domingo 10 de mayo de 2026 - Edición Nº2713

Internacionales | 10 may 2026

Nefasta empresa Palantir Technologies.

Un Contra-Manifesto humanista en respuesta a Palantir

12:59 |Un Contra-Manifesto Humanista en respuesta al editado por la nefasta empresa Palantir Technologies, responsable directa de las aplicaciones empleadas por la IDF, (Israel Defense Forces), en los genocidios Palestino & Libanés.


Por: Diego Asensio. Fuente: Agencia Pressenza

(Imagen de Lucas Kendall, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons)

Un Contra-Manifesto Humanista en respuesta al editado por la nefasta empresa Palantir Technologies, responsable directa de las aplicaciones empleadas por la IDF, (Israel Defense Forces), en los genocidios Palestino & Libanés.

La República Tecnológica, en breve

En los últimos años ha comenzado a emerger una nueva visión tecnológica impulsada desde sectores vinculados a la inteligencia artificial, la defensa y las industrias de software estratégico, como Palantir Technologies. Presentada como una respuesta a la crisis de la tecnología de consumo y a la llamada “economía de la distracción”, esta visión propone una transición hacia una era tecnológica supuestamente más “seria”: una era centrada en el poder del Estado, los sistemas de seguridad, la inteligencia artificial y la fortaleza geopolítica.

A primera vista, esta narrativa puede parecer razonable. Critica la superficialidad de las redes sociales, la manipulación de la atención y el vacío del consumismo digital. Pero detrás de esa crítica se esconde una propuesta más profunda y mucho más trascendental: la consolidación de la tecnología como instrumento de control estratégico.

El mensaje es claro. La tecnología ya no debería limitarse a entretener. Debería defender, predecir, vigilar, organizar y fortalecer el poder del Estado. Dentro de este marco, la inteligencia artificial deja de ser únicamente una herramienta productiva para convertirse también en un mecanismo de disuasión, vigilancia y capacidad militar.

Esa es la esencia de lo que algunos comienzan a llamar La República Tecnológica.

Pero esto plantea una pregunta fundamental:

¿A quién sirve realmente la tecnología?

Si la tecnología deja de estar al servicio del ser humano y pasa a subordinarse a estructuras de poder —sean corporativas, militares o gubernamentales— corremos el riesgo de entrar en una nueva fase de deshumanización: una etapa en la que la eficiencia reemplaza a la ética, la seguridad reemplaza a la libertad y los seres humanos son reducidos a datos, patrones de comportamiento y valor estratégico.

Frente a este paradigma, el Humanismo propone otro camino.

No la tecnología como distracción.
No la tecnología como dominación.

Sino la tecnología al servicio del ser humano.

Una tecnología que reduzca el sufrimiento, amplíe la libertad, proteja la dignidad y fortalezca el desarrollo consciente del ser humano.

Porque el futuro no debería pertenecer a sistemas de control. Debería pertenecer a la humanidad.

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