sábado 27 de junio de 2026 - Edición Nº2761

Internacionales | 27 jun 2026

La UE socava el Estado de derecho.

Austeridad y militarización

08:25 |Una conferencia internacional contra la guerra celebrada en Londres se opone a la carrera armamentística y al desmantelamiento de los sistemas sociales. Las protestas se intensifican en Europa. La UE socava el Estado de derecho mediante sanciones personales.


Por: Agencia Pressenza

Una conferencia internacional contra la guerra celebrada en Londres se opone a la carrera armamentística y al desmantelamiento de los sistemas sociales. Las protestas se intensifican en Europa. La UE socava el Estado de derecho mediante sanciones personales.

Con las protestas internacionales y las conferencias contra la guerra, está ganando terreno en Europa un nuevo movimiento contra la militarización sin precedentes. 

El 14 de junio, unas 12 000 personas salieron a las calles de Bruselas bajo el lema «¡Bienestar, no guerra!» en respuesta a los programas de rearme a gran escala. Los sistemas de bienestar social se están desmantelando en toda Europa para financiar la militarización. A la manifestación de Bruselas le siguió el sábado una importante conferencia internacional contra la guerra en Londres, a la que asistieron cerca de 3.000 personas procedentes de Europa, Norteamérica y Oriente Medio. 

El debate puso de relieve las brutales políticas bélicas de Occidente y el dramático colapso de la sanidad, la educación y las pensiones. «La austeridad y la militarización» son «las dos caras de la misma moneda», declaró el presidente del sindicato británico de la industria alimentaria, el BFAWU. 

Se prevén más protestas a escala europea para el próximo otoño, incluida una jornada de acción de los trabajadores portuarios. Pero el repunte de las protestas ha venido acompañado de una mayor represión. Los periodistas, por ejemplo, están siendo objeto de sanciones de la UE con el pretexto de que supuestamente colaboran con una potencia enemiga: Rusia. De este modo, la UE está poniendo en marcha un sistema flexible de castigos que opera al margen del Estado de derecho con el fin de proteger su política bélica de las críticas.

Conferencia internacional contra la guerra

Con la participación de casi 3.000 personas procedentes de Europa, América del Norte y Oriente Medio, el sábado se celebró la segunda conferencia internacional contra la guerra en Europa, apenas nueve meses después de la primera. El 5 de octubre de 2025, más de 4.000 activistas ya se habían reunido en París para un encuentro internacional con el fin de protestar contra los preparativos bélicos y el aumento sin precedentes de la militarización en toda Europa. 

Además de los participantes a título individual, el evento posterior celebrado en Londres contó con delegaciones de unos veinte países. Los sindicatos estuvieron especialmente bien representados, entre ellos el sindicato de servicios públicos británico Unison —el mayor del país, con más de 1,4 millones de afiliados— y el combativo sindicato británico de trabajadores ferroviarios, el RMT. Desde Francia acudieron delegados de los principales sindicatos CGT y Force ouvrière, y de la CGIL italiana. 

Otros sindicatos de diversos países también se sumaron a esta muestra internacional de solidaridad en el Westminster Central Hall. La conferencia fue organizada por la Stop the War Coalition, una organización fundada en septiembre de 2001 para hacer campaña contra la entonces inminente guerra en Afganistán. En aquel entonces, fue una de las fuerzas impulsoras de la manifestación masiva contra la inminente guerra de Irak celebrada el 15 de febrero de 2003. Hasta un millón de personas —quizá incluso muchas más— inundaron las calles de Londres para protestar contra la guerra.

Las dos caras de una misma moneda

Las intervenciones en el debate de la conferencia se centraron, por un lado, en las guerras actuales, la mayoría de las cuales están siendo libradas por Estados Unidos, con Israel desempeñando un papel central en algunos casos —como los bombardeos sobre Irán y el Líbano, por no mencionar la ofensiva genocida en la Franja de Gaza—. Los ponentes también pusieron de relieve el ataque de Estados Unidos contra Venezuela y el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro. 

La conferencia condenó el bloqueo de Cuba por parte de la Administración Trump y las amenazas militares de «apoderarse» del país. Los ponentes también abordaron las guerras en curso en Sudán, la República Democrática del Congo y el Sahel. 

La conferencia denunció la carrera armamentística de la UE, tal y como se refleja en el «Plan de Rearme de Europa/Readiness 2030» de la Comisión, dotado con 800 000 millones de euros. «No queremos el imperialismo estadounidense, y no queremos el imperialismo europeo», afirmó Lindsey German, miembro fundadora y, hasta la fecha, figura destacada de la campaña Stop the War. Muchos ponentes destacaron el vínculo inextricable entre la militarización y el desmantelamiento radical de los sistemas de seguridad social que se está produciendo actualmente en toda Europa. «La austeridad y la militarización» no son más que «las dos caras de una misma moneda», señaló Ian Hodson, presidente del sindicato británico de trabajadores del sector alimentario, el BFAWU, ilustrando este punto con las medidas de austeridad impuestas por el Gobierno del primer ministro saliente, Keir Starmer: entre otras cosas, recortó la financiación destinada a las personas en silla de ruedas para financiar el armamento. En otras palabras, «las personas con discapacidad están pagando la guerra». [1] 

Protestas a escala europea

La Conferencia Antiguerra de Londres vino precedida por un número cada vez mayor de protestas nacionales e internacionales contra la militarización. En Alemania, los alumnos de secundaria han tomado la iniciativa y han organizado hasta ahora tres huelgas escolares en protesta contra la reintroducción del servicio militar obligatorio.[2]

En Bélgica, se han celebrado quince manifestaciones a escala nacional durante el último año y medio, algunas de las cuales han reunido hasta cien mil participantes. Exigen el fin de las duras políticas de austeridad del Gobierno belga, así como de la expansión militar que hace que la magnitud de estas medidas de austeridad sea «necesaria» en primer lugar. [3] El 14 de junio se celebró en Bruselas la primera gran manifestación a escala europea contra la militarización de la UE. Alrededor de 12 000 personas respondieron a la convocatoria de la alianza «Stop ReArm Europe» y de la campaña belga «Stop Militarisation», cuyo lema es «Bienestar, no guerra». 

