Por: Agencia InnContext
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Foto: UNEP/ Todd Brown
Una iniciativa que articula a más de 180 organizaciones, pueblos indígenas y quilombolas, comunidades locales, agricultores, investigadores, empresas y gobiernos para recuperar el Cerrado brasileño fue reconocido por Naciones Unidas como una de las Referencias de la Restauración Mundial. Araticum trabaja actualmente en nueve estados de Brasil y busca alcanzar 2 millones de hectáreas en proceso de restauración hacia 2030.
El reconocimiento fue anunciado durante la COP17 de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación. Araticum fue seleccionado junto con otras dos iniciativas de Arabia Saudita y el Sahel por la Década de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas, liderada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la FAO.
La experiencia brasileña combina distintas estrategias según las características de cada territorio, entre ellas regeneración natural, siembra directa, restauración ecológica y sistemas agroforestales con especies nativas. Hasta el momento, la iniciativa tiene más de 27.000 hectáreas mapeadas en procesos de restauración y continúa incorporando nuevas áreas a través de una plataforma de monitoreo.
El proceso también está impulsando una cadena productiva vinculada a la restauración. Ya se recolectaron y utilizaron semillas de más de 150 especies nativas del Cerrado, una actividad que involucra a recolectores de semillas, viveros, técnicos especializados y servicios de monitoreo. Araticum complementa estas acciones con herramientas económicas y sociales como pagos por servicios ambientales, agricultura sostenible, sistemas agroforestales, planificación territorial y articulación con políticas públicas.
“Restaurar el Cerrado significa cuidar nuestro clima, nuestra agua y nuestro futuro”, señaló Fabrícia Santarém, coordinadora de Araticum y recolectora de semillas geraizeira. El referente destacó además la importancia de fortalecer la autonomía de las organizaciones comunitarias que se encuentran en la primera línea de la conservación.
El Cerrado ocupa más de dos millones de kilómetros cuadrados y perdió más de la mitad de su vegetación nativa, principalmente por la conversión de tierras a gran escala. La meta de Araticum para 2030 representa una contribución al compromiso asumido por Brasil de restaurar 12 millones de hectáreas de vegetación nativa.