Por: Claudia Aranda. Fuente: Agencia Pressenza
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(Imagen de Claudia Aranda)
Esta semana llegó una foto. Tres soldados enmascarados frente a un portón ennegrecido por el fuego, fusiles cruzados sobre el pecho, y encima el titular de una agencia turca: Israel allanó un centro de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), lanzó gases contra su personal y aceleró las demoliciones en Cisjordania.
El lugar es el campo de refugiados de Qalandia, al norte de Jerusalén Este, junto al puesto de control más transitado y humillante de toda la ocupación. La fecha, lunes 27 de julio de 2026.
Esa foto cuelga de un cordel. Si uno sigue el cordel hacia un lado, llega al lunes pasado. Si lo sigue hacia el otro, no llega a un principio: llega a 1948, al año en que los refugiados que ese centro forma fueron hechos refugiados. Y aquí está lo que conviene mirar de frente antes de seguir: las dos puntas del cordel están amarradas entre sí. No es una línea con comienzo y fin, es un lazo, un bucle que gira y vuelve a pasar por el mismo punto. Lo que lo mantiene girando —lo único que impide que se corte y se cierre— es la impunidad más prolongada y más descarada de nuestra historia contemporánea. Para leer la foto de esta semana hay que caminar el lazo entero. Cada vuelta cuelga sus fotos; y de cada foto pende, con una pinza, una ley rota. Vamos a contarlas.
Octubre de 2024. La primera foto: una ley
En la primera imagen no hay soldados ni excavadoras. Hay un pleno del Knesset en la sesión de apertura de su período de invierno, y una votación: noventa y dos votos contra diez para prohibir a la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) operar en territorio israelí, y ochenta y siete contra nueve para impedir que cualquier funcionario del Estado tenga contacto con ella. Es una foto administrativa, casi aburrida, de manos levantadas bajo luz fría. Afuera de esa sala, el mundo miraba hacia otra parte: en Estados Unidos faltaba una semana para la elección presidencial que devolvería a Donald Trump a la Casa Blanca, y todos los reflectores estaban ahí.
Pero es esta foto sosa la que amarra el cordel. Al prohibir por ley doméstica a un organismo de la ONU, Israel corta de un tajo dos hilos de la Carta de la propia Organización: el párrafo dos de su artículo dos, que obliga a los Estados miembros a cumplir de buena fe lo que firmaron, y el párrafo cinco del mismo artículo, que los obliga a prestar asistencia a las Naciones Unidas. La foto ya es ilegal antes de que se dispare un solo bote de gas.
8 de enero de 2026. La voz que lee la cuerda
Aquí entra un personaje que volverá varias veces: António Guterres. El Secretario General le envía una carta a Netanyahu advirtiéndole que podría llevar a Israel ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) si no deroga esas leyes y devuelve los bienes incautados. En el mismo documento deja escrita la frase que repetirá como un mantra durante todo el año: el complejo de la UNRWA en Sheikh Jarrah sigue siendo local de Naciones Unidas, inviolable e inmune a toda injerencia.
Mientras Guterres escribe, del otro lado del mismo Oriente Próximo Irán arde: por esos días estallan protestas nacionales que el régimen reprime con dureza, en medio de una crisis económica que colma la calle. Guterres no cuelga fotos en el cordel. Guterres lo lee en voz alta. Esa es su función: cada vez que habla, vuelve a meter la ley dentro del encuadre para que las imágenes no se lean como hechos naturales, como clima, como paisaje.
20 de enero de 2026. La sede
Esta foto sí es la que uno espera cuando oye la palabra «crimen». En pleno invierno de Jerusalén, con la lluvia y el frío que trae la estación, excavadoras israelíes derriban la sede de la UNRWA en el barrio de Sheikh Jarrah. Horas después, a las afueras, gases lanzados contra la escuela vocacional de Qalandia. Sobre los escombros ondea una bandera israelí; junto a ella, el ministro de Seguridad Nacional Itamar Ben Gvir celebra lo que llama «un día histórico».
Ese mismo 20 de enero, el mundo estaba en otra cosa. En los Alpes suizos sesionaba el Foro Económico de Davos, con Trump de visita anunciada. En Cataluña, un tren de cercanías descarrilaba en Gelida y dejaba un muerto y treinta y siete heridos. Y más cerca de casa, en Chile, los incendios forestales mataban al menos a diecinueve personas mientras la prensa hablaba de todo eso y no de una sede de la ONU cayendo a pedazos en Jerusalén.
