Por: Agencia InnContext
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La transición hacia una minería más sostenible ya no depende únicamente de nuevas regulaciones o compromisos ambientales. En América Latina comienza a surgir una nueva generación de inversión de impacto: fondos que ponen el capital al servicio de la transformación de industrias completas, financiando tecnologías que reducen residuos, recuperan materiales y convierten pasivos ambientales en nuevas oportunidades productivas para la región.
Ese es el objetivo del Zero Waste Fund (ZWF), un fondo de Venture Capital de impacto impulsado por One Planet Ventures que busca invertir en empresas tecnológicas capaces de acelerar la transición hacia una minería circular, con soluciones que reduzcan la generación de residuos, recuperen valor de relaves y escoriales y disminuyan la huella ambiental de una de las industrias más relevantes para América Latina.
Detrás de la iniciativa está Andrés Iriondo Socías, cofundador y Chief Impact Officer de One Planet Ventures, con una larga trayectoria en innovación social y emprendimiento de impacto en la región —fue cofundador y presidente de Socialab—, que hoy lleva esa experiencia al mundo de la inversión. "El principal desafío es acelerar la transición hacia una minería más sustentable, reduciendo al mínimo la generación de residuos y transformando pasivos ambientales en oportunidades de recuperación productiva", explicó.
Para identificar esas soluciones, el fondo analiza alrededor de 200 tecnologías desarrolladas en distintos países y prevé invertir en un grupo reducido de empresas con potencial de escalamiento. Pero el modelo va más allá del financiamiento: las acompaña en procesos de validación, internacionalización y vinculación con inversionistas institucionales, con una lógica de acompañamiento cercana a la de una aceleradora de impacto.
Según Iriondo, el impacto ambiental forma parte del núcleo de las decisiones de inversión, no de un anexo reputacional. Entre los criterios que evalúan se encuentran la reducción de residuos, de la huella hídrica y de carbono, así como la mejora de procesos industriales contaminantes. Las empresas financiadas también asumen el compromiso de avanzar hacia la certificación como Empresa B u otras de carácter similar. "La rentabilidad y el impacto no son caminos paralelos: cuando una tecnología reduce residuos, agua y emisiones, crea valor para la empresa, para la industria y para los territorios", sostiene.
El fondo nació tras más de tres años de trabajo para reunir inversionistas y construir una tesis de inversión enfocada en las principales brechas de sostenibilidad de la minería, en un momento en que la transición energética global vuelve urgente producir de manera más limpia y responsable. Ese proceso, sostienen sus impulsores, permitió diseñar una estrategia alineada con las necesidades reales de la industria y con las oportunidades que ofrece la innovación tecnológica.
La apuesta es que las empresas respaldadas dejen de ser únicamente proveedoras de tecnología para convertirse en socias estratégicas del sector minero, facilitando modelos de producción con menos residuos y mayor eficiencia en el uso de recursos. El enfoque también busca democratizar el acceso: que la pequeña y mediana minería pueda adoptar tecnologías que históricamente estuvieron reservadas para grandes compañías, ampliando así el alcance del impacto en los territorios donde la minería es parte de la vida cotidiana.
El ZWF es parte del portafolio de Ikatu Ventures, la unidad de negocios de Fundación Avina.