sábado 23 de mayo de 2026 - Edición Nº2726

Internacionales | 23 may 2026

Rebeldía y autonomía

Amazonía, Eurocentrismo y Descolonialidad

10:48 |¿La Amazonía, corazón del planeta, podrá resistir a las tenazas del calentamiento y del cerco extractivista, sin entrar en convulsión y empujar al colapso planetario? ¿Cuáles son las “cadenas políticas y mentales” a superar en ese desafío, y cuales los horizontes alternativos, que emergen? Cómo actúan en esta catástrofe el eurocentrismo y la colonialidad del poder y saber? Siguen reflexiones al respecto, generadas al calor de diversos movimientos del activismo social.


Por: Roberto Espinoza. Fuente: https://desinformemonos.org/

América Latina: entre decolonialidad y eurocentrismo

¿La Amazonía, corazón del planeta, podrá resistir a las tenazas del calentamiento y del cerco extractivista, sin entrar en convulsión y empujar al colapso planetario? ¿Cuáles son las “cadenas políticas y mentales” a superar en ese desafío, y cuales los horizontes alternativos, que emergen? Cómo actúan en esta catástrofe el eurocentrismo y la colonialidad del poder y saber? Siguen reflexiones al respecto, generadas al calor de diversos movimientos del activismo social.

Punto de no retorno y colonialidad extractivista

Hay indicadores gravísimos para aterrizar en la realidad que suele minimizarse. La Amazonía tiene una columna vertebral en las fuentes hídricas, y aumentan los lagos que están “hirviendo” con 35° a 41° grados, destruyendo todas las formas de vida. Son los lagos amazónicos de Brasil (Tefé), Colombia (Tarapoto), Bolivia (Concepción),Perú (Quistococha) y Ecuador (Cuyabeno). Destrucción muy grave, por el calentamiento global debido a la imposición de las energías fósiles, como eje central de la modernidad colonialidad, y sostenida con el poder del capital global, sus Estados y gran parte de la tecnocracia de los países amazónicos.

La ONU lleva 30 años debatiendo en las convenciones sobre el clima (CMNUCC) y biodiversidad (CDB) “buscando” salidas para evitar el colapso y no llegar a los 2 grados de calentamiento global. El principal instrumento creado son los “compromisos voluntarios” de cada país para reducir sus emisiones, llamados NDC (siglas en inglés). Incluso en el hipotético y poco probable escenario que los estados cumplan esos NDC, lamentablemente será irremediable superar la meta fatal de esos 2 grados en el próximo quinquenio.

Esa agresión global, se agrava, por la agresión local en la Amazonía del extractivismo de los Estados, empresas y sus tecnocracias. Agresión extractivista impulsada por las carreteras del falso “desarrollo”, que abarcan 3 millones de kilómetros en la cuenca amazónica (sumando las legales e ilegales) con su correlato de colonización y deforestación. Ahora tendrán nuevo impulso por los planes de carreteras o ferrovías bioceánicas que trasladen las mercancías globales (“commodities”) del Brasil hacia puertos del pacífico. Extractivismo, también liderado por la minería aurífera aluvial, sea ésta, la ambiguamente “legal”, la engañosamente “informal” o la violentamente ilegal, que acumulan ya 1 millón de hectáreas destruidas y 6000 toneladas de mercurio tóxico contra todas las formas de vida y que producirá malformaciones en neonatos como en Minamata.

La cuenca amazónica ya inició su ingreso al remolino del llamado “punto de no retorno” que significa convulsiones internas estructurales (sequías, incendios, inundaciones, degradación) debido a su debilitamiento por la deforestación, degradación y contaminación, y que de continuar, van a volverse auto expandibles, impidiendo su capacidad de recuperación integral, y la drástica alteración de sus más de 20 funciones ecosistémicas, que tendrá repercusión global.

La acumulación por despojo continúa bajo la colonialidad del poder y saber, con su base en el racismo social, ambiental y epistemológico, y que está internalizado en la “racionalidad” instrumental de la tecnolatría. Colonialidad insertada en los mitos cotidianos del “desarrollo, Estado, mercado, patriarcado” y que ya no requiere del colonialismo imperialista para su reproducción continua.

La humanidad está pagando los costos de que, salvo luchas excepcionales de los pueblos amazónicos y del activismo social, se haya minimizado o postergado, el afrontar la causa central del desastre climático y de biodiversidad global, del impacto de la energía fósil y extractivismo desarrollista. La colonialidad del poder global enmudeció a la CMNUCC y CDB, sobre esas tenazas que cercan, ahogan y arrinconan a los procesos territoriales de defensa de la Amazonía.

