Así es. Una red de hongos que sostiene la vida del planeta. Se trata de una gigantesca infraestructura biológica configurada por una red de filamentos microscópicos generada por hongos que, a su vez, están conectados con las raíces de las plantas.
La revista Science publicó el primer mapa global de estas redes y el estudio reveló que los suelos del planeta, bajo bosques, pastizales y zonas agrícolas, existen cerca de 110 cuatrillones de kilómetros de estos filamentos que se conocen con el nombre de hifas.
Cerca del 70 por ciento de las especies vegetales terrestres dependen de una relación simbiótica con los hongos: las plantas les entregan carbono generado durante la fotosíntesis, mientras los hongos amplían la capacidad de las raíces para captar agua y minerales como fósforo y nitrógeno. De esta manera, funcionan como una red subterránea de intercambio que mejora la nutrición de las plantas, fortalece los ecosistemas y contribuye al almacenamiento de carbono en los suelos.
A partir del análisis de 16 mil muestras de suelo procedentes de distintos ecosistemas, el equipo de investigación evidenció que existen lugares con una mayor densidad de estas redes. Es el caso de los humedales de Sudán del Sur, los Everglades de Florida y la meseta tibetana. Los científicos calculan además que estas asociaciones trasladan aproximadamente 4 mil millones de toneladas de dióxido de carbono hacia el suelo cada año, convirtiendo a los hongos en un actor relevante del equilibrio climático.
Esta potente y vital red invisible a nuestros ojos, enfrenta hoy varias amenazas y, la más peligrosa, es la agricultura intensiva, cuyas prácticas de arado frecuente y uso excesivo de insumos químicos, reducen significativamente la densidad de estos hongos. El equipo de investigación advierte sobre la importancia de proteger estos ecosistemas subterráneos y enfatiza que hacerlo tiene la misma importancia que la conservación de bosques o especies visibles: se trata de una red que impacta en la fertilidad de los suelos la resistencia de las plantas y la capacidad del planeta para almacenar carbono. Una red de vida.