Por: Redacción Central.
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Presidente santiago Peña y la Ministra de Trabajo Mónica Recalde
El presidente Santiago Peña resolvió este miércoles la novela del salario mínimo con un incremento del 5%, muy por encima de la inflación del 2,4% pero a años luz del 20% que reclamaban los gremios obreros.
El mandatario, que recibió el informe técnico del Conasam tras el fracaso en las negociaciones tripartitas, terminó intentando una suerte de "solución salomónica" que deja a todos con gusto a poco.
Los trabajadores se llevan G. 144.952 adicionales, mientras los empresarios deberán digerir un ajuste que duplica el IPC y que, según advirtieron, terminará impactando en los precios al consumidor.
La decisión se conoció en el marco del informe de gestión que Peña brindó ante la Junta de Gobierno de la ANR, donde el propio mandatario adelantó el número. De esta forma, el salario mínimo pasará de los actuales G. 2.899.048 a G. 3.044.000, un monto que el presidente calificó como "razonable y racional" y que busca equilibrar la justicia social con la estabilidad macroeconómica.
El anuncio, sin embargo, no hizo más que evidenciar el abismo entre lo que pedían los trabajadores, que reclamaban G. 600.000 para recuperar el poder adquisitivo perdido en diez años, y lo que ofrecían los empresarios, anclados en el 2,4% del IPC.
Fuentes del Ejecutivo confiaron que la decisión final estuvo influida por las repetidas declaraciones de funcionarios del gobierno, que en las últimas semanas habían señalado que un ajuste basado únicamente en la inflación resultaba insuficiente y enviaba una mala señal al trabajador.
Para los empresarios, en tanto, cualquier aumento por encima del IPC representaba un costo adicional que terminará trasladado a los precios. Incluso hablaron de ilegalidad.
La ministra del trabajo Mónica Recalde hizo llegar los documentos de Conasam al despacho presidencial para avanzar con el aumento del 5%. El ajuste entrará en vigencia en julio, y ya genera expectativas sobre el impacto en la economía real.
En el informe Peña recordó a sus opositores políticos, a quienes trató de "agoreros del fracaso" y "visionarios de la derrota". También cometió un error a decir que la prensa abandonó su informe de gestión, teniendo en cuenta que fue su equipo de prensa el que retiró a los periodistas.