo de mega corporaciones mineras que harán desaparecer las fuentes de agua.

No teniendo en cuenta algo tan clave como obvio: las cuencas hídricas no respetan los límites políticos. Directamente impactará en otras provincias, lo que se decide en una.

Es sabido que quienes están detrás de este atropello, son las grandes empresas mineras. Y es sabido también, que desde hace décadas, los grandes capitales vinculados a proyectos extractivistas, contaron con la complicidad de gran parte de la clase política, sin distinción de colores partidarios.

Si hubo una política de estado en Argentina, sostenida por todos los gobiernos durante estas últimas tres décadas, fue el extractivismo en todas sus variantes. Todos los rincones del país están tomados por las corporaciones, haciendo lo que se les ocurre, apropiándose de los bienes comunes. Como bien señala en alguna de sus definiciones sobre extractivismo, el investigador argentino Horacio Machado Aráoz: “el extractivismo no solo tiene que ver con economías exportadoras de naturaleza, sino con un patrón oligárquico de apropiación, control y disposición de territorios y poblaciones…”

Territorios sacrificados, vulneración a los derechos de la naturaleza y violación de los derechos humanos mas elementales, como desde hace 533 años. Hoy, con el argumento de estar llevando adelante transiciones en el norte global. A cambio, nuestra “Tierra Arrasada”, título del indispensable libro del periodista Darío Aranda, publicado en 2015.

Precisamente en aquel año, se produce el mayor derrame minero en la provincia de San Juan. La mina Veladero de la empresa Barrick Gold contaminó con más de 4 millones de litros de agua cianurada y mercurio, las aguas de cinco ríos. Los cursos de agua que sostienen la vida de aquella región, afectando particularmente la localidad de Jáchal.

Lamentablemente no fue el único derrame, pero si el de mayor impacto.

Las “fábricas de agua”, como definimos a los glaciares, hacen posible la vida. Protegerlos es esencial. No solo para evitar la degradación del ambiente, sino para no debilitar los cimientos que sostienen las vidas de todos los seres vivientes, incluidas/os las humanas/os. Y no comprometer el futuro de quienes vienen detrás.

Muy bien lo saben los guardianes y defensores territoriales. Como amorosamente resalta el narrador Ramón Vera-Herrera:“…las comunidades entienden muy claro lo que está en juego y mantienen su lucha, que no implica violencia necesariamente, porque hacer la lucha” es estar dispuestas a la labor, a los quehaceres, a los empeños, a la entereza, al trabajo, a la defensa, a la estrategia, a la reconstitución de los tejidos comunales, y a frenar a los vampiros multinacionales donde quiera que lleguen.

Y es esto lo que están demostrando miles y miles de personas en estos últimos meses. Por un lado, la sabiduría, sensibilidad y compromiso, demostrado en las “fraudulentas audiencias. Y por otro, lo expresado en las calles, con enorme contundencia.

Impulsando además, junto a diversas organizaciones, una demanda colectiva, la más grande de la historia. Para judicializar la reforma por inconstitucional y porque atenta contra nuestras reservas estratégicas de agua dulce.

Comienza, de esta manera, la etapa de defender la ley en la justicia.

Sin dar licencia social en los territorios, Y con los movimientos socioambientales en las calles.

https://landing.infogreenpeace.org/accion-colectiva-por-lo-glaciares

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