Por: Redacción Central.
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Peter Thiel, Tecnofascista, Cofundador de Palantir y PayPal
El presidente Santiago Peña y el magnate tecnológico Peter Thiel se reunieron este mediodía en Mburuvichá Róga, lo que demuestra el acercamiento del dueño de Palantir con el gobierno paraguayo.
La visita sugiere que el país podría convertirse en destino de sus inversiones, una cuestión que entusiasma al Ejecutivo, aunque Thiel haya sido acusado de haber cooperado de cerca con la administración Trump para hacer inteligencia con herramientas tecnológicas y expulsar a migrantes.
"No hacemos juicio de valor hacia lo que un empresario haga en sus tiempos libres. Paraguay siempre va a recibir con los brazos abiertos si se trae crecimiento, generar mano de obra", sostuvo el jefe de gabinete Javier Giménez en una conferencia, luego de que le consultaran sobre el Manifiesto Tecnofascista de Thiel.
El jefe de gabinete insistió en que una cosa era lo que pensaba un empresario y otra lo que piensa un Gobierno.
El principal imán para Thiel en Paraguay es, sin dudas, su energía hidroeléctrica de bajo costo. El cofundador de Palantir y PayPal y primer inversor externo de Facebook necesita ubicaciones estratégicas para instalar los costosos centros de datos que alimentan la Inteligencia Artificial, y la electricidad barata y abundante de Itaipú y Yacyretá representa un recurso invaluable.
Además, Paraguay tiene un creciente interés en el sector AgTech (tecnología agroindustrial), donde Thiel invierte en innovaciones como collares inteligentes para el ganado. Desde Presidencia lo presentaron como "uno de los inversores más visionarios del mundo".
Todo esto se ve facilitado por la afinidad política con Peña. Según dijeron fuentes del Gobierno en off el nexo entre Thiel y el presidente es Santiago Caputo, mano derecha de Javier Milei, quien también recibió al magnate en Buenos Aires.
La visita de Thiel a Paraguay no es un hecho aislado, sino que forma parte de una gira mucho más amplia por Sudamérica. A lo largo de abril y mayo, Thiel comenzó a tejer una red de contactos que incluye desde presidentes hasta agencias de inteligencia, combinando negocios, ideología y una posible preparación para escenarios futuros.
En el centro de su agenda se encuentra Argentina, donde mantuvo reuniones con Milei, elogió su "experimento libertario" y adquirió una mansión en Buenos Aires por US$ 12 millones. El núcleo duro de la gira es el avance de Palantir Technologies, la empresa de análisis de datos que Thiel cofundó.
En Argentina, las conversaciones apuntan a reestructurar toda la gestión de datos de inteligencia del país, un proyecto que implicaría centralizar bases de datos de tributación, migraciones e identidad. Esta posibilidad podría ceder el control de datos estatales a una corporación privada vinculada a agencias de defensa de Estados Unidos.
Paralelamente a sus gestiones en Argentina y el primer contacto con Paraguay, Palantir ya registró su marca en Chile y busca expandirse a Colombia y México. Esta ofensiva regional coincide con la publicación del manifiesto corporativo "República Tecnológica", donde la empresa aboga, entre otros puntos, por que las democracias construyan el armamento más letal posible para garantizar la paz.
Más allá de los negocios, la gira expone la convergencia de una visión ideológica que concibe a Sudamérica como un laboratorio para implementar un modelo de gobierno digital de tinte autoritario, donde las corporaciones tecnológicas se fusionan con el poder estatal para gestionar la sociedad a través de datos.