Por: Javier Belda. Fuente: Agencia Pressenza
![]()
(Imagen de Ricardo Stuckert / PR - fotospublicas.com)
En ocasiones da la impresión de que occidente pretendiera un colapso controlado a través del famoso “big reset”. Hace tiempo que se viene hablando de ello, sin embargo, no está tan claro que lo deseen tanto. Posiblemente para algunas cosas les vendría muy bien, pero no para otras, ni tampoco a todas las partes que incluye el concepto “Occidente”.
Cuando nos referimos a Occidente, queriendo o no, estamos englobando en el término a: la Unión Europea, las élites corporativas insertas en Europa, la City de Londres, el sionismo (enredado entre todo ello), EEUU (CIA, Pentágono, Wall Street, republicanos, demócratas…) y el estado vaticano.
Satisfacer a todas las partes con una sola jugada no parece tarea fácil.
En Europa, el BCE subió 0,25 puntos los tipos de interés hasta el 2,25% y el Estrecho de Ormuz quedó abierto a partir del acuerdo entre EEUU e Irán. Así que tranquilos de momento, aunque la palabra tranquilidad ya va quedando en desuso en el mundo actual —digamos que tranquilos un par de semanas.
Las bombas nucleares no fueron lanzadas, los cables submarinos de los bancos del Golfo Pérsico íntegros y las plantas desalinizadoras en funcionamiento.
Entre desatar el caos o buscar un respiro, EEUU optó por lo segundo, ante unas reservas de petróleo en situación alarmante. “Estamos llegando a niveles que nos empiezan a preocupar”, advirtió Mike Sommers, CEO de la Reserva Petrolera Americana.
Sobre el terreno, una cosa fue ver a Trump decretando, vociferando, el fin de la civilización persa y otra muy distinta digerir la pérdida de efectivos y de equipamiento militar costosísimo cada vez que se intentó improvisar una operación militar “exitosa”.
¡Vayamos los ciudadanos del mundo a ver el fútbol relajadamente! Solamente es una broma; digamos que este artículo es tan solo una foto instantánea, mientras el panorama resulta desolador para millones de personas asediadas por la violencia de un sistema antihumanista a lo largo y ancho del planeta.
Se suponía que la campaña en Irán tenía como objetivo a medio plazo a China. En cambio, China no se ha visto seriamente afectada, sino que avanza con paso firme en múltiples campos.
Como Bridge de China se prepara para desafiar el trono del dólar
China está cerca del lanzamiento comercial de mBridge — una plataforma de moneda digital del banco central diseñada para procesar pagos transfronterizos de manera más rápida y barata, sin depender del dólar estadounidense o de la red SWIFT, informó el Financial Times.
La fecha exacta del lanzamiento sigue siendo confidencial, pero los funcionarios habrían dicho que los preparativos están en una fase avanzada, y se espera que las tarifas sean aproximadamente la mitad de las de los sistemas de pago tradicionales.
¿Qué es mBridge?
Un sistema de pago basado en blockchain respaldado por los bancos centrales de China (continental y Hong Kong), Tailandia, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita. El Banco de Mongolia se acaba de unir como miembro de pleno derecho esta semana.
Estadísticas clave:
Aproximadamente 69 mil millones de dólares estadounidenses en transacciones procesadas hasta el momento (en su mayoría yuan digital, superando el 95%).
Tarifas alrededor de la mitad de los sistemas de pago internacionales tradicionales.
Liquidación en segundos en comparación con días a través de la banca tradicional.
El lanzamiento comercial está en una fase avanzada, y se espera que se establezca una nueva entidad operativa en Hong Kong. Las pequeñas empresas —que consideran que SWIFT es costoso y complejo— se ven como las principales usuarias iniciales.

Los líderes occidentales están aturdidos por el dominio de China en la carrera por los minerales críticos.
El último debate dentro del G7 sobre minerales críticos pone de relieve una realidad que los gobiernos occidentales y EE. UU. son reacios a admitir: competir con China es mucho más fácil en el papel que en la práctica, informa Reuters.
La administración de Trump está presionando por un nuevo bloque comercial de minerales críticos diseñado para reducir la dependencia de las cadenas de suministro chinas a través de subsidios, mecanismos de apoyo a los precios, aranceles y compras garantizadas. Pero incluso antes de que la iniciativa despegue, EE. UU. se está encontrando con resistencia tanto de sus aliados como de partes de la industria minera.
Los gobiernos europeos han expresado su preocupación por el sistema de fijación de precios propuesto, que se basaría en un modelo de IA respaldado por el Pentágono para determinar qué precios deberían tener los minerales sin la influencia de lo que EEUU considera una «manipulación del mercado» por parte de China.
Francia y Canadá favorecen un marco liderado por el G7, mientras que EEUU cada vez prefiere más acuerdos bilaterales. Los grupos industriales, mineros y refinadores también están divididos sobre cómo debería funcionar un sistema de este tipo y quién debería asumir los costos.
Los desacuerdos ponen de relieve un problema más amplio: mientras que los países occidentales todavía están debatiendo las estructuras de gobierno, los modelos de fijación de precios y los mecanismos de subsidio, China ya controla gran parte del ecosistema global de minerales críticos.