domingo 02 de agosto de 2026 - Edición Nº2797

Cultura | 2 ago 2026

Entrevista al Periodista.

Adrián Paenza: «La FIFA hizo un Mundial para los ricos»

11:48 |El periodista, matemático y divulgador analiza la creciente subordinación del fútbol a la lógica del mercado, las críticas contra la Selección Argentina y el clima de confrontación que amplificaron las redes. A los 77 años, repasa una trayectoria notable y reivindica el valor de la reflexión en tiempos de respuestas fáciles.


Por: Sebastián Feijoo. Fuente: Tiempo Argentino.

Adrian Paenza. Foto: @ExactasUBA.

Desde sus primeros pasos como periodista, Adrián Paenza mostró una vocación por la excelencia y una curiosidad poco frecuentes. Lo que nadie hubiera podido imaginar era la dimensión y el alcance que tendría su influencia en campos tan diversos. Hizo historia en la radio junto a Víctor Hugo Morales en Sport 80; se convirtió en una voz indispensable de las transmisiones televisivas del fútbol argentino, sudamericano y de los Mundiales; fue quien acercó la NBA al público argentino cuando todavía era un fenómeno lejano.

Pero su recorrido en el periodismo estaba lejos de terminar. También dejó su marca en programas políticos, junto al primer Jorge Lanata, Ernesto Tenembaum y Marcelo Zlotogwiazda.

Por entonces, pocos sabían que a los 20 años Adrián Paenza había obtenido el doctorado en Matemática en la Universidad de Buenos Aires. Después de conquistar un lugar central en el periodismo argentino, se radicó en Chicago, aunque nunca cortó su vínculo con la Argentina y vuelve con frecuencia al país. En EE UU encontró el tiempo y las formas para volver a las matemáticas y transformarlas en un lenguaje al alcance de todos. De ese reencuentro nacieron más de una docena de libros que se transformaron en éxitos de ventas y dos ciclos televisivos –Científicos Industria Argentina y Alterados por Pi– que terminaron de transformarlo en uno de los divulgadores científicos más influyentes de habla hispana. Su visión y compromiso social –incluso– fueron decisivos para el nacimiento del Plan Conectar Igualdad, que distribuyó más de 5 millones de netbooks entre estudiantes y docentes de escuelas públicas.

Esa vida construida alrededor de la curiosidad y el conocimiento hoy parece más extravagante que nunca. En plena civilización del alarido, donde el algoritmo administra estrellatos y los insultos suelen reemplazar a la reflexión, la figura de Paenza inevitablemente nos recuerda hasta qué punto nos desviaron de una sociedad virtuosa e, incluso, sensata. A los 77 años, continúa con el mismo espíritu insolente: ni siquiera tiene redes sociales. Mientras millones compiten por existir durante 15 segundos, él prefiere dedicar su tiempo a proyectos que lo desafíen y ayuden a pensar una sociedad más justa. Ese espíritu volvió a quedar en evidencia a principios de este año, cuando participó de Dubito, un ciclo de conversaciones sobre el futuro. Allí dio una ponencia bajo el título «La importancia de decir no sé». En tiempos de respuestas absolutas, instantáneas y muchas veces huecas, Paenza sigue reivindicando el valor del estudio, el rigor y la duda.

—Es muy recordada su participación en Sport 80. Pero su recorrido en la radio comenzó antes.

—Así es. Empecé con José María Muñoz en junio de 1966, cuando tenía 17 años. Trabajábamos con Enzo Ardigó, Pepe Peña, José Caldes, Jorge Navarro. Un año después empezaron Marcelo Araujo y Mauro Viale. Después, el 6 de febrero del ‘72, arranqué en la televisión en blanco y negro con Pepe Peña haciendo lo que mucho después sería Fútbol de Primera. Pasé por Todos los goles, gané el Martín Fierro en fútbol, básquetbol, ciencia y política… Hice de todo: programas de un punto de rating y otros de 90. Vivir lo que viví es un privilegio que no dejo de agradecer. Mirando los episodios fácticos como un observador externo, no me queda otra alternativa y me deja muy satisfecho.

Adrián Paenza: "La FIFA hizo un Mundial para los ricos"

Paenza construyó una trayectoria única que atraviesa el deporte, la ciencia y la educación.

—Los más jóvenes no saben que usted fue el responsable de que la NBA comenzara a popularizarse en la Argentina. ¿De dónde venía su pasión por el básquet?

