Por: Agencia InnContext
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Un proyecto impulsado con apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) promueve la cría de mosca soldado negra como alternativa sostenible para el manejo de residuos y la producción de alimento animal en Trinidad y Tobago. La iniciativa busca reducir la dependencia de insumos importados y avanzar hacia sistemas agroalimentarios más resilientes.
El proyecto cuenta con la participación del joven científico Rakesh Bhukal, formado en Gestión de Recursos Naturales y Ambientales en la Universidad de las Indias Occidentales (UWI). Su trabajo se centra en el desarrollo de soluciones locales basadas en el aprovechamiento de insectos para generar proteína de alta calidad destinada a la alimentación animal.
La propuesta responde a un desafío estructural de la región: los costos de alimentación representan hasta el 70 % de la producción pecuaria y dependen en gran medida de importaciones como la torta de soya. En este contexto, la producción de harina de insectos aparece como una alternativa para reducir costos y fortalecer la seguridad alimentaria.
Las larvas de la mosca soldado negra permiten transformar residuos orgánicos en dos productos clave: alimento rico en proteínas y biofertilizantes. En países como Trinidad y Tobago, donde el consumo semanal de pollo supera los 1,3 millones de kilogramos, esta tecnología podría tener un impacto significativo tanto en la gestión de residuos como en la producción local de insumos.
Uno de los principales desafíos iniciales fue la obtención de las larvas. En lugar de importarlas, el equipo optó por identificar poblaciones locales para evitar riesgos ecológicos y asegurar su adaptación al clima. Bhukal lideró este proceso mediante trabajo de campo, recolección y experimentación, incluso instalando un bioreactor improvisado para iniciar la producción.
Según estimaciones de la FAO, aprovechar el 50 % de los residuos orgánicos disponibles permitiría generar suficiente proteína para cubrir entre el 50 % y el 100 % de la alimentación de pollos de engorde en el Caribe. La iniciativa apunta a consolidarse como una industria regional hacia 2026, promoviendo una economía circular y nuevas oportunidades productivas en la región.