Por: Noticias ONU
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El mayor uso de plásticos se encuentra en el envasado, como envoltorios de alimentos, botellas, bolsas de compras y recipientes de un solo uso. Estos son fáciles de remplazar por otros materiales.
La omnipresencia del plástico en nuestra vida cotidiana tiene un coste más allá del ambiental por los residuos que genera. También es un precursor del cambio climático por los gases de efecto invernadero que su producción exige.
Mientras los precios del petróleo han subido en medio de la turbulencia geopolítica, un factor quizás pasado por alto en el cambio climático está cobrando mayor relevancia: la producción de plásticos, que está estrechamente vinculada a los combustibles fósiles.
La mayoría de los plásticos convencionales se fabrican a partir de petróleo y gas, y los costos de producción han aumentado recientemente debido al cierre del estrecho de Ormuz en Oriente Medio. Esto significa que, cuando sube el precio de esas materias primas, el costo de producir plástico suele aumentar también, lo que genera incentivos para reducir su uso derrochador, expandir los sistemas de reutilización e invertir en alternativas con menor huella de carbono y menos dañinas para el medio ambiente.
El plástico no es solo un problema económico o ambiental por los residuos, sino también climático. El aumento en el uso de plásticos, que inevitablemente conlleva más contaminación por este material, no solo es extremadamente perjudicial para la biodiversidad del planeta, sino que también contribuye al cambio climático.
Los plásticos se fabrican abrumadoramente a partir de productos petroquímicos derivados del petróleo y el gas natural.
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), los plásticos generan emisiones de gases de efecto invernadero dañinos a lo largo de todo su ciclo de vida, desde la extracción y el refinado hasta la producción, el transporte y la eliminación.
La agencia de la ONU señala que estas emisiones, que impulsan el cambio climático, probablemente aumentarán si la producción de plásticos sigue creciendo sin control.
Los plásticos se utilizan en todo el mundo porque son baratos, duraderos, ligeros y versátiles.
Según el PNUMA, «debemos replantearnos cómo producimos, usamos y desechamos los plásticos».

© Wikipedia/Vugar Amrullayev Las fábricas de plástico, como esta en Azerbayán, emiten gases de efecto invernadero durante la producción de este material.
La prueba clave es la necesidad frente a la comodidad:
Pero «la respuesta no es prohibir todos los plásticos, sino eliminar los innecesarios, evitables y problemáticos», asegura el PNUMA.
Es importante recordar que no todos los plásticos son igual de dañinos:
A medida que el plástico virgen se vuelve más caro:
La reutilización es uno de los cambios de mercado más poderosos disponibles.
La necesidad generalizada de plásticos puede mantener viva la demanda de combustibles fósiles, aunque el alza de los precios del petróleo puede actuar como un acelerador oculto del cambio.
A medida que los plásticos basados en combustibles fósiles se vuelven más caros, los países de todo el mundo tienen una vía realista para:
Esto convierte a los plásticos no solo en una cuestión de residuos, sino en parte de la transición energética global.