domingo 10 de mayo de 2026 - Edición Nº2713

Internacionales | 10 may 2026

¿La fiesta de todos?

Un Mundial para pocos: persecución migratoria y precios imposibles

13:49 |Los que viajen deben afrontar dificultades como la obtención de la visa y el alto costo de los pasajes.


Por: Anahí Rubín

El Mundial número 23 de la historia del deporte más popular, prometía ser una fiesta en un territorio cercano para 65 millones de latinos que viven en Estados Unidos. Sin embargo, para muchos será solo un espacio geográfico.

Es que los precios de las entradas junto con el costo de viaje y hospedaje convierten la experiencia en un lujo inalcanzable. A esto se suma un factor más silencioso pero igual de decisivo: el miedo. En comunidades migrantes la posibilidad de exponerse a operativos o controles vinculados a ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos) hará que muchos aficionados vean los partidos solo desde sus casas.

La Copa se llevará a cabo desde el 11 de junio hasta el 19 de julio. Jugarán 48 equipos que disputarán 104 encuentros a través de 16 ciudades. Los países anfitriones son México, Canadá y Estados Unidos. Pero en este último se jugarán 78 partidos, las tres cuartas partes del total de los juegos.

Los que viajen tendrán que afrontar dificultades como la obtención de la visa y el alto costo de los pasajes aéreos. Claro que el desafío mayor pueden tenerlo al pasar por Migraciones. Según el análisis de American Immigration Council, los agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) podrían revisar teléfonos y redes sociales a los viajeros. En el año 2025 se inspeccionaron 55 mil de estos elementos de comunicación. Pero, además, aeropuertos y estadios de fútbol estarán vigilados por ICE, según informes del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Esta decisión ha causado malestar, especialmente entre los miembros del Sindicato UNITE HERE, que representa a 2000 trabajadores del Sofi Stadium de Los Ángeles, en California, quienes les comunicaron a los representantes de la FIFA y a los dueños de los estadios, que si no les impiden el acceso a ICE al Estadio, realizarán una huelga el 12 de junio, día inaugural del torneo en este país.

Una millonada

Una vez superado el tema migratorio, el turista tendrá que manejar bien su economía, ya que hoteles, comidas y sobre todo el precio de las entradas a los estadios representan un alto costo monetario. Un diario local de Nueva York evaluó un presupuesto para los visitantes a la ciudad: gastarán entre 250 y 380 dólares diarios, sin incluir las entradas a los estadios.

Para que se tenga una idea, las tarifas hoteleras tienden a duplicar o triplicar el costo, obligando a los aficionados a buscar opciones más alejadas o menos conocidas. Los precios de hoteles en Manhattan cuestan entre 300 a 600 dólares por noche y 2000 a 6000 en hoteles más lujosos.

El 19 de julio se jugará la final de la Copa en el Estadio Metlife, en New Jersey. Los hoteles cercanos tendrán un costo de 18 mil dólares la noche. Y si hablamos del transporte, el tren que sale de la estación de Penn Station, en Manhattan, y llega a los estadios en New Jersey, cuyo costo actual es de 12 dólares, se elevará a 150 dólares cuando comience el evento futbolístico. El estacionamiento tampoco es barato: el costo diario oscila entre 175 y 600 dólares. El día de la final de la Copa, el valor del estacionamiento será alrededor de 900 dólares.

Pero todavía habrá formas de mirar los partidos en forma gratuita y en compañía de miles de fans: el alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, habilitará espacios gratuitos en los cinco condados neoyorquinos, donde habrá pantallas gratuitas, música y la emoción de muchos de ver a sus respectivas selecciones.

Esta Copa es considerada la más cara en la historia de los Mundiales del fútbol. La FIFA recaudará alrededor de 13 mil millones de dólares y a pesar de las críticas del elevado costo de las entradas a los estadios, la organización más importante del fútbol resolvió no modificar los precios.

A pesar de esto, miles podrán acceder a los distintos estadios, disfrutarán de ver a los jugadores, las grandes pantallas y luces; pero la verdadera fiesta se compartirá en los barrios y en los espacios comunitarios, donde por casi dos meses se tendrá la sensación de que el mundo es un poco más igualitario para todos.

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