Por: Agencia InnContext
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Argentina enfrenta una brecha entre el creciente uso cotidiano de la inteligencia artificial y su incorporación sistemática en empresas, instituciones públicas y procesos de trabajo. Las pequeñas y medianas empresas encuentran dificultades para invertir, capacitar a sus equipos y acceder a infraestructura, mientras que el Estado presenta desafíos en la interoperabilidad y la gobernanza de los datos.
Así lo señala el informe Adopción de inteligencia artificial en Argentina: barreras y oportunidades, elaborado por el Centro de Políticas Públicas Basadas en la Evidencia de la Universidad Torcuato Di Tella y Amazon Web Services. El documento recoge las conclusiones de un taller que reunió a más de 50 representantes de los sectores público, privado y académico para identificar políticas capaces de acelerar una adopción estratégica y responsable.
Los primeros resultados de una encuesta piloto realizada en Argentina y Uruguay muestran que las pymes tienen interés y expectativas favorables frente a la inteligencia artificial, pero todavía presentan bajos niveles de implementación. Entre los principales obstáculos aparecen la falta de presupuestos específicos para inversión y capacitación, la escasez de personal calificado y las dificultades para incorporar estas herramientas en procesos concretos.
Frente a esta situación, el informe propone impulsar programas de alfabetización digital y formación diferenciada según las necesidades de cada sector. También recomienda promover perfiles de “traductores técnicos”, capaces de conectar a los equipos especializados con quienes toman decisiones en empresas y organismos públicos, y acompañar la adopción con mecanismos de financiamiento e incentivos dirigidos a las pymes.
En el sector público, el diagnóstico identifica limitaciones en la calidad y disponibilidad de los datos, una baja interoperabilidad entre organismos y una cultura institucional que tiende a mantener la información fragmentada. Para superar estas barreras, plantea establecer estándares comunes de acceso, uso y protección de los datos, fortalecer las capacidades de los equipos estatales y desarrollar aplicaciones concretas en áreas como salud, educación y justicia.
El documento sostiene que la adopción de inteligencia artificial no depende únicamente del acceso a nuevas herramientas. También requiere infraestructura digital y energética, reglas previsibles, capacitación aplicada y sistemas periódicos de medición que permitan conocer qué sectores quedan rezagados. La articulación entre el Estado, las empresas y el sistema académico será central para evitar que la expansión de estas tecnologías profundice las desigualdades productivas y laborales existentes.
Informe completo acá.