miércoles 19 de agosto de 2026 - Edición Nº2814

Internacionales | 19 ago 2026

De la Espriella en su Plan de Entrega

La tragedia no frenó a De la Espriella en su plan de entrega

19:43 |El flamante presidente reaccionó fuerte ante el terremoto que asoló Colombia 72 horas tras su asunción, pero siempre con una controvertida perspectiva. Rechazó ayuda mexicana y se abrió a un decidido alineamiento a EE UU e Israel, incluidas "operaciones militares conjuntas". Duras críticas opositoras.


Por: Boyanovsky Bazán. Fuente: Tiempo Argentino

Foto: Xinhua

En apenas una semana, el nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella en Colombia abrió la puerta a la reedición del Plan Colombia, cerró filas con los gobiernos de Estados Unidos, a quien entregó la estrategia de seguridad interior, e Israel, a quien reconoció soberanía sobre los Altos del Golán, un territorio en histórica disputa con Siria; y lanzó la primera campaña militar hacia dentro de su territorio, entre otras acciones que definen su línea ultraderechista.

Entre medio de ese sismo político, Colombia fue azotada con un terremoto de 7,4 puntos de magnitud, que causó más de 290 muertes, dejó casi 4000 heridos y más de 350 desaparecidos.

La tragedia no frenó a De la Espriella en su plan de entrega

Foto: Xinhua

A lo largo de esta semana se lo vio al presidente recorriendo el país con promesas de ayuda y “milagros”, anuncios de fondos específicos y programas destinados a la resolución de los problemas derivados del sismo, hasta la propuesta de lanzar un Plan Marshall de reconstrucción del Chocó, una de las zonas más castigadas. Más allá de que estas promesas se hagan efectivas, no se le puede negar al presidente la presencia en las zonas de desastre, con algunas críticas de la oposición respecto del abordaje de la crisis, por ejemplo la negativa de ingreso a grupos de rescatistas internacionales, entre ellos los mexicanos, y el libre acceso a los israelíes, con inteligencia militar incluida.

Pero el drama que padecieron miles de colombianos del noroeste del país no hizo más que dejar en segundo plano de visibilidad las intenciones políticas del gobierno ultraderechista de la “patria milagro”. Para mostrar su alineamiento irrestricto a los EE UU, De la Espriella autorizó operativos militares del Ejército estadounidense con el propósito de “combatir al narcotráfico”. De la Espriella no solo entregó la estrategia al país del Norte, del que es ciudadano, sino que cedió incluso la difusión de las acciones. Fue el propio secretario de Guerra, Pete Hegseth, quien anunció cual vocero oficioso que Colombia había autorizado “operaciones militares conjuntas para combatir al narcoterrorismo”.

Como principal referente de la oposición, el expresidente Gustavo Petro advirtió que “ni el presidente Donald Trump ni Abelardo saben de la historia de Colombia, y, al menos, de la historia del narcotráfico en Colombia, por eso pueden repetir la historia y es que, con la excusa del narcotráfico, se violan Derechos Humanos… Y si se violan Derechos Humanos puede haber revoluciones”.

A su vez, el embajador de Estados Unidos en Panamá, Jhon Feeley, señaló en una entrevista con Blue Radio Colombia el riesgo de que estas acciones deriven en un nuevo “Plan Colombia”, que implicó la intervención estadounidense en el combate al narcotráfico y la guerrilla planificado a fines de la década de 1990, cuya aplicación solo aumentó la conflictividad y no tuvo soluciones concretas.

En su bautismo de militarización de la seguridad, el Ejército Nacional llevó adelante una operación en Antioquía, donde “asestó un golpe contundente al Clan del Golfo”, según informó el propio presidente, en el que perdió la vida un efectivo. Además, dijo, en Tumaco, Nariño, la Armada Nacional incautó 2,3 toneladas de cocaína y logró la captura de tres personas.