El eurocentrismo y piratería en el “mercado de carbono”

También se inventó la opción de REDD+ (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación. Van ya 20 años de ese camino, que sigue empantanado con el eurocentrismo de fraccionar y aislar las múltiples funciones ecosistémicas de los bosques, para privilegiar la del carbono. Sesgado por el fraccionamiento de la retribución solamente cuando hay “adicionalidad” en la reducción de emisiones y que excluyó la gigantesca captura de carbono de los bosques bajo conservación autónoma de los pueblos amazónicos. Atrapado y mercantilizado mediante el engaño de “compensar” sin detener la contaminación extractivista, y peor aún, generando un innecesario mercado de lucro del capital, mediante la reventa de créditos de carbono (offset) que “lavan la cara” de los contaminadores globales

Los promotores de REDD+ eluden, salvo reacciones tímidas e ineficaces, la nueva herramienta de dominio colonial sobre los pueblos amazónicos, generado por los contratos del mercado de carbono. Aluvión de intermediarios o “piratas del carbono”, que van cambiando la forma pero no el fondo de sus objetivos de subordinación de los pueblos amazónicos. Combinan textos enmarañados en inglés; secretismo bajo sanción; poderes absolutos a la intermediación; inequidad en las responsabilidades, costos y beneficiosescasa o nula transparencia y corrupción que genera descomposición del tejido comunitario.

Modernidad colonial en la “conservación excluyente”

La CDB de la ONU demoró 11 años, desde 1993, para elaborar una autocrítica de la conservación excluyente de los pueblos amazónicos. Dio un paso nuevo el 2004, reconociendo a los territorios indígenas como espacios de “conservación propia” mediante los TICCA (por sus siglas en inglés). Pero demoró 7 años más para reconocer el primer territorio de conservación indígena en Abya Yala el 2011

La CDB demoró también 30 años para reconocer recién el 2022, en la Meta 3 de Conservación global, al tercer camino de “conservación” de la territorialidad indígena distinto de las opciones estatalistas (las ANP) y las privadas (llamadas OMEC)

Hay lentitud para reconocer la realidad, el fracaso de visiones excluyentes, y avanzar al cambio de paradigmas y peor para su operativización. Aún queda por superar la pérdida de visión integral, por la disputa sobre financiamiento, relaciones de poder, grupos tecnocráticos, sobre las acciones solo “Climáticas” o solo de “Bosques y Biodiversidad”, aunque sea evidente que están entrelazadas y unidas en la realidad de los territorios y bosques amazónicos.

La modernidad colonialidad y su racionalidad instrumental siguen frenando la adopción de visiones holísticas y emancipadoras, como las desarrolladas ancestralmente por los pueblos amazónicos.

Desafíos de la descolonialidad en la defensa de la Amazonía

Ante la ineficacia o complicidad de los Estados, mercados, tecnocracias, que abre el paso a las mafias extractivistas, economías ilegales y su desborde violencia y criminalidad, los pueblos amazónicos están reaccionando para generar caminos, enfoques y acciones autónomas. En ese horizonte surgen procesos con el mismo horizonte de autodeterminación, aunque con diversas formulaciones. Varían desde los gobiernos territoriales autónomos, hasta la acción de las antiguas federaciones comunitarias, pasando por los consejos comunitarios, las guardias indígenas, policías comunales. “Gobiernos propios” que usan herramientas diversas, como son la consulta hacia el consentimiento, pactos de “naturaleza a perpetuidad”, reglamentos propios de manejo de biodiversidad. intensa vigilancia y monitoreo colectivos, curricula educativa propia, derecho consuetudinario, y los “derechos de la naturaleza”.

Frente al eurocentrismo y colonialidad del poder y saber en la Amazonía, que nos ha llevado al “punto de no retorno”, los pueblos reaccionan con procesos de descolonialidad basados en las autonomías o autogobiernos colectivos. Afrontan desafíos críticos que requieren de solidaridad permanente. Enfrentan la tenebrosa impunidad y capacidad de destrucción de la minería del oro, que evidencia la corrupción y descomposición de los Estados. La lucha por dejar a los hidrocarburos en el subsuelo, con el ejemplar referendo en Ecuador en esa dirección para el Yasuní. La Amazonía y el planeta no soportan la quema de un barril más de hidrocarburos, y hay suficientes tecnologías de bajo costo para la transición a energías limpias que puede y debe llegar a la Amazonía en reemplazo de la energía fósil.

Está el desafío de cambiar el funcionamiento de la cooperación y financiamiento amazónico, que no llega a los bosques y pueblos. Cambiar la excesiva intermediación estatista y privatista; la inadecuación cultural de los planes en su diseño y aplicación; la gestión administrativa subordinada a formatos externos, sin adaptarse a las cambiantes realidades amazónicas; y el dirigismo, verticalidad en la no construcción conjunta de las acciones. Hay excepciones pero lamentablemente aún son las menores.

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