Por: Redacción Central.
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Óscar Lovera. Ministro de Economía y Finanzas.
La fundación Desarrollo en Democracia (Dende) presentó un análisis sobre la marcha de la economía y advirtió que el aumento acumulado de los combustibles en lo que va del año comienza a trasladarse con fuerza a otros sectores, especialmente al rubro alimentario. Según las estimaciones, el precio de los carburantes registra una suba cercana al 20% en estos cuatro meses, una situación que ya se refleja en los indicadores del Banco Central.
La velocidad del incremento en los precios se encuentra por encima de los niveles observados en años anteriores, algo que inquieta al equipo económico. Tomando como referencia el promedio mensual de inflación registrado durante los primeros meses de 2026, el comportamiento de los alimentos muestra variaciones superiores al 6%, impulsadas por el encarecimiento de los costos logísticos y productivos vinculados al combustible.
Dentro de este escenario, uno de los principales factores pasa por el impacto directo que tiene el precio del diésel y otros carburantes sobre el transporte de mercaderías. El aumento de los costos operativos termina trasladándose a toda la cadena y repercute en el precio final que pagan los consumidores. A esto se agrega el efecto sobre los fertilizantes y otros insumos agrícolas, que también presentan incrementos y elevan los costos de producción en el campo.
"Se registra un bajo nivel de movimiento económico y una menor circulación de dinero. El precio de los combustibles podría seguir en alza y presionaría aún más sobre la inflación a nivel general. La continuidad de la crisis internacional podría alterar esas previsiones y obligar a las autoridades a ajustar las políticas para enfrentar un nuevo escenario económico", dijo el analista económico Stan Canova, en sintonía con el informe de Dende.
De hecho, la proyección de inflación para el cierre de 2026 se ubica en torno al 4,3%, por encima de la meta oficial del 3,5% fijada por el BCP. En el conversatorio de Dende que tuvo lugar en el Hotel Sheraton, los economistas César Barreto y Humberto Colmán advirtieron sobre mayores riesgos de estanflación, un escenario caracterizado por inflación elevada acompañada de desaceleración económica, mientras persisten las presiones derivadas del comportamiento internacional del petróleo.
De acuerdo a las proyecciones, el precio internacional del crudo podría mantenerse alrededor de los USD 86 por barril durante el resto del año, lo que mantendría la presión sobre los combustibles y sobre distintos componentes de la economía local.
En paralelo, se observa un menor dinamismo económico, aunque las estimaciones apuntan a que Paraguay cerraría el año con un crecimiento considerado dentro de parámetros normales, apalancado principalmente por el desempeño del sector agrícola.
Otro de los puntos expuestos por Dende guarda relación con las cuentas fiscales, vinculados a menores niveles de recaudación debido a la desaceleración de la economía, sumados a la apreciación cambiaria y a una disminución en las transferencias provenientes de las entidades binacionales.
A nivel financiero y cambiario, el informe describe un contexto de mayor incertidumbre, marcado por la salida de capitales, el fortalecimiento del dólar y la depreciación de las monedas emergentes. A esto se agregan tasas de interés elevadas durante períodos más prolongados y una menor dinámica de inversiones, factores que podrían condicionar el comportamiento económico durante los próximos meses.