Las pinzas que se cortan en esta sola imagen son varias, y conviene contarlas una por una. La Convención de 1946 sobre Privilegios e Inmunidades de las Naciones Unidas, cuya segunda sección declara inviolables los locales de la Organización. El artículo cincuenta y tres del Cuarto Convenio de Ginebra, que prohíbe a la potencia ocupante destruir propiedad en territorio ocupado. El Reglamento de La Haya de 1907, que protege de manera específica los bienes dedicados a la enseñanza. Y por encima de todas, la opinión consultiva de la CIJ del 19 de julio de 2024, que declaró ilegal la ocupación de Jerusalén Este y le negó a Israel todo título soberano allí. Sin soberanía, esto no es una demolición urbanística: es la destrucción de un bien protegido en suelo ocupado.
Primer ‘raconto’: lo que ya se ha roto
Detengámonos un momento a mirar el cordel a esta altura, porque conviene respirar antes de seguir. En apenas tres fotos —una ley, una carta, una demolición— ya cuelgan rotos: dos párrafos de la Carta de la ONU, la Convención de 1946 sobre inmunidades de la Organización, el artículo cincuenta y tres del Cuarto Convenio de Ginebra, el Reglamento de La Haya de 1907 y una opinión de la máxima corte del mundo. Cinco instrumentos. Ninguna consecuencia. El lazo sigue girando.
20 de mayo de 2026. El cuartel
La cuarta foto es la más silenciosa y la más reveladora. El complejo que Israel incautó en enero no queda vacío: se convierte en instalación militar. Guterres vuelve a hablar, esta vez para condenar que se levanten cuarteles sobre local de la ONU.
El telón de fondo de mayo es una guerra abierta: Israel y Estados Unidos contra Irán, con el estrecho de Ormuz como rehén y Pakistán mediando para frenarla. Y ocurre algo que da a esta foto una ironía casi insoportable: ese mismo 20 de mayo, la Asamblea General de la ONU adopta una resolución que celebra y reconoce una opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia sobre las obligaciones climáticas de los Estados. Es decir: el mundo se reúne para honrar un dictamen de la Corte el mismo día en que otro dictamen de la misma Corte —el que protege a la UNRWA— es pisoteado en Jerusalén. La ley se obedece cuando conviene y se ignora cuando estorba. Aquí se corta de nuevo la inviolabilidad de la Convención de 1946, pero además se comete algo peor: convertir un bien civil y humanitario en base militar, lo que el derecho de los conflictos armados prohíbe con especial dureza.
Junio de 2026. El plano
En esta foto tampoco hay violencia: hay un plano. Por esos días de junio, con la guerra de Irán todavía encendida y una ola de calor letal empezando a asfixiar a Europa, la Gobernación de Jerusalén —autoridad palestina local— advierte de un proyecto israelí para remover el centro de formación de Qalandia y construir en su lugar un «nuevo complejo educativo». El eufemismo es la trampa, y por eso hay que desarmarlo. El centro atiende a unos trescientos cincuenta estudiantes de entre quince y diecinueve años, sobre un terreno cedido por Jordania antes de la ocupación de 1967. Reemplazarlo por otra escuela, bajo control israelí, no es urbanismo: es transferencia. Se cortan aquí el artículo cuarenta y nueve del Cuarto Convenio de Ginebra, que prohíbe a la potencia ocupante alterar la población y el territorio ocupados, y el derecho a la educación consagrado en el artículo veintiséis de la Declaración Universal, en el artículo trece del Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y en el artículo veintiocho de la Convención sobre los Derechos del Niño. Un plano también es una foto. También cuelga del lazo.
30 de junio de 2026. El primer asalto
Las fuerzas israelíes irrumpen por primera vez en el centro de Qalandia, cierran los accesos, disparan gases. Es un ensayo general. Y es imposible ignorar la pinza que se corta, porque acababa de colgarse: apenas ocho meses antes, el 22 de octubre de 2025, la CIJ había dictado una nueva opinión consultiva estableciendo que Israel no puede decidir de forma unilateral sobre la presencia de las entidades de la ONU en el territorio ocupado, y que tiene la obligación de facilitar —no de obstruir— los servicios de la UNRWA, incluidas la salud y la educación. Asaltar una escuela de la UNRWA es, punto por punto, la conducta que la Corte acababa de prohibir.
Aquel último día de junio, Europa contaba sus muertos por calor —más de mil trescientos, cerca de mil solo en Francia y más de trescientos en España—, en Doha los enviados estadounidenses negociaban en secreto con Irán y el precio del petróleo se desplomaba. El asalto a la escuela no fue noticia en casi ninguna portada.
