Por: Redacción Central.
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Lindomar Reges Furtado
La Justicia Federal de Río de Janeiro asestó un golpe certero a una de las mayores estructuras del tráfico internacional de drogas en la región. Lindomar Reges Furtado, quien llegó a ser uno de los criminales más buscados de Brasil, fue condenado a 37 años de cárcel por los delitos de tráfico internacional de drogas, organización criminal y lavado de dinero.
La sentencia, dictada en el marco de la llamada "Operación Turf", confirmó el liderazgo de Reges en un esquema que logró exportar casi siete toneladas de cocaína hacia Europa y África entre finales de 2020 e inicios de 2022. Según la investigación fiscal, la red clonaba y sustituía precintos de contenedores con carga legal en puertos brasileños para meter la droga.
Reges supo aprovechar a Paraguay no solo como una suerte de hub logístico clave para el tránsito de la cocaína proveniente de Bolivia y Colombia, sino también como su lugar de residencia. Durante años, el ahora condenado se movió con total impunidad en el país: llegó a portar una cédula falsa e incluso se codeó con personas acaudaladas e influyentes.
Uno de los capítulos más escandalosos ocurrió el 15 de febrero de 2022. En un procedimiento conjunto entre la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), la Fiscalía paraguaya y la Policía Federal de Brasil, las autoridades sitiaron el exclusivo Paraná Country Club, ubicado en Hernandarias, Alto Paraná, donde el capo vivía en una fastuosa mansión.
Sin embargo, el factor sorpresa se diluyó gracias a la complicidad interna. El circuito cerrado del complejo residencial reveló una secuencia hollywoodense: la comitiva fiscal-policial fue retenida deliberadamente por los guardias de seguridad en el acceso principal durante casi tres minutos. Ese tiempo fue suficiente para que Reges y su pareja se subieran a una camioneta negra y escaparan por el portón principal apenas pocos segundos antes de que los agentes antidrogas irrumpieran en el predio.
Tras permanecer prófugo por casi tres años, y recurrir a cirugías estéticas y pelucas para evadir a la justicia, Reges fue capturado por la Policía Federal en febrero de 2025 en un condominio en Recreio dos Bandeirantes, Río de Janeiro.
De acuerdo a los informes de inteligencia, el brasileño estaba estrechamente ligado a la estructura liderada por Sebastián Marset. Reges Furtado aportaba a esta red, desarticulada en "A Ultranza Py", infraestructura, contactos y la logística aduanera en Brasil para dar salida a los cargamentos que el capo uruguayo movilizaba desde territorio paraguayo.
Las actividades de Reges en Paraguay salpicaron también a la cúpula de la seguridad del Estado. El caso apunta al exministro del Interior, Arnaldo Giuzzio por supuesta complicidad y filtración de datos que habrían facilitado la huida en Hernandarias.
La Fiscalía sostiene que hubo vínculos entre el entorno de la administración anterior y operadores de la red. El exministro ya enfrenta un juicio por su presunta relación con otro narco brasileño detenido en la "Operación Turf", Marcus Vinicius Espíndola Marques de Padua, quien proveía de vehículos blindados al Estado y mantenía contacto directo con Giuzzio.