Por: Agencia InnContext
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El principal desafío habitacional de América Latina ya no es construir más viviendas, sino mejorar las que ya existen. Entre el 70% y el 80% del déficit habitacional de la región es de carácter cualitativo, lo que significa que millones de familias necesitan ampliar, reparar o reforzar sus hogares para que sean seguros y adecuados. Así lo señalan investigaciones de Hábitat para la Humanidad realizadas en Argentina, México y Perú.
El estudio sostiene que la producción progresiva de vivienda, mediante la cual las familias construyen sus hogares por etapas según su capacidad de ahorro y sus necesidades, se convirtió en el principal mecanismo de acceso a una vivienda adecuada para amplios sectores de la población. Sin embargo, advierte que las políticas públicas y los sistemas financieros continúan diseñados para un modelo de vivienda terminada que no refleja la realidad de la región.
La investigación muestra que este fenómeno también tiene un fuerte impacto económico. En México, casi dos de cada tres viviendas fueron construidas mediante procesos de producción progresiva, un modelo que representa el 62,8% del parque habitacional y aporta el 55,6% del Producto Interno Bruto del sector de la construcción. No obstante, el 86% de estos procesos sigue financiándose principalmente con ahorro familiar debido a la escasa oferta de créditos adaptados.
En Perú, la falta de asistencia técnica puede duplicar el costo de una vivienda construida de manera progresiva. El informe estima que un modelo de construcción asistida permitiría reducir en un 57% los costos del ciclo constructivo, generando ahorros cercanos a los 3.867 millones de dólares anuales.
En Argentina, el estudio concluye que las viviendas evolucionan junto con las familias. Las ampliaciones suelen responder al crecimiento del hogar, la incorporación de nuevos integrantes o la necesidad de generar ingresos desde la vivienda, mientras que las decisiones constructivas dependen de los ciclos de ahorro familiar más que de proyectos concebidos para ejecutarse en una sola etapa.
Los datos recopilados muestran que el déficit cualitativo alcanza el 59,1% en Paraguay, el 35,4% en Brasil, el 31,5% en Ecuador, el 21,8% en Panamá, el 20% en Colombia, el 20,7% en México y el 13,1% en Argentina, lo que evidencia que el reto regional pasa por mejorar las viviendas existentes más que por incrementar la construcción de nuevas unidades.
"Entre el 70% y el 80% del déficit habitacional en la región es cualitativo. Es decir, el problema central no es solo la falta de vivienda, es la mala calidad de la vivienda existente", afirmó Ernesto Castro García, vicepresidente de Área para América Latina y el Caribe de Hábitat para la Humanidad Internacional.
Para la organización, reconocer la producción progresiva como la forma predominante de acceso a la vivienda implica adaptar el financiamiento, ampliar la asistencia técnica e impulsar políticas públicas que acompañen los procesos constructivos de millones de familias, con el objetivo de mejorar la calidad de vida y reducir el déficit habitacional en la región.