27 de julio de 2026. La foto que llegó por Anadolu
Y llegamos, dando la vuelta completa, a la foto del principio. Segundo asalto a Qalandia en menos de un mes, esta vez en pleno calor seco del verano palestino. Según la Gobernación de Jerusalén, las tropas irrumpieron, dispararon gases, retuvieron al personal docente y administrativo en una sala y ocuparon el techo del edificio del comité popular del campo. El director de la UNRWA para Cisjordania, Roland Friedrich, precisó el dato que ninguna foto muestra pero que el cordel registra: había unos ochenta estudiantes y cuarenta y cinco empleados confinados, sin poder salir, sin agua ni alimentos para los niños. Ese mismo día el ejército entró en más de veinte localidades de Cisjordania, mientras se multiplicaban los ataques de colonos.
El resto del mundo, esa semana, celebraba y se distraía: España acababa de ganar el Mundial de fútbol de 2026, el Reino Unido estrenaba primer ministro y se anunciaba la lista larga del premio Booker. Y en Gaza, el mismo 27 de julio, la aviación israelí mataba a un alto mando de Hamás en un bombardeo que violaba el alto el fuego vigente, mientras devolvía a sesenta detenidos gazatíes. Esa imagen del portón quemado es, jurídicamente, uno de los fotogramas más cargados de toda la serie: en ella se rompen a la vez la inviolabilidad de los locales de la ONU y la inmunidad de su personal (Convención de 1946), el artículo treinta y tres del Cuarto Convenio de Ginebra, que prohíbe los castigos colectivos, y el artículo treinta y siete de la Convención sobre los Derechos del Niño, que prohíbe la privación arbitraria de libertad de menores y ordena tratarlos con humanidad. Confinar adolescentes sin agua es exactamente su reverso.
28 de julio de 2026. El eco
La última foto no es una acción sino una respuesta: la Liga Árabe y Egipto condenan formalmente el asalto. La cancillería egipcia lo califica de flagrante violación de la inviolabilidad de las instalaciones de la ONU; el embajador Faed Mustafa, de la Liga Árabe, invoca de nuevo la Convención de 1946 y recuerda que la CIJ ya había fijado la obligación israelí de facilitar el trabajo de la UNRWA. El eco importa porque demuestra que el cordel se sigue leyendo: la comunidad de Estados vuelve a nombrar las mismas normas. Pero un eco no detiene a una excavadora. La cuerda no se ha cortado; se ha cortado, una a una, cada pinza. Y el lazo, otra vez, empieza a dar la vuelta.
El lazo no se rompe
Aquí está el sentido del hilo, y conviene decirlo sin adornos. Israel puede demoler la sede, ocuparla con soldados, gasear a los estudiantes, expulsar al personal y sustituir la escuela por otra bajo su control. Lo que no puede hacer —lo que ninguna excavadora alcanza— es derribar la norma que convierte cada uno de esos actos en crimen. Por eso Guterres repite la misma frase, por eso la CIJ dicta una opinión tras otra, por eso la Liga Árabe cita la Convención de 1946: no porque el derecho detenga las máquinas, sino porque el derecho es lo único que impide que la serie se lea como una sucesión de hechos sin nombre. El cordel es lo que sostiene a las fotos como acusación y no como paisaje.
Y hay un segundo cordel, más incómodo, que conviene poner sobre la mesa por rigor. Casi todo lo que sabemos de estos hechos viene de una sola fuente institucional palestina —la Gobernación de Jerusalén—, retransmitida por la agencia Anadolu y confirmada en lo esencial por la UNRWA. La cadena de custodia de estas imágenes es tan estrecha como el propio pasillo por el que sacaron a los estudiantes. No porque los hechos sean dudosos, sino porque el acceso al lugar está militarizado y la verificación independiente es, deliberadamente, imposible. Israel corta las pinzas de la ley y, al mismo tiempo, tensa hasta el límite el hilo por el que las pruebas pueden salir. Las dos cuerdas cuelgan en paralelo, y las dos están bajo tensión.
Al fondo, fuera de encuadre pero sosteniéndolo todo, está el proceso mayor: la causa de Sudáfrica contra Israel por genocidio ante la CIJ, las órdenes de arresto de la Corte Penal Internacional contra Netanyahu y su exministro de Defensa, los informes de la relatora especial de la ONU Francesca Albanese. El desmantelamiento de la UNRWA no es un capítulo aparte de ese expediente: es su ingeniería. Se desmonta primero a quien alimenta, educa y cuenta a los refugiados, para que después no quede ni la comida, ni la escuela, ni el registro de que esa población existió, tuvo derechos y le fueron arrancados uno por uno.
Y así volvemos a la punta donde empezamos, que resultó ser la misma punta del otro extremo. El lazo no se rompe porque nadie lo corta: la impunidad es precisamente eso, la garantía de que el bucle dará otra vuelta, y otra, y colgará otra foto, y otra. Nuestra tarea, la de quienes miramos la foto en el teléfono, es la más modesta y la más terca: seguir contando las pinzas en voz alta, hasta que contar deje de ser lo único que se puede hacer.