En invierno, decenas de miles de personas participaron en las protestas de los trabajadores portuarios en más de veinte puertos, principalmente en el Mediterráneo. La huelga coordinada del 6 de febrero se dirigió contra la militarización de la UE en general y, en particular, contra el uso de los puertos para la logística bélica, especialmente los envíos de armas destinados a la guerra genocida de Israel.[4] Está prevista otra ronda de protestas para el otoño. Habrá una jornada de acción de los trabajadores portuarios en octubre y una protesta de fin de semana contra la militarización en noviembre.

La supuesta «quinta columna»

Las crecientes críticas a los preparativos bélicos de los gobiernos europeos ya se están enfrentando a una represión cada vez mayor. En la Conferencia Antiguerra de Londres se llamó la atención sobre el retorno de los gobiernos a la táctica, que se repite a lo largo de la historia, de tachar a los opositores internos a la guerra de miembros de una «quinta columna», no solo difamándolos, sino, en algunos casos, sancionándolos severamente como supuestos simpatizantes del enemigo. 

El año pasado, con la aprobación del Gobierno alemán, entre otros, la UE comenzó a imponer sanciones selectivas a ciudadanos europeos concretos. A quienes han sido señalados se les congelan las cuentas bancarias y se les impide ganarse la vida. Nadie en la UE tiene permiso para realizar negocios de ningún tipo con ellos ni para prestarles ayuda alguna. Uno de los afectados es el periodista alemán Hüseyin Doğru, quien, junto con su esposa y sus tres hijos pequeños, se ve ahora imposibilitado para trabajar y recibe tan solo 506 euros al mes en concepto de «concesión humanitaria». Tras haber escrito artículos en los que exponía el punto de vista palestino sobre la guerra de Gaza, se le han privado, de hecho, de todos sus derechos fundamentales. Una unidad del Consejo de la Unión Europea acusó a Doğru, sin aportar ninguna prueba, de difundir propaganda rusa.[5] Las autoridades han congelado ahora no solo la cuenta bancaria del propio Doğru, sino también la de su madre. 

La UE también ha impuesto sanciones igualmente draconianas al analista suizo Jacques Baud, a quien se le prohibió viajar durante un tiempo y quedó bloqueado en Bruselas, y a la activista suizo-camerunesa Nathalie Yamb, que vive en África y no puede regresar a Suiza, al tener prohibido cruzar el territorio de la UE. Lo que estos casos tienen en común es que, aunque no han cometido ningún delito, estas personas han escrito de forma crítica sobre la agresión de la UE contra Rusia.[6]

Al margen del Estado de derecho

Con estas sanciones, la UE ha creado, en la práctica, un sistema punitivo extralegal que le permite silenciar a su antojo las voces indeseables. Se puede aplicar precisamente en aquellos casos en los que la persona afectada no ha cometido ningún delito y no puede ser sancionada legalmente por otros medios. 

Recientemente se ha lanzado una petición contra la imposición de sanciones a Doğru. La medida «solo puede considerarse un intento de intimidar a los periodistas independientes y un ataque a la libertad de opinión». El texto de la petición añade: «Cualquier muestra de solidaridad… ya sea económica o en especie, puede ser objeto de persecución judicial. Estamos asistiendo al regreso de la justicia política».[7] Un dictamen pericial elaborado por la profesora Ninon Colneric, exjueza del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, y la profesora Alina Miron, jurista de la Universidad de Angers, concluye «que los reglamentos de sanciones de la UE violan el Derecho comunitario aplicable». 

La UE está «utilizando las sanciones específicamente para silenciar a los críticos, y está cayendo en la ilegalidad». Y esta ilegalidad se agravará en paralelo con la campaña europea para militarizar y desmantelar los sistemas de bienestar social.

 

[1] Hay una grabación de la conferencia disponible en youtube.com/live/YOVqOJ1iU58

[2] Rechtzeitig Widerstand leisten“

[3] “Footing the bill for both”

[4] Jörg Kronauer: Kriegshäfen unter Beobachtung[«Los puertos de guerra bajo vigilancia»]. junge Welt 09.02.2026.

[5] Matthias Monroy: Hüseyin Doğru: Bank sperrt auch Konten seiner Mutter [« Hüseyin Doğru : el banco también bloquea las cuentas de su madre»]. nd-aktuell.de 28.05.2026. Equipo de Le Point Critique: Un banco alemán congela las cuentas bancarias de la madre de un periodista sujeto a sanciones de la UE. lepointcritique.fr 30.05.2026.

[6] Ver: Meinung wird gemacht y Der Krieg im Innern

[7] #freedogru. freedogru.com/?lang=fr .

Imágenes: Partido Humanista de Bélgica

Fuente original: https://www.german-foreign-policy.com/en/news/detail/10449 

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