Por: Marcel Fürstenau. Fuente: https://www.dw.com/es
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El informe "Desplazamiento global 2026", publicado esta semana en Berlín, es un llamado de atención, afirma su coeditora, Petra Bendel, de la Universidad de Erlangen-Núremberg.
Teme lo peor al pensar en el Sistema Europeo Común de Asilo (SECA), que entrará en vigor el 12 de junio: "Tememos una mayor expansión de los centros de detención para los solicitantes de asilo durante los procedimientos de asilo en las fronteras exteriores".
Bendel critica el plan de concentrar a los refugiados sin perspectivas de asilo en instalaciones situadas fuera de la Unión Europea (UE). Estos lugares son un elemento clave de la política migratoria más estricta, que el ministro del Interior alemán, Alexander Dobrindt, califica de "innovadora". Los negociadores del Parlamento Europeo y de los Estados miembros de la UE alcanzaron un acuerdo el lunes 1 de junio de 2026 por la noche sobre un reglamento que permitirá la creación de estos centros de retorno.
La UE, sin embargo, depende de socios que cooperen para llevar a cabo estas políticas, especialmente en África. Túnez y Egipto se mencionan con frecuencia; ambos países están separados geográficamente de Europa únicamente por el mar Mediterráneo . Pero la UE también considera también otros países más distantes, como Ruanda y Uganda.
Las personas que buscan protección tendrán aún más dificultades en el futuro, advierten Bendel y muchos otros expertos en migración: "Predecimos una mayor marginación de grupos e individuos particularmente vulnerables".
Como ejemplo concreto, Bendel cita los programas de admisión para personas procedentes de Afganistán, que fueron suspendidos por el Gobierno alemán. Ahora, esos afganos se hallan en más en peligro que nunca, después de que los talibanes islamistas volvieran al poder: "A eso me refiero cuando digo que el Estado alemán debería estar a la altura de su responsabilidad de proteger", dice Bendel.
El investigador en migración Franck Düvell, de la Universidad de Osnabrück, considera que la reforma está "mal ejecutada". En el peor de los casos, dará lugar a estructuras duplicadas y supondrá un debilitamiento de los derechos de los niños, las mujeres, las familias y los refugiados.
Düvell señala un descenso significativo en el número de refugiados: 330.000 personas solicitaron asilo en Alemania por primera vez en 2023. La cifra descendió hasta 113.000 dos años después. Y la tendencia continúa: en el primer trimestre de 2026, se registraron alrededor de 22.000 solicitudes de asilo. Extrapoladas al año completo, esto ascendería a menos de 90.000.
Según el informe anual, más de 117 millones de personas en todo el mundo se encuentran actualmente desplazadas. La cifra se ha doblado en una década.
La mayoría son desplazados internos que buscan refugio de la guerra en sus países o de las consecuencias del cambio climático, como sequías e inundaciones, pero solo una pequeña parte llega a Europa y América del Norte.
Mientras los desplazados aumentan, las cifras de refugiados disminuyen, y no solo lo hacen en Alemania. Según los datos, hay entre 1,5 y 2 millones menos en países tan diversos como Turquía, Irán y Sudán . Y, aunque la guerra de Rusia contra Ucrania se alarga, según Düvell, cuatro millones de personas han regresado a sus ciudades y pueblos, muchas de ellas procedentes de Alemania y otros países de la UE.
Lo que es al menos parcialmente posible en Ucrania, los autores del informe sobre refugiados lo consideran completamente fuera de la realidad en el caso de Siria . "Es un país totalmente destruido, la infraestructura está en ruinas, casi nada funciona económicamente", afirma Benjamin Etzold, del Centro Internacional de Estudios de Conflictos de Bonn (BICC).
Etzold añade que el hambre y la pobreza generalizada son rampantes. "Pero, sobre todo, las minorías étnicas y religiosas no encuentran protección bajo el nuevo régimen en el país". Ante este panorama, el investigador de conflictos considera totalmente irreal hablar de un posible retorno masivo a Siria.
Alemania debe reafirmar su compromiso con el multilateralismo, insiste Etzold. El experto agrega que es fundamental seguir fortaleciendo la labor de las Naciones Unidas y las organizaciones de refugiados, actualmente debilitadas.
"También observamos un declive en Alemania", critica el académico, señalando la reducción a la mitad de la ayuda humanitaria y el recorte adicional del presupuesto de cooperación para el desarrollo.