Por: Agencia InnContext
![]()
La ciudad de Freetown, capital de Sierra Leona, planea inaugurar a fines de julio la primera Manzana del Cuidado de África, una adaptación del modelo desarrollado en Bogotá que busca reducir la carga de trabajo de cuidados no remunerados que recae sobre las mujeres.
Aunque el edificio aún está en construcción, el proyecto ya alcanzó a más de 250 cuidadoras con servicios gratuitos de alfabetización, educación financiera, yoga, prevención de violencias y formación para hombres.
"La idea de las Manzanas del Cuidado es acercar servicios en un mismo lugar para que las mujeres recuperen tiempo y oportunidades", explicó Adama Koroma, gerente del proyecto Freetown Caring City, durante una entrevista con InnContext.
La iniciativa comenzó en 2023 gracias a un financiamiento del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC, por sus siglas en inglés), luego de que la alcaldesa de Freetown conociera la experiencia de Bogotá a través de la red internacional de ciudades comprometidas con la igualdad de género CHANGE. Sin embargo, la implementación requirió importantes adaptaciones.
A diferencia del modelo colombiano, que aprovecha infraestructura existente, en Freetown fue necesario construir un edificio desde cero. Mientras avanza la obra, las actividades se desarrollan en espacios cedidos temporalmente por organizaciones locales.
Antes de definir la oferta de servicios, el municipio realizó un diagnóstico participativo entre las cuidadoras para conocer sus prioridades. Ese proceso reveló necesidades distintas según la edad y permitió ajustar las actividades. También mostró que gran parte de los hombres no considera el cuidado como un trabajo, lo que llevó a incorporar acciones específicas para promover la corresponsabilidad.
"Queríamos entender qué necesitaban realmente las cuidadoras y no asumir que ya conocíamos sus prioridades", señaló Koroma.
Las clases de yoga, incorporadas inicialmente como una experiencia piloto gracias a una organización aliada, se convirtieron en una de las actividades más demandadas. También comenzaron cursos de alfabetización para mujeres adultas que nunca pudieron asistir a la escuela y programas de educación financiera, luego de detectar que entre el 60% y el 70% de las participantes desarrollan pequeños emprendimientos.
El proyecto también creó una "Escuela de Cuidados para Hombres", donde actualmente participan unas 25 personas entre esposos, hermanos y otros familiares de las cuidadoras. El objetivo es cuestionar los estereotipos de género y promover una distribución más equitativa de las tareas domésticas y de cuidado.
Hasta el momento, más de 1.000 cuidadoras se registraron en el programa mediante un sistema digital que permite hacer seguimiento del uso de los servicios y evaluar su impacto. Según Koroma, las primeras evaluaciones muestran mejoras en el bienestar de las participantes y una mayor participación comunitaria.
"Muchas mujeres nos dicen que por primera vez sienten que alguien piensa en ellas. Algunas aprendieron a escribir su nombre por primera vez; otras empezaron a ahorrar o encontraron un espacio para hacer ejercicio y relacionarse con otras mujeres", afirmó.
La experiencia también constituye un ejemplo de cooperación Sur-Sur. El equipo de Freetown mantiene intercambios permanentes con especialistas de Bogotá para adaptar aspectos del diseño, la organización de los espacios y la comunicación del programa, preservando principios como la proximidad, la simultaneidad de los servicios y el reconocimiento del trabajo de cuidados, pero ajustándolos a la realidad local.
De cara a la sostenibilidad, el municipio trabaja en un modelo que permita incorporar la gestión de la Manzana del Cuidado a la estructura del gobierno local una vez finalizado el financiamiento internacional. La propuesta prevé que el ayuntamiento asuma los costos operativos, mientras algunos servicios específicos podrían tener aportes simbólicos para garantizar su continuidad sin perder el carácter inclusivo del programa.
"Queremos que esta sea la primera de muchas. Si funciona, esperamos que el modelo pueda replicarse en otros barrios y convertirse en una política pública permanente", concluyó Koroma.