martes 11 de agosto de 2026 - Edición Nº2806

Internacionales | 11 ago 2026

Perder el Miedo.

El incipiente despertar de una conciencia popular

09:12 |Un pueblo movilizado, comprometido, sensibilizado, perdiendo el miedo, porque es mayor el temor a que lo despojen de todo lo que ama. Una conciencia popular reapareciendo, despertándose nuevamente. Porque la urgencia es ahora, el presente lo demanda.


Por: Ivan Novotny. Fuente: Agencia Pressenza.

(Imagen de Iván N.)

Un pueblo movilizado, comprometido, sensibilizado, perdiendo el miedo, porque es mayor el temor a que lo despojen de todo lo que ama. Una conciencia popular reapareciendo, despertándose nuevamente. Porque la urgencia es ahora, el presente lo demanda.

Fue hermoso estar ahí en la movilización del jueves en el Congreso junto a tantas personas valiosas que se preocupan por el otro, por nuestra tierra, por construir un país más digno para las futuras generaciones.

El gobierno despótico quiso amedrentar con represión. Repartió gases, palos, violencia a límites nunca vistos. Igualmente no logró aniquilar el espíritu de cientos de miles de argentinos y argentinas que sentimos más importante estar ahí poniendo el cuerpo antes que aislarnos temerosamente.

Contó con diversos condimentos la lucha por la protección de las tierras del país. Por ejemplo, numerosos artistas populares y futbolistas con gran influencia se fueron comprometiendo con la causa con el correr de los días: Lali Esposito, Tini, Catriel, Dillom, L-Gante, Fito Páez, Licha Martínez, entre otros. Ellos y ellas hoy cumplen hoy un rol fundamental, los artistas y deportistas son de las pocas -sino las únicas- personalidades que mantienen gran popularidad, apoyo, lealtad y capacidad de movilización, sobretodo en jóvenes. No es poca cosa, cuando instituciones, organizaciones, políticos, líderes ya no referencian al igual que hace unas décadas.

¿Será que amanece una nueva conciencia popular, luego de tanta derrota, apatía, desmovilización?

La pérdida del miedo a pesar del amedrentamiento del poder y la toma de conciencia de sectores que antes no se comprometían, son indicadores de que podemos estar en un nuevo momento de conciencia popular. Urgente, necesaria, indispensable.

Porque mañana puede ser tarde. Mañana sino ya no tendremos nuestro agua dulce, nuestros alimentos, nuestros hermosos paisajes para disfrutar, en este país increíble. Mañana quizás ya no existan las universidades públicas y prestigiosas internacionalmente, los científicos y científicas talentosas que con sus conocimientos nos ayudan a progresar. Mañana sino no habrá como jubilarse, cómo educarse o sobrevivir en un país que lo tenía todo pero que dejó oprimirse por el poder financiero internacional ávido de apropiarse de sus recursos naturales, su riqueza, eliminando toda posibilidad de desarrollo humano en un pueblo argentino con enormes potencialidades.

Ese mañana que asusta aún podemos revertirlo si es que esa conciencia popular es verdad que está saliendo del letargo.

Tuve esa sensación con la lucha por la protección de las tierras: la de estar yo mismo perdiendo el miedo a pesar de la amenaza de represión, la de estar yo mismo sintiendo que mi compromiso importa enserio. Pude ver a amigos, a gente cercana, ya preocupándose a otro nivel por la posibilidad de que perdamos lo más valioso nuestro. Porque no es ya, como decían los medios, campaña del miedo para ganar una elección: ya está pasando, lo estamos viviendo en carne propia.

La movilización popular se anotó dos victorias importantes: dar de baja el artículo que permitía la extranjerización ilimitada de las tierras argentinas y, a último momento en la votación, el que eliminaba la posibilidad de explotar económicamente por 30 años a los campos incendiados, permitiendo la quema con fines lucrativos (con todos los males que conlleva). Ahora la disputa continúa en Diputados, porque la ley aún tiene artículos que perjudican enormemente a inquilinos, pueblos originarios y a todo aquel que no sea propietario y rico en este país.

Fueron victorias de todos. El rol que cada uno cumpla en este presente urgente es muy importante.

Tenga poca o mucha influencia, poco o mucho tiempo para comprometerse, poca o mucha formación para las luchas que se dan. Es una cuestión de decidir de qué lado de la historia estoy, en el lugar que ocupo. Ser indiferente a tanto desastre es dañino para el destino humano.

Quienes estuvimos ahí el jueves sufrimos la represión, los gases, el atropello. Hubo heridos y detenidos. Pero a pesar de semejante inhumanidad dimos una batalla que nos dejó el corazón contento, coherente, porque vamos a poder decirles a los niñxs del futuro que estuvimos ahí, defendiendo lo nuestro, haciendo nuestra parte, dimos lo que pudimos, para que ellos vivan un poco mejor, con más dignidad. Que dimos continuidad a las luchas de generaciones que pusieron la vida en pos de los derechos y oportunidades que nosotros tuvimos.

Vamos. La Historia nos está esperando.

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