miércoles 19 de agosto de 2026 - Edición Nº2814

Medio Ambiente | 19 ago 2026

Pueblos Latinamericanos en defensa del Planet

Biodiversidad, sustento y culturas

19:16 |"Los pueblos de Latinoamérica nos movilizamos de un modo contundente contra la edición génica porque hemos entendido que ésta es uno de los instrumentos más recientes de este modo brutalista de gobiernos, corporaciones, aparatos militares, centros de investigación cooptados, crimen organizado e industria armamentista para imponer un dominio lo más total posible sobre la humanidad —y sobre la Naturaleza. Porque quieren desaparecer la humanidad, lo natural".


Por: Fuente: https://www.biodiversidadla.org/

Al decir naturaleza nos surgen un torrente de razonamientos: en realidad piensan que ese dominio es más fácil consolidarlo si lo natural deja de ser una variable. Es decir, quieren imponer en todas partes y en todo momento, solamente sus designios, las decisiones tomadas por estas instancias, y dentro de ellas, por algunas personas selectas, contra el conjunto de seres vivos en el planeta.

Estos entes (¿será excesivo llamarles “del mal”?) buscan erradicar a toda la humanidad que les estorbe, y les estorba cada persona que no sea considerada integrante de las “razas permitidas”, toda persona que cuestione o critique el yugo impuesto, toda persona que habite el territorio ambicionado, toda persona que no se someta a ser mano de obra esclavizada.

¿Será que sus dirigentes y visionarios autodesignados quieren disponer del planeta como si éste no estuviera tejido con toda la humanidad que desprecian? ¿Deveras creen que lo artificial, por más credenciales que presuma, puede sustituir la cauda histórica que ha tejido lo natural hasta ahora?

¿Será que confían a plenitud en la propaganda de la ciencia ávida de fondos para sus proyectos desmesurados?

Sus personajes se van convirtiendo más y más en villanos de comic, y sus parlamentos, sus partes habladas, corresponden con este totalitarismo que excluye cualquier razonamiento que no provenga del soberano.

La deshabilitación es uno de los métodos más devastadores con que cuenta el capitalismo para someter a poblaciones enteras al dominio corporativo con modelos de laboratorio (o de despacho de diseño) que en realidad representan un enormísimo desperdicio del planeta que habitamos, comunidades incluidas.

Desde estas comunidades —que confían en la memoria ancestral que es historia viva en las relaciones que tejen con sus cultivos, con sus semillas, con sus procesos de formación y sus detallistas cuidados del monte y el agua—, todo este desbarrancamiento que atropella y asesina, queriendo barrerlo todo con hartazgo y decepción (se han visto tanto en el espejo), contiene en su interior un suicidio. Ese suicidio, tiene genocidios permanentes incluido el abominable genocidio en Palestina, Líbano, pero también en el Congo, el Sahara, Honduras, el proceso de estrangulamiento que Estados Unidos impone a Cuba, a Venezuela y en general Latinoamérica. Existe una continuidad de la cauda de muerte que le urge a los poderes imponer para crecer y multiplicarse. Gran paradoja, porque su camino va al desfiladero.

El camino de los pueblos, en cambio, lo defenderemos sin descanso, es uno de cariño y fuerza, de cuidado y visión de futuro, que como dijo el Proceso de Nyéléni ahora en Kandy, Sri-Lanka el año pasado, implica “articular la diversidad sin perder el horizonte común”. Y eso, por fortuna, es irrenunciable.

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