—Desde hacía tiempo y mi amistad con León Najnudel (mítico entrenador y fundador de la liga nacional) no hizo otra cosa que profundizarla. Alejandro Romay nos dio un horario rarísimo en Canal 9, la medianoche, diciéndonos que no nos iba a mirar nadie. Empecé con Tití Fernández, que hacía de productor y armaba la escenografía. Ahí pudimos ver al menos una vez por semana a Jordan y tantos otros. Un lujo. Fui contemporáneo de Maradona, Messi y Jordan. Otra vez, tengo que ser muy agradecido. Fue muy curiosa la manera en la que conseguimos los derechos.

—¿Cómo fue?

—Habíamos viajado a EE UU con León (Najnudel) y vimos unos cuantos partidos maravillosos, la respuesta de la gente era increíble… León tenía una enorme capacidad para observar más allá de lo que se ve en el momento y casi de la nada me dijo: «Llevemos esto a la Argentina porque, a menos que seamos marcianos, si acá gusta de esta manera, a nosotros también nos va a gustar». Entonces fuimos a hablar con el comisionado de la NBA en ese momento, David Stern. Le conté que queríamos que se viera la NBA en la Argentina y para mi enorme sorpresa me ofreció que le comprara los derechos para nuestro país. Le expliqué que yo era periodista, ni productor, ni dueño de un medio. ¡Pero él estaba interesado en la difusión de la NBA y me los ofreció por apenas 2000 dólares! Una locura. Así que le dije a León: «Aunque nadie me dé bola y los tenga que poner en mi mesita de luz, los voy a comprar». Por suerte después se pudo hacer el programa y tuvo mucha repercusión.

—Inclusive muchos jugadores de la Generación Dorada cuentan que conocieron a sus ídolos por su programa.

—Así fue. Con el tiempo conocí, tuve y tengo muy buena relación con Manu Ginóbili, Luis Scola, Fabricio Oberto y Pepe Sánchez, entre otros, y me contaron que conocieron a Jordan y todos los jugadores de aquella generación por nosotros. Claro, eran chicos y el programa iba a la medianoche del domingo. Tenían que pedirle permiso a los padres y “negociar” que al otro día se iban a levantar sin chistar para ir al colegio. Eran tiempos sin redes, YouTube, ni nada parecido.

—Mencionó a Diego. Tuvo una relación profesional y humana muy cercana con él. Y también le tocó cubrir la expulsión del Mundial ’94 por el doping positivo.

—El día de “me cortaron las piernas”. Fue una noticia y un día muy doloroso. Sacaban del mundial a Diego, el mejor jugador de la historia y a un amigo. Acabábamos de registrar una nota que difícilmente volviéramos a repetir en nuestras vidas en cuanto a repercusión e impacto, pero lo hicimos con la tabla de valores bien puestas y pensando en lo que sufría nuestro amigo. Viví al Diego en sus mejores momentos, pero también en los más malos. Hubiera dado cualquier cosa porque esa noticia nunca hubiera sucedido.

Adrián Paenza: "La FIFA hizo un Mundial para los ricos"

«No creo que las redes, y menos durante un Mundial, sean un ámbito idóneo para discutir sobre racismo».

Foto: Prensa TV Pública

—¿Cómo vio el reciente Mundial?

—Disfruté de la alegría de la gente. La pasión que genera el fútbol no para de crecer en todo el mundo. Inclusive en EE UU. Y en la Argentina, como ya sabemos, es casi una religión. Me puso muy contento la victoria contra Inglaterra. La gente se merecía una alegría de esas proporciones. En cuanto a la organización, el fútbol es de todos, pero la FIFA hizo un mundial para los ricos. El precio de las entradas, los viajes, las estadías, la duración: todo estaba armado para el gran negocio y la gente común queda cada vez más afuera. En lo estrictamente futbolístico, siempre todo es más opinable. La Selección Argentina dejó todo, pero me pareció que no estaba para campeón. Las diferencias en la final fueron claras. Creo que Francia también tenía mejor equipo, aunque su partido por el tercer y cuarto puesto fue un papelón. En todo caso, creo que la Argentina sí estuvo a la altura de los mejores cuatro equipos del campeonato y eso no es poca cosa.

—¿Le sorprendió el nivel y la influencia de Messi a los 39 años?