Las acciones militares se confundieron con la campaña de rescate en las zonas afectadas por el sismo. La oposición señaló que había carros de asalto que no parecían transportar alimentos ni medicinas, sino que no hacían más que propagandizar la presencia militar. En esa línea, Petro también criticó que el ingreso de una misión de rescate compuesta por militares israelíes con armas no sería sino “una ocupación militar del territorio colombiano sin permiso del senado de la república”.

La tragedia no frenó a De la Espriella en su plan de entrega

Foto: Xinhua

Relaciones carnales

Empecinado en hacer realidad un “nuevo tiempo” en las relaciones con Israel, la Cancillería anunció el reconocimiento de su soberanía sobre los Altos del Golán sirios, un territorio ocupado desde la Guerra de los Seis Días de 1967 y cuya anexión solo Donald Trump había respaldado. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, agradeció el reconocimiento, a la vez que un veinte países árabes, entre ellos Egipto, Arabia Saudí y Qatar, lo rechazaron. De igual forma, Colombia reconoció la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, un territorio del norte de África en disputa desde los setenta. La razón se fundamenta en las relaciones con el reino marroquí, cuyo ministro de Exteriores estuvo presente en la ceremonia de asunción de De la Espriella, y porque la ONU no reconoce como Estado miembro a la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática.

El brazo ejecutor de estas medidas es el nuevo Canciller Omar Bula, diplomático de carrera que fuera funcionario del Programa Mundial de Alimentos, de la ONU y que terminó siendo un opinador de redes sociales, con posturas pro Occidente y de respaldo a Trump. Bula no hace otra cosa que ejecutar los designios del presidente, en cumplimiento de su promesa de campaña de revertir toda política exterior del gobierno izquierdista de Petro, que incluyen en cierre de las embajadas nacionales en 14 países.

Más allá de la proclama del senador opositor y excandidato, Iván Cepeda, que propuso una desobediencia civil ante las acciones de quien es ciudadano oficial de los Estados Unidos, De la Espriella se considera a sí mismo y a su familia, tan estadounidense como Trump. Un día antes de asumir, cuando le preguntaron sin tenía miedo, además de un alarde de un coraje que deberá demostrar si realmente tiene, señaló que meterse con él era “meterse con el gobierno de los Estados Unidos”. Ese nivel de respaldo está convencido de tener. Hasta ahora no se ha demostrado lo contrario. «

La tragedia no frenó a De la Espriella en su plan de entrega

Foto: Prensa / Presidencia de la República de Colombia

Plan Marshall

Acompañado por su esposa, Ana Lucía Pineda, que participó de anuncios como si fuera una funcionaria, el presidente Abelardo de la Espriella recorrió las zonas afectadas por el terremoto de 7,4 puntos en la escala que azotó Colombia el lunes pasado, apenas tres días después de haber asumido en el gobierno. Luego de la declaración de Emergencia Económica, el presidente anunció planes de desarrollo, fondos específicos para salud, y hasta un “Plan Marshall” para la región del Chocó, una de las zonas más postergadas y castigadas por el sismo. De cara a la reconstrucción, que toma el nombre del programa implementado para reconstruir Europa tras la Segunda Guerra Mundial, el ministro de Vivienda colombiano, Jaime Andrés Beltrán, aseguró que si bien no existe una cifra estimada concreta sobre el costo, el Ejecutivo liderado por De la Espriella «desde ya ha trazado un plan para la reconstrucción» de las zonas afectadas.

Más allá de que estos planes se hagan efectivos, De la Espriella no fue a los pueblos afectados a decir que se arreglen con sus propios recursos, como hiciera Javier Milei poco después de asumir, ante el temporal de Bahía Blanca.

Colombia también recibió y sigue recibiendo ayuda financiera y material de distintas partes del mundo, entre ellas el Banco Mundial y la Unión Europea, así como varios de los países que la integran además de China, Turquía, Rusia, Estados Unidos, Brasil y México, que a pesar de haber sido rechazado su equipo de rescatistas, envió hasta ahora más de 58 toneladas de ayuda a Colombia.

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