Por: Agencia InnContext
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El documental “Una canción para mi tierra”, dirigido por Mauricio Albornoz Iniesta, llegó a salas comerciales el 30 de abril con una propuesta que combina educación, arte y activismo ambiental desde el ámbito rural. La película sigue a Ramiro Lezcano, docente de música, y a sus estudiantes, quienes transforman en canciones las problemáticas que atraviesan sus comunidades, especialmente la exposición a fumigaciones con agroquímicos cerca de escuelas.
Lo que comienza como una iniciativa pedagógica en el aula crece hasta convertirse en un movimiento colectivo que involucra a docentes, artistas y músicos de distintos países. A través del proceso creativo, la película muestra cómo la música funciona como herramienta de expresión, participación y construcción de conciencia ambiental, amplificando las voces de niños y niñas más allá del entorno escolar.
El documental también retrata la organización de un festival musical en el campo, definido por sus impulsores como un “Woodstock ambiental”, que busca visibilizar la problemática y movilizar a la comunidad frente al silencio institucional y mediático. En ese camino, participan figuras como León Gieco, Lito Vitale y Andrea Echeverri, junto a docentes rurales como Silvia Ghio, que sostienen el proyecto en territorio.
Con más de veinte premios internacionales, entre ellos el reconocimiento a Mejor Película Ambiental del Año por la Green Film Network, la producción se posiciona como un relato que articula arte y compromiso social. El film acompaña el crecimiento del proyecto “Canciones Urgentes para mi Tierra”, una experiencia colectiva que demuestra cómo una iniciativa nacida en una escuela rural puede escalar y convocar a comunidades enteras en torno a la defensa del ambiente.