–Bueno… Uno sabe del talento y las capacidades de Messi. Nadie las puede negar. Pero en este Mundial demostró una enorme sabiduría y eficacia para administrar sus capacidades físicas de hoy. Él comprendió mejor que nadie que puede eludir a casi cualquier jugador del planeta. Pero también que es muy probable que ese jugador que dejó atrás lo corra, lo alcance y se interponga nuevamente en su camino. Entonces jugaba caminando, aceleraba en el momento preciso, la pasaba, gambeteaba o le pegaba en el momento más oportuno. Evidentemente es un jugador y un competidor muy por afuera de los parámetros normales. Incluso de los más altos.

–Se vieron muchas descalificaciones y ensañamientos contra la selección y la Argentina en general, sobre todo en las redes sociales. ¿Le parece que fue algo organizado o simplemente ahora la liviandad y/o estupidez está más expuesta que antes?

–En primer lugar, quiero decir que no vi que favorecieran a la Argentina. Como tanto se dijo, para mi gusto, livianamente. No me gustó el fallo que anuló el gol de Egipto. Y mire que soy un defensor de siempre del VAR. Pero no me parece razonable retrotraer tanto una jugada. Va contra el espíritu del juego. Más allá de que el reglamento avala lo que hizo el árbitro. Creo que habría que rever el reglamento. Después, como pueblo tenemos nuestras virtudes y defectos. A veces somos soberbios, el racismo existe… Pero bueno, de ahí a lo que se dice en las redes o donde sea hay bastante diferencia. No olvidemos que en EE UU funcionó el Ku Klux Klan y no hace mucho gente muy parecida ideológicamente asaltó el Capitolio y ni siquiera se preocupó por taparse la cara. No creo que las redes, y en el contexto de un Mundial, sean un ámbito idóneo para analizar estas cosas.

-A nivel global, hoy vemos una alarmante concentración de violencia y crueldad que parece estar bien vista por amplios sectores de las sociedades. ¿Cree que esto es un fenómeno nuevo impulsado por los algoritmos o algo que siempre estuvo y ahora vemos con mayor claridad?

—No lo sé. Me lo pregunto mucho. En la Argentina existió el “algo habrán hecho”, “el silencio es salud” y tantas otras cosas que facilitaron gobiernos terribles. Por supuesto que también en otras partes del mundo. Pero ahora pareciera que estamos viviendo un fenómeno global que no veíamos desde hace décadas. La democracia no vive su mejor momento ni en la Argentina ni en EE UU. Pero tampoco en España, Francia o Italia. Son fenómenos mundiales donde aparecen estos episodios de violencia y Gobiernos que los lideran y/o capitalizan. No sé la respuesta, no sé si éramos así antes y no se exhibía. Pero hay que estudiarlos, estar muy atentos y no dejarse llevar por ese clima. Por lo pronto me duele la situación en particular de la Argentina. Desde la dictadura para acá, nunca había visto gobernar a gente tan insensible, que desprecia con tanto entusiasmo a los más débiles. Me preocupa el rumbo, los resultados sociales y la violencia que despliega. Estoy en las antípodas del gobierno de Milei y me preocupa muchísimo el impacto de sus políticas en la sociedad y el futuro de los argentinos.

Paenza y el impacto brutal del Covid:

La pandemia, pareciera, quedó allá lejos y hace tiempo. Sin embargo, la muerte, la angustia y el dolor que generó dejaron huellas sociales y personales. Paenza tuvo Covid y su impacto fue brutal.

—Pasé una situación muy dura en la pandemia. Estuve dos años y medio encerrado y fue como ser un muerto en vida. Pensé mucho en la muerte. Evidentemente mi estado de ánimo no era el mejor, pero también entendí que había sido un privilegiado: nací en una familia que me dio todas las oportunidades para estudiar, pude desarrollarme en lo que quise, hice muchísimas cosas… Me gustaría que todos los chicos tuvieran esas posibilidades. Todos los chicos deberían tener esas posibilidades.

Adrián Paenza: "La FIFA hizo un Mundial para los ricos"

«Messi demostró una enorme sabiduría para administrar sus capacidades físicas. Es un competidor excepcional».

Foto: Captura de video

–¿Le quedaron secuelas?

–Estuve un año y medio muy enfermo. Imagínese, llegué a pesar 46 kilos, no quería comer, no podía entender qué me pasaba.  Sentía que era otra persona. No quería recibir gente porque me costaba hasta hablar. Se lo tuve que decir hasta a mi hermana. Víctor Hugo me vino a ver casi de prepo y lo pude recibir 37 minutos porque mi cuerpo no daba para más. También vino muy generosamente Andrea Gamarnik. Titi (Fernández) se preocupó mucho también. Afortunadamente me pude recuperar y volví a disfrutar de la vida y pensar en proyectos.

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