Por: Noticias ONU
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El secretario general de la ONU , António Guterres, visita la base de la Fuerza de Represión de Pandillas en Puerto Príncipe, Haití.
En una visita a Puerto Príncipe, António Guterres respaldó el despliegue de una nueva fuerza contra las pandillas y dijo que Haití tiene una oportunidad para “pasar página”. La seguridad, dijo, debe ir acompañada de avances políticos y de un apoyo internacional sostenido.
Pasajeros miran desde la parte trasera de un colorido taxi compartido, conocido en Haití como “tap tap”, mientras avanza por el Boulevard du 15 Octobre, en el este de Puerto Príncipe.
En esta transitada avenida, la gente camina mientras vendedores ofrecen frutas y artículos para el hogar en pequeños puestos.
La escena podría parecer cotidiana, si no fuera porque el miedo a la violencia de las pandillas ha vaciado con frecuencia las calles de la capital haitiana.
Se estima que al menos 26 pandillas, algunas fuertemente armadas, controlan hasta el 90% de Puerto Príncipe y sus alrededores. Estos grupos siembran el terror entre la población mediante actos de violencia, ejecuciones sumarias, extorsiones y secuestros para pedir rescate, además de obstaculizar el comercio al bloquear la libre circulación de bienes.
Desde comienzos de año, la violencia de las pandillas ha dejado más de 2300 muertos y más de 1100 heridos.
En medio de ese panorama, la comunidad internacional apuesta ahora por un nuevo instrumento de seguridad: la Fuerza de Supresión de Pandillas, conocida por sus siglas en inglés como GSF, una misión respaldada por el Consejo de Seguridad de la ONU.
Su base está ubicada a pocas calles del Boulevard, y el martes fue visitada por el Secretario General, António Guterres, durante su viaje a Puerto Príncipe.
“Su despliegue ofrece una verdadera oportunidad para frenar la violencia y restaurar la autoridad del Estado”, dijo a los periodistas tras visitar las instalaciones. “No tenemos derecho a desperdiciar esta oportunidad”.
Guterres añadió que “las pandillas deben ser desarmadas y desmanteladas, y sus miembros reintegrados, en un proceso liderado por Haití”. También reiteró que la seguridad por sí sola no basta: “debe ir acompañada de avances políticos”.
La GSF recibe apoyo logístico, operacional y técnico de la recién creada Oficina de Apoyo de las Naciones Unidas en Haití (UNSOH), que incluye el suministro de raciones, atención médica y transporte.
Esa oficina cumple un papel fundamental para que la fuerza pueda operar con eficacia en sus principales tareas: neutralizar a las pandillas, proteger a las poblaciones vulnerables y apoyar el acceso humanitario.
“El objetivo es claro: degradar la capacidad operativa de las pandillas hasta un nivel que las instituciones haitianas puedan gestionar de manera sostenible”, dijo el jefe de la GSF, Jack Christofides, al Consejo de Seguridad en abril.
La base, conocida como Camp Vertières, está siendo equipada para recibir a parte de los 5550 efectivos autorizados por el Consejo de Seguridad para la fuerza. Tropas desplegadas por varios países ya viven en la base, donde también se están instalando oficinas en contenedores.

© BINUH Campamento Vertières.
Haití ha sufrido años de inestabilidad. La violencia de las pandillas ha obligado a cerca de 1,5 millones de haitianos a abandonar sus hogares.
Millones más necesitan asistencia humanitaria, en un contexto de creciente pobreza. El país no tiene un presidente electo desde el asesinato del último mandatario, Jovenel Moïse, en julio de 2021.
Durante su visita a Haití, el Secretario General también habló con personas que se vieron obligadas a huir por la violencia de las pandillas.
“Me reuní con familias que lo han perdido todo y que, aun así, siguen resistiendo juntas, con una valentía y una dignidad que merecen admiración”, dijo Guterres. “Estas familias no me pidieron compasión. Están esperando acción”.

© PMA Personas que han huido de la violencia viven en campamentos en la capital haitiana, Puerto Príncipe.
Pese a los enormes desafíos que enfrenta Haití, existe una renovada esperanza de que la GSF, a medida que avance hacia la capacidad operativa autorizada por su mandato, pueda marcar una diferencia positiva en la vida diaria de los haitianos, trabajando junto a las fuerzas de seguridad nacionales.
El inicio de patrullas a pie y el establecimiento de bases operativas avanzadas en Puerto Príncipe y fuera de la capital podrían ofrecer a la población una mayor sensación de seguridad y ayudar a recuperar cierta normalidad en la vida cotidiana. Pero se espera que el impacto de la GSF sea aún más profundo y duradero.
Al trabajar con países de la región para interrumpir el suministro de armas y municiones, poniendo mayor atención en los pasos fronterizos y las rutas de contrabando marítimo, así como en cortar los flujos financieros hacia los grupos armados, la fuerza busca impedir que las pandillas puedan seguir librando su guerra.
“Por primera vez en muchos años, finalmente hay algo de luz al final del túnel”, dijo Guterres al concluir su visita. “Haití tiene la oportunidad de pasar página, pero solo si la comunidad internacional asume sus responsabilidades. Seamos claros: las pandillas han aterrorizado Haití. Las instituciones se han debilitado”, agregó.
“Pero la mayor vergüenza es la indiferencia, la indiferencia de un mundo que ha mirado hacia otro lado”.