Por: Mónica Gálvez - Fuente Euronews - Foto Giannis Papanikos/AP
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El verano europeo apenas comienza y ya muestra una de sus caras más peligrosas: incendios forestales avanzando en Portugal, España, Francia y Grecia, mientras una nueva ola de calor vuelve a elevar las temperaturas en una región que aún no se recupera del calor extremo registrado en junio.
Este lunes 6 de julio, cientos de bomberos combatían incendios en el sur de Europa que ya habían devastado más de 190 kilómetros cuadrados de terreno, un área más del doble del tamaño de Manhattan, según reportó Euronews. Las llamas han obligado a evacuar a miles de personas, han puesto en alerta a comunidades enteras y hasta llevaron a prohibir la presencia de espectadores en una etapa del Tour de Francia por motivos de seguridad.
En el suroeste de Francia, cerca de Perpiñán, alrededor de 700 bomberos trabajaban con apoyo aéreo para contener un incendio descrito por las autoridades como “gigantesco”. El fuego, avivado por el viento, el calor intenso y aire excepcionalmente seco, casi triplicó su tamaño desde el domingo y obligó a evacuar a más de 10,000 residentes.
La emergencia no se limita a Francia. En España, un incendio cerca de la Costa Brava quemó más de 2,200 hectáreas en dos días, mientras los equipos de emergencia advertían que las labores serían más difíciles por el aumento de las temperaturas y la presencia de puntos calientes dentro del perímetro del fuego. En Portugal, los servicios de emergencia informaron que tenían controlado cerca del 80% de un incendio que ya había arrasado unas 13,000 hectáreas de bosque y matorral en el norte del país.
La situación se agrava porque las temperaturas vuelven a subir. Regiones de Portugal, España y el sur de Francia han elevado sus alertas por calor, mientras los pronósticos indican que la nueva ola cálida podría desplazarse hacia el norte y extenderse hasta el próximo fin de semana. En varias zonas de Francia y España, las temperaturas podrían acercarse a los 40°C, en un contexto marcado por suelos secos, vegetación vulnerable y fuertes vientos.
En la península ibérica, la agencia meteorológica española AEMET advirtió que la ola de calor iniciada el domingo podría prolongarse al menos hasta el jueves, con máximas de entre 37°C y 42°C en buena parte del país, incluida Madrid. Además, las noches también serán un factor de riesgo se esperan temperaturas nocturnas por encima de los 20°C, conocidas como “noches tropicales”, que impiden que el cuerpo se recupere adecuadamente del estrés térmico acumulado durante el día.
Las olas de calor no solo se miden por sus picos diurnos, sino por su duración y por la falta de alivio durante la noche. Cuando las temperaturas mínimas permanecen elevadas, aumenta el riesgo de golpes de calor, deshidratación y complicaciones cardiovasculares, especialmente en personas mayores, niños, personas con enfermedades crónicas y quienes viven en viviendas mal adaptadas al calor.
La Organización Meteorológica Mundial advirtió a finales de junio que Europa atravesaba una ola de calor extraordinaria, con impactos en la salud, los ecosistemas, la agricultura, la infraestructura y la productividad laboral. Según la organización, más de 150 millones de personas fueron afectadas por el calor extremo y se registraron más de 1,300 muertes en exceso vinculadas a este episodio desde el 21 de junio.
Aunque los incendios pueden iniciar por distintas causas, como negligencia humana, rayos, fallas eléctricas u otros factores, el calor extremo crea las condiciones para que se propaguen con mayor rapidez. Las altas temperaturas secan la vegetación, reducen la humedad del suelo y convierten bosques, matorrales y pastizales en combustible disponible. Si a esto se suman vientos fuertes, el resultado puede ser una expansión explosiva del fuego.
En Grecia, las autoridades emitieron alertas de evacuación en suburbios de Tesalónica después de que las llamas alcanzaran dos fábricas y generaran una nube de humo tóxico. También se pidió a residentes permanecer en interiores y mantener ventanas y puertas cerradas. En las últimas 48 horas, el país reportó 96 incendios forestales, la mayoría controlados antes de propagarse, aunque algunos focos cerca de Atenas y Creta requirieron despliegues importantes de bomberos y aeronaves.

Incendio en una fábrica de Oreokastro, Grecia. – Foto Reuters
La conexión con el cambio climático es cada vez más clara. El grupo World Weather Attribution señaló que la ola de calor de junio de 2026 en Europa occidental fue la más severa registrada en la región estudiada y que temperaturas como estas habrían sido “virtualmente imposibles” hace 50 años sin el calentamiento provocado por las emisiones de combustibles fósiles. También advirtió que las temperaturas máximas extremas en junio están aumentando a un ritmo cercano al triple del calentamiento global promedio.
Europa, además, es el continente que se calienta más rápido. La Organización Meteorológica Mundial señala que el continente se ha calentado alrededor de 2°C en los últimos 50 años y que los extremos de temperatura han aumentado.
Los incendios actuales son una señal de esa nueva realidad: temporadas de fuego que comienzan antes, olas de calor más frecuentes y ciudades, bosques e infraestructuras que no siempre están preparadas para resistir condiciones tan extremas. Copernicus ya había advertido que las condiciones cálidas y secas contribuyeron a una actividad récord de incendios en Europa, con más de un millón de hectáreas quemadas en 2025 y emisiones por incendios en sus niveles más altos registrados.