Por: Jorge Muracciole. Fuente: Tiempo Argentino
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En plena crisis de la globalización capitalista, se profundiza la desigualdad entre los seres humanos y se naturaliza el tráfico de mercancías y capitales. Entrado el Siglo XXI, la movilidad poblacional es objeto de maniobras y chantajes intergubernamentales, con miles de seres humanos que dejan sus vidas en las fronteras.
La política migratoria de la «Europa Fortaleza» es la causa central de estas tragedias, que utilizan tanto la valla de Melilla, o la frontera en Castillejos y la playa del Tarajal, como la fosa común en que se ha convertido el Mar Mediterráneo. Es la crueldad del sistema fronterizo en el norte de África, que se traduce en miles de muertes entre los sectores más desamparados de la población global.
El 31 de julio pasado, una nueva tragedia se desarrolló en aguas del Tarajal, en la frontera del reino de Marruecos y el enclave de Ceuta, dependiente del estado español. Helena Maleno Garzón, referente de la Organización Humanitaria Caminando Fronteras, es una conocedora de la cuestión en profundidad y a ella acudimos.
-Esta nueva tragedia, de mayor magnitud que las anteriores, tuvo distintas explicaciones atravesadas por la extrema derecha española, hasta la oficial del gobierno de Pedro Sánchez. ¿Cuál es tu mirada?
-Llevamos escuchando a los altos poderes mundiales, desde funcionarios de la OTAN, a Donald Trump, en un discurso que asevera que las migraciones son una amenaza híbrida. Discurso instalado y fomentado por las empresas de venta de armamento y de control securitario, con una tecnología de origen sionista. Hicieron realidad lo que anunciaron desde hace años. Usan niños, niñas y adolescentes lanzados como si fueran escudos humanos, como si fueran una herramienta para un fin determinado. Construyeron una realidad a través de un relato. La población de Ceuta, está totalmente en shock. Entraron más de 73.000 personas en un sitio como Ceuta, donde no viven más de 80.000. Y regresaron por sus propios medios a Marruecos en pleno shock. Por eso aseguro que las organizaciones sociales necesitamos un análisis profundo sobre lo ocurrido. Si bien estábamos acostumbrados a esta relación de chantaje que instrumentó Europa por años, y hemos sufrido situaciones similares en donde se abren las fronteras, este caso es muy distinto. Marruecos no está solo, detrás suyo están Trump y el sionismo.

-Se invisibiliza la externalización de las fronteras en Europa, una práctica generalizada por parte de países extracomunitarios. Y que durante años se gestó por una política xenófoba de parte de la Unión Europea.
-Esto no se produce sin haber cocinado. Son 40 años de políticas de chantaje donde el derecho al movimiento es una moneda de cambio entre el norte global y los países del cinturón fronterizo. Llegamos a un momento donde se dan todas las condiciones para un salto cualitativo: se dan relaciones que generó Europa con Libia, las relaciones que se tiene con el gobierno de Túnez, y el impacto de las razias, lo que empujó a gente a buscar nuevas rutas migratorias. Pero, volviendo a la externalización de fronteras con Marruecos, vemos la paradoja de esa relación que comenzó y continuó con el Estado Español. O con Senegal o Mauritania, donde hay presencia de la propia policía española. Estamos hablando de un gran negocio de geopolítica que lleva muchos años dando beneficios, y que busca optimizar ese extractivismo y el beneficio que le da estas necro-políticas.
-Los acuerdos con la dictadura alauí de Marruecos y el Reino de España ya llevan muchos años.
-El primero comienza con el nombre de «Acuerdo de Buena Vecindad»: se firmó en 1993. Desde entonces y fundamentalmente en las épocas de gobiernos socialistas, esas relaciones se han ido reforzando, para expulsar a los marroquíes que llegaban en forma irregular. Pero un sueño que ha tenido Europa y, principalmente España, era la posibilidad de llegar a firmar un acuerdo que permitiera expulsar a gente que llegan de terceros países a España. Nunca lo aceptaron. Otro elemento a tener en cuenta es que Marruecos considera que Ceuta y Melilla son territorios propios y por lo tanto esos acuerdos dependen del grado de tensión existente entre los gobiernos de Marruecos y España.
-De algún modo, una cuestión similar al conflicto en la zona del Sáhara.
-Sí, en el 2021 hubo otro intento de entrada masiva, cerca de 10 mil migrantes, lo que trajo aparejado que el gobierno español reconociera al Sáhara como territorio marroquí. Si bien hoy no se puede asegurar que es lo que motivó la apertura de la frontera, se sabe que Marruecos forma parte de una alianza con los EE UU e Israel, desde los pactos de Abraham. No podemos asegurar lo que va a ocurrir de ahora en más, pero sí el uso de las personas en esta hipótesis de guerra híbrida instrumentada desde los Estados. Y la respuesta de España enviando al ejército. Es terrible es que las autoridades ni hayan expresado el pésame a las familias de las víctimas ante una tragedia de esta magnitud.
-Es perverso el uso político de distintos sectores de la oposición de derecha y de ultraderecha.
-Sí, en forma de comandos, pretendieron sacar rédito político. No esperábamos otra cosa de ellos. Pero los ceutís tuvieron en su mayoría otros planes. Les rechazaron. Agrupaciones como Vox o Núcleo Nacional, pretendieron «poner orden» implementando una cacería de los desesperados que fueron regresando a Marruecos. Esta situación tan grave está ligada a la violación de los derechos humanos. Una parte importante del pueblo de Ceuta ha realizado manifestaciones contra estos fascistas llegados de la Península.
-¿Cuál es verdaderamente la situación actual?
-Sigue siendo terrible. Muy a pesar de las acciones que se están dando… Como la de este viernes, cuando la Ministra de Infancia y Niñeces, Sira Rego aseguró que 1342 niños que están bajo el Sistema de Acogida tras los sucesos migratorios, y que en semanas serán distribuidos a la Península. Pero hay filas y filas de refugiados que no han tenido acceso al agua potable y a comida. La Cruz Roja repartió alimentos y las organizaciones de Ceuta hacen colectas. Pero del mismo modo que enviaron militares para enfrentar la situación se tendría que haber enviado a protectores de los derechos humanos. Eso es desolador.

Helena Maleno Garzón, referente de la Organización Humanitaria Caminando Fronteras.
-Hace años que Caminando Fronteras, trabaja con el drama que atraviesa la migración africana en Europa. Denunciaron infinidad de violaciones. Pero la situación sigue de crisis en crisis.
-Y seguramente se pueden repetir. Es lo que nos toca vivir. Sin ir más lejos, hace pocas horas hubo dos nuevos naufragios en la ruta argelina del Mediterráneo Occidental. Debemos trabajar para revertir esta grave situación, que no es fácil y cada más complicada. Lo que pasó en Ceuta hay que pensarlo en profundidad porque nada parecido había pasado en la frontera europea. Y no quedarse con el análisis de hace 20 o 30 años. La geo-política, que es una locura, está cambiando rápidamente, impulsada por un genocidio como el que se permitió en Gaza. Nos tiene que hacer reflexionar, sentarnos y acuerparnos, para prepararnos para lo que viene.
-Tras el genocidio en Gaza, todo es poco en relación a lo que se hace. El sionismo y el gobierno de Trump demuestran que no hay límites.
-No tienen límites. Trump, luego de lo ocurrido en Ceuta, afirmó que esto podría ocurrir en sus fronteras… En la frontera de Estados Unidos, instrumentalizar las migraciones es instrumentalizar el miedo. No hay límites para la crueldad y la crueldad es el signo de nuestros tiempos.