Por: Redacción Central.
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La aerolínea low cost Flybondi busca avanzar en su desembarco operativo en Paraguay mediante una estructura con bandera paraguaya, en medio de los fuertes cuestionamientos que enfrenta en Argentina por las reiteradas cancelaciones y demoras registradas durante los últimos años, casi desde su creación.
De acuerdo con datos del sitio Failbondi, que monitorea el desempeño operativo de compañías aéreas, entre el 24 de diciembre de 2025 y el 8 de enero de 2026 la empresa acumuló demoras y cancelaciones en 924 vuelos. El mismo reporte sostiene que los retrasos registrados equivalieron a 7.120 días perdidos por pasajeros, lo que representa cerca de 19 años y medio acumulados de tiempo de demora.
Mientras la compañía enfrenta esa situación en el mercado argentino, ejecutivos de Flybondi mantuvieron reuniones en Paraguay con autoridades de la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (Dinac) para acelerar los trámites necesarios que permitan a la firma operar bajo bandera paraguaya.
La intención de la aerolínea es incrementar operaciones y frecuencias dentro del aeropuerto Silvio Pettirossi, además de desarrollar una estructura local vinculada al crecimiento del mercado aeronáutico paraguayo. Dentro de la Dinac y de la administración del Pettirossi hay entusiasmo por atraer nuevas compañías aéreas y ampliar la conectividad.
El interés por captar más aerolíneas aparece en un momento sensible para la aeronáutica local, luego de la caída del vuelo directo de Gol a Estados Unidos. Paralelamente, las autoridades paraguayas también mantienen conversaciones con Taiwán para explorar posibles rutas, aunque dentro del sector existen dudas sobre la rentabilidad de algunos de esos proyectos, en particular el que uniría Taipéi con Asunción vía Nueva York.
En ese contexto, la eventual llegada de Flybondi bajo bandera paraguaya es vista por las autoridades aeronáuticas como una posibilidad de aumentar el movimiento de pasajeros, generar mayor actividad dentro del Silvio Pettirossi y dinamizar el mercado laboral vinculado al sector, en plena ampliación de la principal terminal del país.
Para la empresa no se trata de una manera elegante de huir de las quejas en Argentina, sino de una estrategia orientada a aprovechar las ventajas operativas y comerciales que ofrece Paraguay dentro del mercado aeronáutico sudamericano.
La intención de la firma apunta principalmente a establecer una estructura local que le permita operar vuelos desde territorio paraguayo bajo matrícula nacional, un trampolín a la expansión en la región y una apuesta por ayudar a que Paraguay sea un hub en el continente.
Flybondi ya había operado en Paraguay entre enero de 2019 y marzo de 2020, hasta que suspendió sus vuelos por la pandemia. Su retorno al mercado paraguayo fue posteriormente presentado por el Gobierno como parte de la política de "cielos abiertos" impulsada por el presidente Santiago Peña, dentro de la estrategia orientada a fortalecer la conectividad aérea y potenciar al departamento de Itapúa con miras al Rally Mundial.
Sin embargo, la aerolínea arrastra cuestionamientos relacionados con la calidad del servicio y las reiteradas cancelaciones y demoras registradas en Argentina, pese a posicionarse como una compañía de tarifas más económicas frente a otras líneas aéreas. Las reprogramaciones también se dieron en suelo paraguayo.
Actualmente, Flybondi cuenta con una flota de 14 aeronaves Boeing 737-800 con capacidad para 189 pasajeros cada una, en un contexto donde la limitada conectividad aérea de Paraguay y la escasa cantidad de compañías operando en el país terminaron abriendo espacio para la expansión de la firma vinculada al empresario Leonardo Scatturice.