lunes 15 de junio de 2026 - Edición Nº2749

Radio | 15 jun 2026

El tango en diálogo con el mundo

110 años de Horacio Salgán: el tango en diálogo con el mundo

09:19 |A más de un siglo de su nacimiento, la obra de Horacio Salgán continúa iluminando nuevas formas de pensar el tango. Su legado tendió puentes entre la tradición, el jazz y otras expresiones musicales que marcaron el siglo XX.


Por: Gabriel "Rulock" Pineda

Horacio Salgan.

A más de un siglo de su nacimiento, la obra de Horacio Salgán continúa iluminando nuevas formas de pensar el tango. Su legado tendió puentes entre la tradición, el jazz y otras expresiones musicales que marcaron el siglo XX.

Cuando se habla de la historia del tango suelen aparecer los nombres que fundaron el género y los que lo revolucionaron. Horacio Salgán ocupa un lugar singular entre ambos mundos. A 110 años de su nacimiento, su figura continúa creciendo porque supo demostrar que la tradición no es un territorio cerrado, sino una conversación permanente. Referente indiscutido de la música argentina e integrante de una familia tradicional afroporteña cuya historia se remonta a los orígenes de la nación, Salgán tendió puentes entre el tango, el jazz y otras corrientes musicales del siglo XX, dejando una huella que todavía resuena en Buenos Aires y mucho más allá de sus fronteras.

La vigencia de Horacio Salgán no radica únicamente en la calidad de sus composiciones o en su virtuosismo como pianista. Su aporte más profundo fue haber demostrado que el tango podía expandirse sin perder su identidad. En una época en la que las fronteras entre tradición y modernidad parecían irreconciliables, Salgán construyó un lenguaje propio que incorporó nuevas armonías, complejidades rítmicas y recursos interpretativos poco frecuentes dentro del género. Esa capacidad de innovar desde adentro convirtió su obra en una referencia ineludible para generaciones de músicos. La admiración que despertaba entre sus contemporáneos fue tal que incluso Astor Piazzolla, quien años más tarde protagonizaría su propia revolución dentro del tango, encontraba en Salgán una fuente de inspiración. Durante la década de 1940, mientras trabajaba como bandoneonista en la orquesta de Aníbal Troilo, aprovechaba los intervalos de las presentaciones para cruzar la calle y escuchar a la orquesta de Salgán. Intuía que allí estaba ocurriendo algo distinto: una búsqueda musical que ampliaba las posibilidades del tango sin renunciar a su esencia.

Décadas más tarde, numerosos intérpretes y estudiosos seguirían encontrando en Salgán una fuente inagotable de aprendizaje. No por casualidad, su nombre suele aparecer entre los músicos más respetados de la historia argentina cuando son los propios músicos quienes elaboran la lista. Aunque suele ser ubicado exclusivamente dentro del universo tanguero, su obra dialoga con tradiciones musicales mucho más amplias. La sofisticación de sus armonías, la libertad de sus arreglos y el lugar que otorgó a la improvisación revelan una sensibilidad cercana a las búsquedas del jazz y de otras expresiones de la diáspora africana. Salgán entendió que las tradiciones populares no crecen aisladas, sino en contacto permanente con otros lenguajes. Esa apertura permitió que el tango encontrara nuevas formas de expresión sin dejar de sonar profundamente porteño.

Más que un compositor de obras memorables como A fuego lento o El once, Salgán dejó una manera de pensar la música. Una ética del estudio, la búsqueda permanente y el respeto por la tradición entendida no como una pieza de museo, sino como una materia viva capaz de transformarse.La influencia de Salgán no se limitó a los escenarios ni a las grabaciones. Consciente de la importancia de transmitir conocimientos a las nuevas generaciones, dejó plasmada parte de su experiencia en la publicación Curso de Tango, una obra de referencia para músicos, arregladores e investigadores interesados en comprender la complejidad técnica y estética del género. Más que un manual, el libro constituye una síntesis de décadas de estudio, experimentación y reflexión sobre la música popular argentina.La dimensión de su legado puede medirse también en los reconocimientos que recibió.

Fue distinguido por la Academia Nacional de Música, declarado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires, reconocido como Personalidad Emérita de la Cultura Argentina y galardonado con el Premio Konex de Brillante, la máxima distinción otorgada por la Fundación Konex en el ámbito de la música popular. Sin embargo, acaso su mayor galardón haya sido otro: convertirse en un músico admirado por igual por intérpretes de tango, jazz y música académica, una rareza reservada para quienes logran trascender las fronteras de los géneros.Esa valoración colectiva alcanzó uno de sus momentos más significativos en 2011, cuando el Teatro Colón le rindió homenaje en lo que sería su última aparición pública. A sus 95 años, el reconocimiento no celebraba únicamente una trayectoria excepcional, sino también la vigencia de una obra que había transformado la manera de entender el tango. Cinco años más tarde, el 19 de agosto de 2016, falleció a los cien años. Pero para entonces su nombre ya ocupaba un lugar definitivo dentro del patrimonio cultural argentino y latinoamericano.

A 110 años de su nacimiento, Horacio Salgán continúa siendo una figura imprescindible para comprender la historia del tango y de la música argentina. Su obra no sólo transformó un género: modificó la manera de pensar la tradición, la innovación y el diálogo entre distintas culturas musicales. Pero su legado también invita a revisar otra historia, durante mucho tiempo relegada: el rol de la afroargentinidad en la construcción de nuestra cultura popular. Salgán encarna una herencia que atravesó los orígenes del tango y que durante décadas fue invisibilizada por los relatos oficiales.

Tal vez por eso su nombre sigue regresando una y otra vez cuando se habla de excelencia artística. Porque algunas trayectorias pertenecen a una época; otras, como la de Salgán, terminan formando parte de la memoria colectiva. Una memoria que no sólo reconoce a uno de los mayores músicos argentinos del siglo XX, sino que también ayuda a recuperar la huella afrodescendiente que habita en la historia del tango y de la Argentina.

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