Fuentes:
Al Jazeera. (2026, 20 de enero). Israel bulldozes UNRWA buildings in occupied East Jerusalem. https://www.aljazeera.com/news/2026/1/20/israel-bulldozes-unrwa-buildings-in-occupied-east-jerusalem
Al Jazeera. (2026, 27 de julio). Israeli forces storm multiple West Bank towns, settler violence worsens. https://www.aljazeera.com/news/2026/7/27/israeli-forces-storm-multiple-west-bank-towns-settler-violence-worsens
Anadolu / Middle East Monitor. (2026, 30 de junio). Israeli forces raid, shut down UNRWA-run training center north of Jerusalem. https://www.middleeastmonitor.com/20260630-israeli-forces-raid-shut-down-unrwa-run-training-center-north-of-jerusalem/
Anadolu / Middle East Monitor. (2026, 27 de julio). Israeli army raids UNRWA training center north of East Jerusalem, detains staff. https://www.middleeastmonitor.com/20260727-israeli-army-raids-unrwa-training-center-north-of-east-jerusalem-detains-staff
Associated Press. (2026, 20 de enero). Israel demolishes UNRWA offices for Palestinian refugees in east Jerusalem [S. Metz]. PBS NewsHour. https://www.pbs.org/newshour/world/israel-demolishes-unrwa-offices-for-palestinian-refugees-in-east-jerusalem
Britannica. (2026). Major events of 2026 [cronología]. https://www.britannica.com/topic/Major-Events-of-2026
Corte Internacional de Justicia. (2024, 19 de julio). Legal consequences arising from the policies and practices of Israel in the Occupied Palestinian Territory, including East Jerusalem [Opinión consultiva].
Corte Internacional de Justicia. (2025, 22 de octubre). Obligations of Israel in relation to the presence and activities of the United Nations, other international organizations and third States in and in relation to the Occupied Palestinian Territory [Opinión consultiva]. https://www.un.org/unispal/document/summary-advisory-opinion-icj-22oct25/
Democracy Now! (2026, 20 de enero). Headlines for January 20, 2026. https://www.democracynow.org/2026/1/20/headlines
Naciones Unidas. (1946). Convención sobre Privilegios e Inmunidades de las Naciones Unidas.
Naciones Unidas. (1949). Cuarto Convenio de Ginebra relativo a la protección debida a las personas civiles en tiempo de guerra.
Naciones Unidas, Asamblea General. (1949). Resolución 302, cuarto período de sesiones: creación de la UNRWA.
Naciones Unidas, Secretaría General. (2026, 20 de enero). Statement attributable to the Spokesperson for the Secretary-General on the demolition of the UNRWA Sheikh Jarrah compound. https://press.un.org/en/2026/sgsm22987.doc.htm
Naciones Unidas, Secretaría General. (2026, 20 de mayo). Secretary-General condemns Israel’s decision to set up military facilities at UNRWA compound (SG/SM/23139). https://press.un.org/en/2026/sgsm23139.doc.htm
Qatar News Agency. (2026, 27 de julio). Arab League condemns Israeli occupation forces’ raid on UNRWA Training Centre in Kalandia. https://qna.org.qa/en/news/news-details
The Times of Israel. (2024, 28 de octubre). Knesset approves laws barring UNRWA from Israel, limiting it in Gaza and West Bank. https://www.timesofisrael.com/knesset-approves-laws-barring-unrwa-from-israel-limiting-it-in-gaza-and-west-bank/
UNRWA. (2025, 22 de octubre). On the advisory opinion delivered by the ICJ regarding the State of Israel’s obligations in the occupied Palestinian territory. https://www.unrwa.org/newsroom/news-releases/advisory-opinion-delivered-icj-regarding-state-israels-obligations-occupied-Palestinian-territory
Wafa (Agencia Oficial Palestina). (2024, 28 de octubre). Israeli Knesset passes law banning UNRWA activities in Israel. https://english.wafa.ps/Pages/Details/150906
Wafa (Agencia Oficial Palestina). (2026, 27 de julio). Israeli forces raid Qalandia Technical Training Institute north of Jerusalem. https://english.wafa.ps/Pages/Details/172969
Wafa (Agencia Oficial Palestina). (2026, 28 de julio). Egypt strongly condemns Israeli raid on UNRWA Qalandia training center. https://english.wafa.ps/Pages/Details/173006
Wikipedia. (2026). Portal: Current events, mayo, junio y julio de 2026 [registros diarios de acontecimientos, con fuentes primarias enlazadas]. https://en.wikipedia.org/wiki/Portal:Current_events