Por: Fuente: Tiempo Argentino.

El escritor peruano David Silva Rojas se alzó con el I Premio Internacional de Novela Breve Almadía–Ventosa Arrufat con su obra Donde el agua trabaja. El premio, dotado 20 mil euros y un plan de publicación y distribución internacional, supone un espaldarazo para un autor que ya había destacado con una mención honrosa en el prestigioso Concurso de Novela Corta «Julio Ramón Ribeyro» en 2026, por su obra La limpieza.
Abogado e investigador de origen iqueño, Silva Rojas construyó su carrera literaria lejos de su tierra natal, forjando una voz única durante su residencia en Japón. Allí, su formación en escritura dramática y guion le permitió impregnar su prosa de principios estéticos orientales como el Ma, que otorga un valor expresivo fundamental al vacío y el silencio.

El escritor peruano David Silva Rojas.
La decisión del jurado —presidido por la reconocida escritora Cristina Rivera Garza e integrado por sus colegas, la argentina Selva Almada y la ecuatoriana Mónica Ojeda— fue anunciada tras evaluar los 2,204 manuscritos provenientes de 22 países y cuatro continentes presentados a la convocatoria. El galardón, impulsado por la editorial independiente Almadía y la asociación cultural Ventosa Arrufat, nació con el objetivo de promover la creación literaria en español, dar visibilidad a nuevas voces y fortalecer un ecosistema editorial que apuesta por la calidad narrativa.
Donde el agua trabaja narra la historia de una joven que, obligada por la necesidad, abandona su comunidad para trabajar en una hacienda vinícola de Ica, el corazón del desierto peruano convertido en negocio. Pero lo que empieza siendo una oportunidad se convierte en un relato de opresión y deshumanización. En ese entorno, marcado por una vigilancia constante y la explotación, las desapariciones y los rumores tejen una trama de terror donde la violencia se insinúa en el silencio, mientras el agua que recorre las acequias se convierte en un testigo mudo de la injusticia.
El jurado fue rotundo en su elogio a la obra. En el acta, destacaron el «magistral el uso de los silencios», consiguiendo que aquello que no está dicho acabe siendo «lo más elocuente de la novela». Así mismo, subrayaron que Silva Rojas «construye la atmósfera opresiva de la explotación laboral […] con un lenguaje sutil, oraciones breves como el goteo de los regadores en las viñas, sin caer nunca en la tentación del panfleto ni la declamación». Por su parte, Rivera Garza consideró fundamental que la acción tome como centro dramático el ámbito del trabajo rural, “cuando durante tantos años la novela estuvo, de alguna manera, secuestrada por la ciudad y por las clases medias urbanas».

El podio de finalistas lo completaron autores de gran nivel y amplio reconocimiento, como el argentino Félix Bruzzone, con la novela El cazador de caracoles; la boliviana Camila de Urioste con Fiebre, e Ivo Marinich, también argentino, con El sulky. El editor de Almadía, Guillermo Quijas, celebró la respuesta al certamen, afirmando que «la edición independiente ha demostrado que no solo publica libros: también crea espacios para que la literatura circule». Destacó que el premio, nacido de una idea «arriesgada», se suma a un ecosistema diverso y comprometido.
La novela verá la luz a partir de septiembre de 2026 y recorrerá América Latina y España en una ambiciosa gira de presentación. El periplo comenzará en la Fiesta del Libro de Medellín en septiembre, pasará por Bogotá y Buenos Aires, y en octubre llegará a las principales ciudades españolas. La agenda continuará en noviembre con una gira por Perú que incluirá su participación en el Hay Festival de Arequipa, para finalizar en diciembre con las presentaciones en la Feria de Guadalajara y la Ciudad de México, reafirmando el alcance internacional de la editorial oaxaqueña.
Este premio, cuya obra ganadora aúna la mirada crítica sobre el mundo laboral con una propuesta estética renovada, resulta un soplo de aire fresco en un momento en que la industria cultural busca recomponerse. Al poner en el centro a quienes sostienen la maquinaria económica, la novela de Silva Rojas, respaldada por el jurado, invita a una conversación necesaria sobre los costes humanos del progreso. Es un recordatorio de que la cultura no solo sobrevive, sino que se fortalece, cuando se atreve a mirar de frente a la realidad.