Por: Mónica Gálvez. Fuente: https://futuroverde.org/
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En las fábricas textiles de Surat, uno de los grandes centros industriales de India, el calor ya no es solo una molestia de temporada, se ha convertido en una condición laboral que agota, enferma y obliga a repensar cómo se produce la ropa en un planeta cada vez más caliente.
En una planta textil ubicada en las afueras de esta ciudad costera del oeste de India, los trabajadores pasan largas jornadas entre máquinas que secan, tiñen, estampan y terminan telas a altas temperaturas. A ese calor industrial se suman el vapor, la humedad, los olores químicos y las temperaturas exteriores que, impulsadas por el cambio climático, hacen que el ambiente dentro de las fábricas se vuelva sofocante.
Surat es uno de los principales centros mundiales de producción de poliéster y otras telas sintéticas. De sus fábricas salen millones de metros de tela que luego son utilizados para fabricar saris, vestidos y otras prendas de bajo costo que se venden dentro y fuera del país. Pero detrás de esa producción masiva hay una realidad cada vez más difícil de ignorar, quienes trabajan en estos espacios están enfrentando jornadas de 10 a 12 horas bajo condiciones de calor extremo.
Algunos trabajadores describen mareos, debilidad, sudoración excesiva y malestar durante sus turnos. Los ventiladores y sistemas de enfriamiento ayudan por momentos, pero muchas veces no son suficientes frente al calor que emiten las máquinas y la humedad acumulada dentro de los edificios. En algunas áreas, los enfriadores de aire se colocan cerca de las zonas de descanso, donde los trabajadores pueden tomar pausas breves de 10 o 15 minutos. Sin embargo, el alivio suele ser temporal.
El caso de Surat muestra cómo el cambio climático no solo se siente en las calles, los cultivos o los ecosistemas, sino también dentro de los espacios laborales. En India, las temperaturas diurnas y nocturnas han aumentado y los veranos se han vuelto más largos en varias regiones. Para millones de trabajadores, esto significa que el calor se vuelve parte de la rutina diaria, incluso cuando están bajo techo.
El riesgo no es menor. La exposición prolongada a altas temperaturas puede provocar deshidratación, agotamiento, golpes de calor, desmayos y otros problemas de salud. En fábricas donde se utiliza vapor, agua caliente y maquinaria pesada, las condiciones internas pueden ser incluso peores que las del exterior
Expertos de WRI India advierten que la combinación de calor y humedad puede generar ambientes peligrosos, especialmente en unidades de procesamiento textil. Además de síntomas inmediatos como dolor de cabeza, mareos o deshidratación, la exposición constante a estas condiciones puede afectar la salud a largo plazo, incluyendo problemas respiratorios o renales.
La magnitud del problema laboral en India es enorme. Un informe del Banco Mundial de 2022 estimó que alrededor del 75% de la fuerza laboral del país, equivalente a unos 380 millones de personas, está expuesta al impacto del calor. Esto incluye desde trabajadores de la construcción hasta empleados de fábricas. Aunque existen leyes y directrices para proteger a los trabajadores de temperaturas extremas, sindicatos han pedido regulaciones más estrictas y una mejor aplicación de las normas.
Una dificultad adicional es que buena parte de la fuerza laboral india trabaja en la informalidad. Muchos trabajadores textiles, incluidos quienes migran desde otros estados en busca de empleo, quedan fuera de las protecciones laborales más sólidas. Para ellos, detenerse no siempre es una opción; si no trabajan, no reciben ingresos.
Algunas fábricas han comenzado a invertir en sistemas de ventilación, enfriadores de aire, extractores y aislamiento de maquinaria para reducir la temperatura en los pisos de producción. A diferencia del aire acondicionado convencional, los enfriadores por evaporación pueden funcionar en espacios abiertos, algo importante en fábricas donde las puertas suelen permanecer abiertas y el movimiento de materiales es constante.


Las temperaturas en el interior de estas fábricas suelen aumentar debido al calor de las maquinarias. – Fotos Ajit Solanki/AP
Una empresa textil en Surat invirtió miles de dólares en sistemas de enfriamiento y también tomó medidas más simples, como aislar máquinas que emiten calor y cubrir canales por donde circula agua caliente. Estas acciones pueden mejorar las condiciones de trabajo, pero no están al alcance de todas las fábricas.
La situación económica del sector también complica las inversiones. Las interrupciones en el transporte marítimo, los costos de energía y materias primas, así como los aranceles comerciales, han presionado a la industria textil de Surat. Algunos propietarios aseguran que producir se ha vuelto más difícil y que muchos trabajadores han regresado a sus lugares de origen o se resisten a volver por las condiciones de calor.
Esto deja al sector ante un desafío doble de proteger la salud de sus trabajadores y mantener la producción en un contexto económico incierto. La adaptación al calor ya no puede verse como una mejora opcional, sino como una condición necesaria para sostener la actividad industrial.
Expertos señalan que los planes de acción frente al calor también deben incluir zonas industriales, no solo espacios públicos o comunidades residenciales. Si las ciudades se preparan para enfrentar olas de calor, los lugares de trabajo deben formar parte de esa planificación.