Por: Fuente: ME SUMO. Diálogo Ciudadano.
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“ME SUMO-Diálogo Ciudadano” se dirige a la opinión pública para dejar sentada su posición de apoyo irrestricto a la huelga de profesionales de la medicina que se llevará a cabo del 24 al 28 de agosto, porque son alarmantes ciertos índices de salud que no dejan dudas sobre la crisis sanitaria que padecemos en nuestro país, por imperio de la “economía de guerra” anunciada de manera repentina hace algunos meses.
Se tiene un presupuesto nacional de salud de 2,5 a 3 por ciento del PIB, muy por debajo del 6 por ciento recomendado por instituciones internacionales. Además de la escasa inversión en el rubro (porque la salud no puede ser considerada como un gasto), se mal utilizan los recursos existentes.
Organizaciones de médicos señalan que el Ministerio de Salud funciona más como una oficina de compras y de pagos, donde el interés se concentra en las licitaciones. El Ministerio de Salud no es una entidad de diseño, ejecución y control de las políticas públicas de salud. Lo mismo puede decirse del IPS.
La política sanitaria debe hacer parte de las políticas de justicia social y de igualdad. Pero, para que haya justicia social, debe haber justicia fiscal. Las autoridades siguen insistiendo en que, antes que cobrarles impuestos a los más ricos, hay que gastar mejor. Nosotros decimos que nunca se va a racionalizar el gasto ni se va a combatir la corrupción si seguimos con la total impunidad de la que goza el capitalismo paraguayo de compadres y correlíes, donde los amigos, los socios comerciales y los que visten el pañuelo carmesí, se llevan siempre la parte del león. Es el caso de las adjudicaciones y de los contratos billonarios de servicios que debilitan cada vez más a la salud pública que sirve al 70 por ciento de la población.
Para que esos sectores se sigan enriqueciendo de forma impune , se postergan los derechos del personal médico y de enfermería. Salarios insuficientes y condiciones de trabajo inaceptables son impuestos. Es la misma práctica gubernamental hacia todos los sectores del país que viven de su trabajo. La situación, que va de mal en peor, amerita también una reacción contundente, so solamente de los médicos, sino de toda la población que se sigue endeudando para pagar, de su propio bolsillo, los gastos por el cuidado de la salud. Es más que evidente que el presupuesto de salud que se debe asignar es de por lo menos el doble de lo presupuestado para el año 2026.
Por otro lado, es necesario ir abandonando el sistema hospital céntrico para ir a uno que cure en salud, con condiciones de vida que prevengan o erradiquen muchas de las enfermedades. Esto va a ser difícil, porque muchos de los que están en el poder consideran a la salud como un negocio, no como un derecho.
Según la Constitución Nacional, el derecho a la vida digna (Art. 4) y a la salud (Art. 68) deben ser garantizados por el Estado. Esos artículos no están siendo cumplidos, así como tampoco lo está el Art 1 que establece que el Paraguay es un Estado Social de Derecho. La huelga de los médicos, las protestas del personal de salud en general, las movilizaciones de las personas aquejadas por diferentes enfermedades no pueden ser ignoradas.
Toda la ciudadanía debe unirse a esas luchas. Apoyemos, todos y todas, la lucha de los médicos compatriotas, porque ella redundará en beneficio del desarrollo del país y en el bienestar de la gente, sin excepciones.