Por: Linda Maggiori. Fuente: Agencia Pressenza
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(Imagen de Foto de "Fuori dal Fossile")
La primera conferencia internacional totalmente dedicada a abandonar los combustibles fósiles terminó hace pocos días en Santa Marta. Convocada por Colombia y Países Bajos, ha involucrado a otros 57 países, «los más comprometidos» a avanzar hacia una transición justa. La ministra de Ambiente colombiana, Irene Vélez Torres, explicó en su discurso de apertura que este quiere ser un espacio diferente al de las COPs (Conferencias de las Partes, las cumbres climáticas de la ONU), donde los países que quieran acelerar puedan hacerlo sin tener que esperar a los que no están tan por la labor.
Hablamos de ello con Renato Di Nicola, conocido activista abruzzese (de los Abruzos, región de Italia) que participó con una delegación de la Campaña por el Clima Fuori dal Fossile (Fuera del Fósil).
Tú también estuviste en Belém (Brasil), en la COP30 de noviembre de 2025, ¿qué diferencias te has encontrado respecto de anteriores convocatorias, incluso a nivel organizativo?
En la conferencia de Santa Marta no solo participaron Gobiernos, sino también movimientos sociales, asociaciones, científicos y académicos, sindicatos, comunidades indígenas… todos reunidos para debatir. Vi a una parte del mundo reunida para debatir en serio sobre cómo dejar atrás las fuentes fósiles. En Belém, en cambio, había muchos espacios cerrados, blindados, inaccesibles; todo el movimiento ciudadano quedaba casi al margen de las negociaciones entre gobiernos. Aquí, sin embargo, la conferencia era fluida, los debates se hacían en lugares públicos y accesibles. En Santa Marta, la deliberación parecía más abierta e inclusiva, con distintos actores compartiendo espacio; en Belém, en cambio, predominaban espacios de negociación más cerrados, donde la sociedad civil quedaba al margen.
¿Qué más te llamó positivamente la atención?
Fue muy importante la presencia de los sindicatos internacionales, que se posicionaron claramente, sobre la necesidad de adoptar decisiones vinculantes, pero también pusieron el foco en la transición justa y socialmente sostenible; y en la necesidad de hacer planes de reinserción laboral junto con los trabajadores y no en contra de ellos. Además, se subrayó que la energía es un bien común y un derecho humano, y como tal hay que tratarla. También fue interesante que en todos los ámbitos, tanto sociales como institucionales, se pusiera de manifiesto el problema de la deuda de los países del Sur, vinculada a la dependencia de los combustibles fósiles: el fósil no es solo un problema climático y que alimenta las guerras, sino que también alimenta la deuda. Crea una dependencia difícil de superar, un auténtico monocultivo, que no ofrece alternativas a la economía local. Así nos encontramos con países pobres que solo se sostienen gracias al petróleo, abandonando cualquier otra economía local.
También fue muy importante la presencia de académicos y científicos de relevancia internacional, que constituyeron un comité operativo de apoyo a los países que quieren iniciar de verdad la transición. Hay ya una visión global del tema, pero se subrayó que la transición solo puede concretarse en los territorios y países, donde todo empieza a caminar de verdad.”
¿Se habló también de guerras?
El combustible fósil alimenta las guerras y las guerras se hacen por el fósil, la relación es estrecha e indisoluble. La guerra contra Irán ha despertado a muchos países, haciéndoles ver que ya no queda tiempo.
¿Y a nivel institucional, Italia estuvo presente?
Italia fue invitada a participar, no se movió por iniciativa propia. La presencia italiana (y eso, para mí, era un gran hándicap) no era política, sino técnica. La Delegación italiana estaba formada por una sola persona: Francesco Corvaro, el enviado especial para el clima. Dijo cosas sensatas y correctas, pero nuestro Gobierno no tuvo ninguna toma de posición política, es un Gobierno que sigue invirtiendo en infraestructuras basadas en combustibles fósiles (regasificadoras, gasoductos, etc.) e incluso retrasa el cierre de las centrales de carbón.
En definitiva, ¿qué se decidió?
Una reducción global del uso y la producción de petróleo y fuentes fósiles, pero con políticas estudiadas según cada contexto, para poder incidir sin dañar la economía local ni a los trabajadores. La tarea que se han marcado los Estados es la de identificar los subsidios a los combustibles fósiles, para luego empezar a eliminarlos progresivamente. Yo creo que lo que pasó en Santa Marta es positivo y ayudará también a las luchas de los movimientos por el clima para cambiar la correlación de fuerzas. Muchos debates giraban en torno a la palabra «vinculante», pero al final no se incluyó porque se prefirió no incluirla para adaptarla a cada contexto. para adaptarla a cada contexto. También las energías renovables deben evaluarse en función de las condiciones locales, porque, en ciertos territorios, como en las crestas montañosas, en las zonas naturales vírgenes, en los lugares sagrados para los indígenas, las plantas industriales de energía renovable podrían ser muy impactantes y crear más problemas de los que resuelven.
¿Próximas citas?
La próxima conferencia será en 2027 en Polinesia (Tuvalu), coorganizada por Irlanda. Pero mientras tanto, hay que seguir luchando en nuestros territorios, también de cara a la próxima COP, que se celebrará en Turquía, un país claramente poco interesado en la transición.